Podemos se estanca y pierde apoyos a favor del PSOE

PP y socialistas repuntan ligeramente aunque el 77% quiere que dejen de ser predominantes

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La carrera sin descanso de los partidos políticos españoles en busca del voto queda justificada ante la volatilidad de las opiniones de los ciudadanos respecto a quién votarían si hoy se celebraran elecciones. Se consolida el cuatripartito inaugurado en el mes de febrero, cuando Podemos y Ciudadanos se colocaron junto al PP y el PSOE. La duda está en el orden de cómo quedará cada uno de los cuatro; ese es el aspecto cambiante que lleva a la pregunta sin respuesta de cuál de ellos será la primera fuerza política. En la encuesta de Metroscopia sobre el Clima Social de España de este mes de abril se reproduce el empate técnico toda vez que entre el primero, Podemos, y el cuarto, Ciudadanos, hay tres puntos de distancia. Los encuestados entre el 7 y el 9 de abril vuelven a situar a Podemos a la cabeza, con un 22,1%, aunque con una pérdida de cuatro décimas respecto al mes anterior. Si Podemos se estanca, PSOE y PP repuntan ligeramente, por este orden, en tanto que Ciudadanos sigue su crecimiento inexorable: un punto más en el último mes. Los expertos recalcan, no obstante, que este orden podría ser distinto solo con el margen de error estadístico que toda encuesta conlleva.

El 74% considera que las medidas del Gobierno han traído desigualdad

Los cuatro partidos tienen razones para no bajar la guardia y considerar a los otros tres como adversarios de envergadura. Aunque no en la misma proporción, cada formación de este cuarteto tiene posibilidades de beber de las mismas fuentes y ninguno debería sentirse receptor seguro de votos salvo en un porcentaje de fieles que no les garantiza la mayoría.

Esta búsqueda de apoyos en todos los caladeros explica que Podemos, además de descalificar al PP y al PSOE e ignorar a Izquierda Unida —aunque vaya a por sus votos y sus cuadros—, haya incluido a Ciudadanos en el lote de sus blancos de ataque. Los de Albert Rivera “no son el cambio”, sino el “recambio”, explica el líder de Podemos, Pablo Iglesias, ante la evidencia de que esa fuerza nacida en Cataluña y en expansión por toda España también ha empezado a restarle apoyos. Su preocupación tiene fundamento al constatar la pérdida de votos mes a mes; este último unas décimas, después del bajonazo del mes anterior, que descendió cinco puntos en relación con el mes de febrero.

La sociedad quiere pactos y solo un 26% apoyaría la coalición PP-PSOE

Las pérdidas de Podemos serían a favor del PSOE, que en un mes ha crecido un punto y siete décimas, haciendo buena la predicción de sus dirigentes respecto al beneficio que la victoria de su partido en Andalucía iba a reportar a la organización en su conjunto. No le fue bien al PP en Andalucía, pero en este barómetro general los populares han remontado dos puntos y dos décimas respecto al estudio anterior.

Esta subida, sin embargo, no tiene correspondencia con el clima social que, según el sondeo, describen los ciudadanos, poco proclives de momento a reconocer que la recuperación económica es un hecho incuestionable. Y quienes sí lo creen no conceden mérito al Gobierno. El ligero repunte del PP no anuncia un cambio sustancial en su situación: ni a mejor ni a peor. Sus apoyos se mantienen pero también el escepticismo de la sociedad española respecto a que el desempleo vaya a mitigarse en proporciones significativas. No lo cree el 81% de los españoles, en tanto que 63% no atribuye a la acción del Gobierno la mejora de la economía. Las medidas adoptadas por el Gabinete de Mariano Rajoy para afrontar la crisis han traído “más desigualdad”, según la opinión del 74% de los consultados. Esa opinión es sustentada, además, por el 44% de los ciudadanos que declaran ser votantes del PP. La gran baza de la recuperación que esgrime el PP para las elecciones de mayo y las generales de noviembre no tiene de momento acogida entre los españoles.

La pérdida de apoyo al partido de Pablo Iglesias se constata mes a mes

Aun así, Mariano Rajoy va a sostenerla sin desmayo. “Lo conseguido se puede evaporar si hay marcha atrás; ¿cambiar para qué, hacia dónde?”, advirtió y preguntó ayer mismo el presidente del PP ante los candidatos autonómicos. El aumento de su apoyo les viene fundamentalmente de los sectores más conservadores, según el análisis de los sociólogos de Metroscopia. Estos sostienen que la ganancia no viene del centro, ya que los votantes de esa amplia franja se van con Ciudadanos.

El baile va en distintas direcciones, toda vez que las pérdidas de Podemos caen en el PSOE y no vuelven a Izquierda Unida, que fue el inicial nutriente del partido de Iglesias. La coalición de Alberto Garzón y Cayo Lara aguanta con dificultad, aunque siempre a la baja: seis décimas en un mes. En principio todo el caudal de IU se trasvasa a Podemos, como ha ocurrido en las elecciones andaluzas, aunque en esa comunidad autónoma es quizá donde más apoyo social tiene la coalición de izquierdas, a la espera de qué ocurrirá en Madrid y Asturias, otras regiones donde tiene arraigo.

Si IU mantiene una mínima expectativa de permanencia, la situación de UPyD anuncia la catástrofe. La actual dirección se ve forzada a nombrar gestoras para sustituir a los dirigentes que abandonan sus filas, disconformes por no haber unido el destino de su organización con Ciudadanos, al tiempo que los electores les abandonan. Del 3,6% de intención de voto del mes de marzo han pasado al 2% en el mes de abril.

Izquierda Unida mantiene una mínima expectativa de permanencia

Junto a los datos, las apreciaciones de los ciudadanos rezuman ganas de cambio, lo que va en detrimento del bipartidismo. Un 77% de los encuestados no quieren que el PP y el PSOE sean los partidos que decidan en solitario los destinos del país. Este sentir, si se concreta en las urnas, llevará aparejada otra forma de hacer política, basada en el diálogo y el pacto. El 74% de los consultados quiere que el partido más votado gobierne con apoyos puntuales, ni siquiera permanentes, de otros partidos. No es baladí, sin embargo, que el 68% de los consultados deje plena libertad al partido por el que piensa votar para que, tras las elecciones, decida qué pactos son los más convenientes. “Esto viene a cuestionar frontalmente la extendida idea de que los ciudadanos necesitan saber, con claridad y por anticipado, la posible política de alianzas de los partidos antes de decidir su voto”, sostiene José Juan Toharia, presidente de Metroscopia. El pacto menos deseado sería una gran coalición entre PP y PSOE, que solo obtiene el apoyo del 26%.

Quién tendrá la capacidad de dirigir la negociación para los pactos es el objetivo de los cuatro en liza. El orden en el que los ciudadanos los sitúen importa y mucho. El sistema electoral penaliza al tercero y al cuarto y beneficia a los dos primeros; máxime en las provincias en las que se elija a cuatro, cinco o seis diputados. Ahora están muy cerca, pero la tensión se mantiene para sobrepasar al que va delante.

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