Madrid investiga los comentarios despectivos de unos profesores

Las duras alusiones a padres y menores en un chat soliviantan a un municipio

Asamblea anoche en Casarrubuelos (Madrid) por los whatsapps de los profesores. EL PAÍS

La carta, de cinco folios, apareció el pasado jueves en los buzones de Casarrubuelos (Madrid). El escrito incluye extractos de conversaciones de un chat de los maestros del colegio público de Infantil y Primaria Tomé y Orgaz, el único centro escolar del pueblo. En él había comentarios racistas y despectivos sobre padres, alumnos y otros docentes que han soliviantado al pequeño municipio madrileño. Conversaciones que investiga la Comunidad de Madrid —que va a enviar a inspectores al centro a tomar declaración a los implicados— y que el alcalde del pueblo ha denunciado en la Guardia Civil ante el temor de que puedan “agitar y caldear los ánimos” de sus convecinos.

Las conversaciones del panfleto anónimo son extractos de un chat de WhatsApp que abrió la directora del colegio, Nieves Cobos, para comunicarse con los docentes sobre distintos eventos. Entre ellos, una conversación en la que una profesora llama “hijo putas” a los marroquíes respondiendo a otra que señala que “ningún moro es bueno”. La conversación no hacía referencia a alumnos del centro, según varios docentes. En Casarrubuelos, con 3.460 habitantes, viven apenas una veintena de marroquíes. Un estudio regional de inmigración citaba concretamente 22 pesonas en 2011.

En la parte reproducida en el anónimo hablan una decena de profesoras de los más de 20 que, según distintas fuentes, están incluidos en el chat. Arremeten contra otros compañeros (“Es tonta… más que un bocao en la polla”, dicen de una maestra) y se refieren con duros términos a padres, madres y alumnos. “¿Cómo se llama el niño guarro que está siempre castigado en el recreo?”, pregunta una. En otra conversación, otra escribe que “más vale una hostia a tiempo que cien lecciones de pedagogía”. Hablan de una madre que denunció a una de las docentes por un supuesto maltrato a sus hijos. La denunciada alude a ella como “la zorra” y añade que “el concejal Juanjo [Juan José Huélamo, alcalde y concejal de Educación] tiene unas grabaciones de ella con los hijos que flipas”.

El alcalde de Casarrubuelos ha denunciado el caso a la Guardia Civil

El regidor del pueblo niega tener ninguna grabación y señala que no ha recibido hasta ahora quejas de los vecinos relacionadas con el colegio. En un bando en el que citaba a sus conciudadanos a una reunión ayer por la tarde, muestra “rechazo y repudio” a “las opiniones y comentarios vertidos en el comunicado”. Huélamo pide que se esclarezca “la veracidad” de unos contenidos que pueden “agitar y caldear los ánimos” del municipio.

Los comentarios de la directora aparecen en algunos de los extractos. Cobos señaló ayer a EL PAÍS que, al cortar el contenido, le incluyen en conversaciones en las que asegura que no participó y pide a los responsables del anónimo que den la cara. No aclara si ella había denunciado previamente ante alguna autoridad educativa los comentarios racistas y despectivos que emitieron otros o si llamó al orden a las docentes que hablaban en esos términos sobre compañeros, padres y menores.

El chat completo está incluido en la denuncia presentada por Iñaki Fernández, exmaestro del centro, a principios de marzo ante la Inspección Educativa de la Comunidad de Madrid. Denunció por acoso laboral a la directora y a otros docentes. Los inspectores hicieron una consulta jurídica en la Consejería de Educación para ver si podían indagar en las conversaciones de un chat privado, explica un portavoz de la consejería. Y estaban a la espera de la respuesta cuando el asunto saltó a los buzones de Casarrubuelos. Ahora, investigarán si hay alguna irregularidad en las conversaciones, pero también si hay problemas de convivencia en el centro o en el trabajo de los docentes.

Un anónimo con los mensajes llegó a los buzones el Jueves Santo

El profesor Iñaki Fernández, que declinó hacer declaraciones a este periódico, se marchó en comisión de servicio a otra localidad. Su nombre aparece en una conversación aunque él no estaba incluido en el grupo del chat. En ese extracto, la directora explica que necesitaban un maestro de Educación Física y otra de Infantil. Una docente responde: “La B. podía estar embarazada de nuevo, ja ja ja, así se largaba” [en alusión a una profesora del centro que estuvo de baja tras dar a luz]. Y otra añade a continuación: “¡Dejádmela como al Iñaki y me la cargo en un trimestre!”.

Silvia Guisado y sus dos hijos aparecen en otro extracto. Esta madre y vecina del municipio, de 40 años, denunció a una de las docentes, que es interina [funcionaria sin puesto fijo]. “Tuve graves problemas con ella, insultaba a mis niños en clase”, señaló ayer. La denuncia se archivó tras el traslado de la maestra aludida, que es también quien se refería en tono despectivo a los marroquíes en el chat. “Hablaba desde el desengaño porque estuve viviendo años con un marroquí”, señaló ayer esta docente a EL PAÍS. Defiende que se expresaba con un lenguaje “coloquial” propio de un foro “privado en el que se metió a la gente para unas risas”.

Hoy martes es el primer día lectivo tras las vacaciones de Semana Santa. A las 8.30, antes de que empiecen las clases, un grupo de padres ha quedado frente a las puertas del colegio para manifestarse. “Todos los ciudadanos de este pueblo somos agraviados, focos de infección que debemos ser puestos en cuarentena”, dice el comunicado de la convocatoria, en el que se pide que “se proteja el honor de los menores y sus familias”. El mensaje a los padres, que vuela de un teléfono a otro, tampoco lleva firma de autor.

“Mi hija, con esa directora, no va a entrar en el colegio”

MANUEL PLANELLES, Casarrubuelos

El salón de actos del centro cívico Francisco Rabal, en Casarrubuelos (Madrid), se llenó ayer de reproches y quejas de los padres y madres de alumnos hacia la dirección y docentes del único colegio público de este municipio, de unos 3.200 habitantes. Muchas de esas quejas iban directamente contra Alberto González Delgado, responsable del área Madrid-Sur de la Consejería de Educación. “Mi hija con esa directora no va a entrar en el colegio”, dijo Luis Manuel López. Este padre fue una de las alrededor del cien personas que asistieron a la reunión convocada por el alcalde del pueblo, Juan José Huélamo.

Este municipio, que linda con la provincia de Toledo, está revolucionado desde el jueves pasado, cuando se difundieron por correo las transcripciones de unas supuestas conversaciones por Whatsapp de un grupo de docentes del colegio Tomé y Orgaz.

Ante el revuelo, el regidor decidió convocar el encuentro de ayer, en el que muchos de los familiares pidieron que los docentes que aparecen en esos tres folios sean retirados del centro.

La mayoría de los asistentes le dieron credibilidad a esas conversaciones, entre otras cosas, por los nombres y datos concretos de familias que aparecen. Y se quejaron de que la Consejería de Educación no ha hecho nada ante quejas anteriores de los padres hacía algunos docentes y el equipo directivo.

González reconoció ayer ante los padres que la consejería tenía conocimiento de esas conversaciones de chat desde el 2 de marzo. “Pero nos planteaban dudas sobre si podemos utilizar estos mensajes que pertenecen al ámbito privado”, indicó.

Ante esta situación, González afirmó que se elevó una consulta jurídica, que aún no ha tenido respuesta. Con todo, el responsable de la consejería se comprometió a que hoy mismo dos inspectores visitarán el centro para estudiar el caso. “En dos o tres días tendrán un informe con una propuesta”, dijo, en referencia a un posible expediente.

“No sé si mañana [por hoy] llevaré a mi hija al colegio”, dudaba Carolina Díaz Palomo. Esta madre, maestra de profesión, insistió ayer en que la Administración conocía con anterioridad los problemas del centro.

Los padres acordaron ayer manifestarse en la puerta del colegio a primera hora de hoy.