Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
MANUEL VALIENTE | CIENTÍFICO DEL CNIO

“No estoy aquí para ganar dinero. Puedo probarme. Por eso vuelvo”

Manuel Valiente es un científico a contracorriente: deja un gran centro de investigación de cáncer en EE UU para liderar un proyecto en el CNIO

Manuel Valiente, en su laboratorio vacío del CNIO.
Manuel Valiente, en su laboratorio vacío del CNIO.

“El último, que apague la luz” era la terrible pintada, real o imaginaria, que adornaba el aeropuerto de Montevideo (Uruguay) en un momento en el que todo el que podía se iba de un país quebrado por la dictadura militar. Pareciera que, en España, en el país de la ciencia, cunde un grito parecido. Entre quienes se van porque no tienen más remedio o porque fuera hay más posibilidades, y quienes no pueden volver por falta de sitio, la realidad es que los habitantes de ese quimérico país de la ciencia española son menos cada vez. De hecho, hoy trabajan en I+D en nuestro país 123.224 personas en equivalencia a jornada completa, según datos del Instituo Nacional de Estadística (INE), una cifra que nos lleva a 2007 y que supone un descenso del 8,5% con respecto al año cumbre, 2010, cuando ese número ascendió a 134.653 personas. Y, sin embargo, algunos vienen, deciden que el mejor sitio para llevar a cabo sus proyectos científicos es España. Manuel Valiente, veterinario zaragozano nacido en 1980 y que trabaja en metástasis en el cerebro, está abriendo su laboratorio en Madrid en estos días.

“Tengo muy claro que es una oportunidad muy buena y por eso estoy aquí”. Aquí es el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, el CNIO, un centro que le ha ofrecido lo que necesita en un proyecto que le “interesa mucho”. Valiente viene de un laboratorio de EE UU, “casi sin límites de financiación", el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center, donde ha investigado durante cuatro años y once meses junto a Joan Massagué. Quizá el centro de investigación de cáncer más importante del mundo y junto a una de las figuras punteras en esta especialidad. “Creo que podría haberme quedado allí, y también barajé otras posibilidades, como el Instituto Karolinska, en Estocolmo, pero preferí el CNIO”.

La I+D en España

Hoy trabajan en I+D en España 123.224 personas, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas.

Esta cifra supone un descenso del 8,5% enrelación a 2010, el año cumbre, cuando 134.653 personas trabajanban en I+D.

El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) está el cuarto en el ranquin mundial de centros de cáncer

El CNIO contempla ayudas para financiar a nuevos grupos de investigación, de las que se beneficiará Manuel Valiente

Ahora está montando el laboratorio, comprando pipetas, reactivos y “una máquina para introducir genes en embriones de ratones, in vivo, para poder investigar cómo se adaptan las células tumorales”. Valiente investiga la formación del cerebro embrionario y cómo lo invaden células metastásicas. Un artículo de mucho impacto publicado en Cell en febrero de 2014 le abrió las puertas del futuro. Las metástasis de cánceres con otro origen, sobre todo cáncer de pulmón, provocan el doble de cánceres en el cerebro que los originados en este órgano.

“Comprar los aparatos es parte del trabajo. También tengo que seleccionar el equipo y empezar a trabajar para demostrar, a lo largo de este año, que las ideas que traigo son buenas y pueden dar frutos que, a su vez, atraigan más inversión”. Esas ideas originales surgen, precisamente, gracias a su original aproximación a la metástasis del cerebro. Veterinario de formación y con idea de dedicarse “a la clínica de animales pequeños”, pidió una beca “de inmersión en la investigación” nada más terminar. “Vi que me gustaba y decidí seguir en ello. Tuve la oportunidad de hacer la tesis en el Instituto de Neurociencias de Alicante, con otra beca”, cuenta. Quería investigar en “ese órgano tan complicado, el sistema nervioso”, así que, dirigido por Óscar Marín, trabajó en el establecimiento temprano de circuitos neuronales en los embriones y su desarrollo. Precisamente, Marín, que ahora trabaja en Reino Unido, firmaba recientemente en este periódico un artículo con otros dos colegas explicando las razones por las que se había tenido que ir de España. (Véase El País del 4 de marzo) La inversión en I+D en España, aunque ha crecido cerca del 3% en los últimos presupuestos generales del Estado, ha sufrido tal retroceso que “estamos como en el 2005”, según Carlos Andradas, presidente de la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE).

“En este momento no me planteo el futuro más allá de cinco años

“Una aventura como esta, poder montar tu propio grupo de investigación y poner a prueba tus ideas, ocurre una sola vez en la vida”. Por eso Valiente se ha tirado de cabeza y pensando sólo en los próximos cinco años. “Los periodos en investigación son así, cuatro o cinco años: hacer la tesis, la formación postdoctoral... Y ahora, otros cinco para ver si llego a algún sitio”. Y donde quiere llegar es a encontrar respuestas a los cánceres en el cerebro, “algo que tiene un interés clínico muy grande porque afecta a muchos pacientes que siguen teniendo el mismo tratamiento de siempre”.

“Una aventura como esta ocurre una sola vez en la vida”

A la respuesta de por qué el CNIO responde también María Blasco, la directora del centro: “Tenemos muchos líderes internacionales en distintos campos de la oncología y eso nos permite ser los cuartos en la lista mundial de centros del cáncer. Nuestros científicos saben que entre nuestros atractivos está la posibilidad de contribuir con avances significativos a un fin: acabar con el cáncer”. El CNIO le ha ofrecido a Valiente la ayuda que tiene prevista para financiar nuevos grupos de investigación.

“No me planteo el futuro ahora más allá de cinco años; ni pienso en quedarme aquí toda la vida, ni lo descarto”, dice Valiente. De momento, llega al CNIO con un contrato Ramón y Cajal, una iniciativa pública para promover la incorporación de investigadores con una trayectoria destacada que supone la contratación por cinco años. Esa filosofía coincide también con la del CNIO, según Blasco, que asegura: “Aquí no hay funcionarios. Los contratos laborales se gestionan según la evaluación de la excelencia científica por un comité externo, cada cinco años. Ofrecemos la oportunidad de iniciar nuevos grupos de investigación independientes a científicos jóvenes y muy prometedores, que reincorporamos a nuestro país después de brillantes estancias en el extranjero”.

La motivación es el combustible de muchos investigadores, y lo es de Manuel Valiente. “No estoy aquí para ganar dinero. Quiero tener un equipo potente trabajando en metástasis en el cerebro y aquí tengo la oportunidad de ponerme a prueba. Sé que no es nada fácil, sé que hay que trabajar mucho, muchísimo, pero es lo que quiero hacer y tengo la posibilidad de hacerlo. Por eso vuelvo”. Que no se apague la luz todavía.