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Las universidades públicas ganan en investigación e innovación

Los campus privados españoles destacan en docencia, según la Fundación BBVA

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Presentación del informe U-Ranking, este lunes.

Los campus públicos españoles investigan y producen innovación y desarrollo tecnológicos en mayor medida que las universidades privadas. Estas últimas, en cambio, destacan en docencia. Son algunas de las conclusiones del informe U-Ranking que en su tercera edición ha incorporado 11 campus privados para analizar la producción de sus facultades en relación con los medios que emplean para ello.

Frente a las grandes clasificaciones internacionales que analizan sobre todo las variables de investigación y en las que solo figuran en puestos intermedios los centros públicos españoles, el informe de la Fundación BBVA presentado este lunes analiza también aspectos mesurables de la docencia. Se fija, por ejemplo, en el número de profesores o la cantidad de presupuesto por cada alumno, el número de doctores por cada 100 estudiantes, la tasa de éxito (asignaturas aprobadas) o de abandono (cuántos estudiantes dejan la carrera antes de acabarla).

Entre las conclusiones, destaca que las universidades públicas son más productivas en general que las privadas y encabezan los resultados sobre todo en investigación y transferencia tecnológica frente a las privadas, que en docencia superan la media en un 10% y ocupan siete de los 11 primeros puestos de la clasificación.

La Universidad de Barcelona (pública) sobresale como la más productiva en investigación, seguida de otras dos catalanas —la Politécnica de Cataluña y la Pompeu Fabra—, según el trabajo elaborado con el IVIE (Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas) y con expertos en evaluación de 12 universidades españolas.

La tercera edición del U-Ranking incluye por primera vez 11 universidades privadas (de un total de 30)

En productividad docente, comparten el primer puesto las privadas de Deusto y Navarra, seguidas de la Pompeu Fabra y Ramon Llull, que coinciden en puntuación en el segundo lugar (ver cuadro superior). Las mejores en innovación y desarrollo tecnológicos son la Politécnica de Cataluña y la Politécnica de Valencia.

Con dificultades en los internacionales

El último ranking publicado de universidades españolas —con más de un millón y medio de alumnos y de 100.000 docentes e investigadores— no compara resultados con los grandes referentes como Oxford o Harvard, pero sí destaca que las mejor posicionadas son también las que suelen figurar más adelante en las clasificaciones internacionales. En estos grandes listados, que miden fundamentalmente la investigación, aparecen normalmente solo los campus públicos.

Las tres principales tablas internacionales son la de Shanghai (ARWU), el QS y el Times Higer Education. Tradicionalmente, los centros españoles tienen dificultades para entrar entre los 200 primeros del mundo en estas clasificaciones de referencia, pero algunas han rascado posiciones entre las destacadas del ARWU.

La Universidad de Barcelona figura en la última edición entre la 150 y la 200 y la Universidad Pompeu Fabra (UPF), la Autónoma de Barcelona (UAB) y la Autónoma de Madrid (UAM) han franqueado en alguna edición la mediática barrera. Si se amplía un poco la lista, 12 de los 50 campus públicos nacionales se cuentan entre los 500 mejores del mundo. La actitud de las universidades españolas frente a estos rankings que escudriñan estudiantes, investigadores y hasta Gobiernos a la hora de otorgar sus becas internacionales ha cambiado en los últimos años. El Ministerio de Educación acaba de presentar, además, la Guía de buenas prácticas para la participación de las universidades españolas en los rankings internacionales, para intentar mejorar la clasificación con cambios más de forma que de fondo.

Las 14 universidades con más investigación son públicas, en un listado en el que solo dos universidades privadas aparecen entre las 25 primeras, situándose un 40% por debajo de la media del sistema. Ocho de las 10 primeras en desarrollo tecnológico e innovación son públicas frente a un nivel medio de productividad de las privadas un 20% inferior.

Por comunidades, Cataluña, Navarra, Cantabria, la Comunidad Valenciana, Madrid y las Islas Baleares son las regiones que superan la media de productividad. Francisco Pérez, director del trabajo y catedrático de la Universidad de Valencia, destacó que la diferencia es directamente achacable a las políticas de cada región: “No todas tienen los mismos recursos ni gastan en universidades con igual intensidad”.

La tercera edición del U-Ranking incluye por primera vez 11 de las 30 universidades privadas que se suman a 48 de los 52 campus públicos españoles. Para el trabajo emplea 25 indicadores y solo ha puntuado a aquellos centros que disponen de datos de al menos 18 de ellos.

El trabajo señala que los recortes en plantilla y recursos —un 5,8% menos de personal entre 2010 y 2013 y 600 millones de euros menos en recursos, según los investigadores— han afectado al volumen de productividad en las universidades públicas respecto a la edición del año pasado. Destaca un descenso de la producción en un tercio de las universidades públicas —16 empeoran, 27 lo mantienen y 5 lo mejoran— y lo achaca al menor presupuesto sobre todo en actividades de investigación y transferencia (innovación tecnológica).

Francisco Pérez explicó que las universidades necesitan una financiación estable para funcionar y recordó que sus recursos suponen un 1,3% del PIB frente al 1,4% de media de los países de la UE. El trabajo recalca que “las importantes diferencias existentes en las posiciones” en función de cada una de las tres variables “advierten del sesgo que pueden generar los rankings generales que se basan solo, o fundamentalmente, en indicadores de investigación”.

Carreras más cortas, pero con becas

Los responsables del informe U-Ranking son partidarios de la reforma universitaria recién aprobada que permite reducir las actuales carreras de cuatro a tres años, pero alertan de que tendría efectos “negativos” si no se acompaña con becas. “En este tipo de cosas importa tanto lo que quieres hacer como el modo en que quieres hacerlo”, señala Joaquín Aldás, investigador del IVIE. Considera positivo que se pueda homologar el sistema universitario español con otros sistemas europeos.

El cambio “ha sido promovido principalmente por las universidades catalanas porque quieren competir internacionalmente para captar alumnado”, asegura Aldás, pero alerta de que puede abaratar el coste del sistema universitario: “Si yo solo financio tres años y el resto lo dejo a un precio privado [el coste medio del máster es el doble del de grado en la pública], estoy invirtiendo mucho menos”. Para evitar eso, reclama un sistema de becas que pueda “compensar esa diferencia de financiación”, tras advertir de que reducir la inversión “tendrá un impacto en los resultados” de las universidades.

El director de Investigación del IVIE, Francisco Pérez, destaca por su parte que “no tienen que estar necesariamente unidas la homologación de los títulos del sistema universitario y la parte de la financiación pública que se destina a las universidades”. Parte del debate universitario se centra ahora en financiar a las universidades en relación con sus resultados, en lugar de por el número de alumnos, que es el valor que prima en la actualidad. Los expertos del IVIE añaden que, más allá del debate, la financiación debe de ser “estable”.

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