“Combatíamos comunistas y nazis juntos”

Los detenidos por luchar en Ucrania declaran que hay cientos de combatientes extranjeros

B.L.M., uno de los españoles arrestados. Vídeo: Policía Nacional

Les delató su propio exhibicionismo. Sus fotos en las redes sociales, sus vídeos con el Kaláshnikov al hombro en YouTube... Tienen 24, 27 y 28 años. Uno estaba en el paro, otro era portero de discoteca y el último trabajaba para la automovilística Mercedes. Todos vivían en Madrid (Alcorcón, Vallecas y distrito Centro), pero se conocieron en el frente prorruso de la vertiente oriental de Ucrania, en las Brigadas Internacionales de Donbass, donde se libra desde el pasado abril una guerra sin cuartel entre rusos y ucranios —más de 5.000 muertos—, con un frágil alto el fuego pese a los acuerdos diplomáticos firmados en Minsk (Bielorrusia) este mes.

Hasta la primera línea de fuego llegaron en verano del año pasado, después de tres días de viaje y por separado, estos veinteañeros madrileños, fascinados con la idea de convertirse en “brigadistas internacionales” y volver a gritar el “No pasarán” que popularizó en español la Pasionaria.

Uno de ellos se presentó directamente en Donetsk y los otros hicieron una escala previa en Moscú, donde les esperaba un funcionario ruso. Los tres utilizaron el mismo método de alistamiento autogestionado: contactaron con combatientes del bando separatista ruso en Ucrania a través de Twitter, según fuentes de la investigación.

No les pagaron ni el viaje ni un sueldo, pero fueron recibidos con los brazos abiertos por veteranos comandantes rusos que lideran el frente este ucranio. Les ofrecieron, aparte de su correspondiente AK-74 y el uniforme de guerra, comida y alojamiento gratuito. Dejaron sus cómodos pisos en la capital para vivir en naves y acuartelamientos colectivos en los que, según sus declaraciones, hay aún más “brigadistas” españoles y muchos —“varios cientos”— de otros países, sobre todo serbios y franceses. “La mitad son comunistas y la otra mitad nazis”, explicaron ya detenidos. “Combatíamos comunistas y nazis juntos”, declararon. “Todos queremos lo mismo: la justicia social y la liberación de Rusia de la invasión ucrania”, dijeron para justificar la contradicción ideológica.

La policía solo tiene pruebas de que uno de los madrileños detenidos combatió en el frente. Los otros dos eran utilizados como elementos propagandísticos para alentar a otros combatientes. Al tratarse de “voluntarios”, eran libres para abandonar el frente. En concreto, estos tres detenidos lo hicieron en diciembre pasado y regresaron a la capital como habían llegado, por separado.

En los registros de sus domicilios, realizados en la mañana de ayer en el marco de la llamada Operación Danko (en referencia a la película Danko, calor rojo, protagonizada por Arnold Schwarzenegger), los agentes se incautaron de ropas militares rusas, cuchillos, machetes e insignias. Solo uno de ellos tenía antecedentes policiales por participar en una reyerta. Y alguno pertenece a un partido comunista de nuevo cuño denominado Reconstrucción Comunista. La policía, basándose fundamentalmente en las fotos y los vídeos publicados en la Red, les acusa de comprometer la paz y la independencia de España, de posible cooperación en homicidio o asesinato y de tenencia y depósito de armas de guerra. Ayer tarde quedaron en libertad con cargos.

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