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Cómo construir un partido en 100 días

Ciudadanos afronta el reto de crear una estructura a toda velocidad para responder a las desorbitadas expectativas de crecimiento sin verse desbordado

De izquierda a derecha, los diputados de C's Carina Mejías, Albert Rivera, Inés Arrimadas, Carlos Carrizosa y José Manuel Villegas en su despacho.

A las diez de la mañana el teléfono de la sede de Ciudadanos en Barcelona no deja de sonar. Llamadas de Toledo, Cuenca y Granada preguntando cómo afiliarse. También una de Jerez un poco más prolongada. “¿Que qué ideología tenemos? Verá, yo soy de administración… pero bueno, ni de izquierdas ni de derechas. En Europa esto ya existe: lo llaman la tercera vía”, responde la mujer que descuelga el teléfono. Si no fuera por la calma que transmiten, podría pensarse que el éxito amenaza con devorar a Ciudadanos. La organización liderada por Albert Rivera (el político mejor valorado en España, según distintas encuestas) ha pasado en un año de 2.000 a 12.000 afiliados y los sondeos colocan hoy a este pequeño partido nacido en Cataluña en 2006 como cuarta fuerza política en España. Concurrirán a todas las elecciones que se avecinan (Cataluña, España, Andalucía y autonómicas) y aspiran a colocar a unos 700 candidatos en el mapa nacional (son las candidaturas que ya tienen listas). La pregunta ahora sería: ¿se puede construir un partido en 100 días sin que las costuras revienten?

Ciudadanos ha pasado en un año de tener 2.000 afiliados a 12.000

Parte de ese trabajo ya está hecho. Porque mientras España se entusiasmaba y se encolerizaba a partes iguales con la irrupción de Podemos, un joven geógrafo y hombre del tiempo nacido en un pequeño pueblo de Girona recorría el país tratando de articular ese crecimiento aprovechando esa estupenda cortina de humo. Fran Hervías (Tossa de Mar, 1983) secretario de Organización de Ciudadanos, se dedicó “sin que nadie se diera cuenta” a estructurar agrupaciones en cada capital de provincia para dar respuesta al creciente número de afiliaciones que había propiciado un invento al que llamaron Movimiento Ciudadano. Mientras negociaban una posible fusión con UPyD —que nunca cristalizó por la negativa del partido de Rosa Díez-, crearon una plataforma para aglutinar adhesiones a un proyecto de cambio y de ideología liberal. Se trataba de una mezcla de sondeo y captación de músculo armada a través de una estructura premeditadamente alejada de la imagen de partido tradicional. Mezclado con la omnipresencia de Rivera en los platós de televisión, les hizo despegar.

Tres miembros de C's en la sede del partido en Barcelona.

En el partido, surgido originalmente como la respuesta de un grupo de intelectuales al tripartito que gobernó Cataluña de 2003 a 2010, no ocultan su sorpresa aunque también lo atribuyan a su trabajo. En su despacho del Parlament, donde la formación tiene actualmente nueve diputados, Rivera, buen orador -fue campeón de la Liga Nacional de Debate cuando era universitario-, analiza un crecimiento. Rechaza que les falte infraestructura, pese a que el partido apenas cuenta con sedes y su presupuesto procederá en gran parte de créditos y crowdfunding. "Las estructuras del siglo XXI no tienen nada que ver con las del XX. No hay que tener una sede o funcionarios del partido en cada pueblo. Nos organizamos a través de redes y bases de datos. Nos reunimos por skype, whatsapp… el paradigma ha cambiado. Copiaremos parte de lo que la política anglosajona ha hecho: grandes bases de datos para relacionarse con los ciudadanos, grupos humanos trabajando a pie de calle y liderazgos sociales y candidatos escogidos por primarias para que encabecen listas", señala.

Tienen 700 candidaturas para concurrir en todo

el mapa electoral

Tan a pie de calle, que en la mayoría de casos los nuevos militantes se reúnen en bares o locales de asociaciones de vecinos. Ahora mismo solo cuentan con sede en siete provincias (cuatro en Cataluña), pero las agrupaciones van aumentando: Canarias, Albacete, Zaragoza, Galicia… El crecimiento de Ciudadanos se basa en gran parte en la absorción de otras corrientes. Además de las fusiones con partidos de corte liberal (como el Centro Democrático Liberal, disuelto e integrado en C'S) que les han aportado unos 300 concejales en ejercicio, ellos calculan, por ejemplo, que unos 1.200 nuevos militantes proceden de UPyD (en Murcia son el 80%, según sus datos). En lugares como Valencia han atraído sobre todo a antiguos afiliados al PP y en Andalucía, más bien del PSOE. Aún así 9.000 de sus 12.000 militantes no había pertenecido nunca a ningún partido. Son nuevos y también desconocidos. Algo que acrecentaría el peligro de incluir en las listas a personas que no cumplan con los criterios de exigencia ética del partido. Eso, justamente, hizo tomar la decisión a Podemos de no presentarse en las municipales.

Ellos admiten que el riesgo es inevitable. Pero, como cuenta Hervías en la sede del partido, piensan minimizarlo aplicando distintas restricciones: un mínimo de 6 meses de afiliación, abandonar actas cuando se abandona el partido… Además, los candidatos de cada municipio, deberán firmar una carta con una declaración jurada de bienes y permitir que una empresa investigue sus antecedentes penales o causas judiciales pendientes. "Es cierto que aún así pueden colarse. Pero más peligrosos son los partidos donde los corruptos ya están ahí y en las instituciones", señala Rivera.

Una empresa investigará los antecedentes penales y causas pendientes de sus posibles candidatos

Las juntas directivas de las agrupaciones de cada territorio se han constituido durante este tiempo mediante votaciones y listas abiertas. Ese es parte del trabajo que Hervías se dedicó a hacer durante el año en que la factura del agua de su casa no llegó ni a los mínimos contratados, cuenta. Una vez formadas, la propia Junta elige a los miembros que se ocupan de cada función (comunicación, coordinación, política municipal…). En total C'S tiene ya unas 700 candidaturas que deberán convocar primarias para elegir a sus candidatos finales. Lo mismo que deberá afrontar el propio Albert Rivera, que todavía no ha dicho si se presentará a las Generales o las catalanas del 27 de septiembre (probablemente muy pocos meses antes de las nacionales). Según el propio Rivera, no es descartable que se presente a las dos. Fuentes del partido opinan que así quizá asegurarían mejores resultados en ambas y lo ven compatible puesto que las catalanas serían plebiscitarias. "En junio cuando convoquemos primarias tomaremos la decisión. Es posible por plazos y por ley. Jugaremos el partido con la mejor alineación posible. Y ya lo he comentado con mi equipo", sostiene Rivera.

La sede de C's, donde trabajan unas diez personas, es un reflejo de su evolución. Situada en un primer piso de un edificio de la Gran Vía se ve un tanto destartalada y pequeña para sus necesidades. Hace un mes estaban a punto de mudarse a un local mucho más grande y céntrico. Pero con la convocatoria repentina de las elecciones de Andalucía y su decisión de presentarse, el dinero que tenían ahorrado (200.000 euros) se destinará a la campaña y deberán aplazar el cambio. Para las municipales deberán conseguir 300.000 euros más, para las autonómicas 500.000, para las catalanas un millón y para las generales 1,2 millones. El dinero procederá de créditos que se pagarán con la subvención que recibirán a posteriori en función de los resultados obtenidos. Todo ha ido muy rápido también para sus cuentas.

Albert Rivera: “Ya no habrá una alternancia entre dos. Y eso es bueno para España”

Pero si ellos están sorprendidos, mucho más parece que lo están en el resto de partidos. Como decía Hervías, la distracción que supuso la irrupción de Podemos les permitió pasar desapercibidos. Ahora ya no. El PP, por ejemplo, acaba de empezar una campaña de comunicación recordando que Ciudadanos es un partido catalán y llamándoles Ciutadans cada vez que les citan. Es curioso que en Cataluña se les tenga en los sectores nacionalistas por un partido botifler (catalanes significados con el nacionalismo español) y en algunos ambientes de España ahora se señale su origen como posible fuente de desprestigio. A Rivera le hace gracia. "El problema de los partidos tradicionales es que tienen miedo porque saben que han hecho las cosas mal. Si lo hubieran hecho bien, ni Podemos ni Ciudadanos existiríamos. Cuando nosotros lo hagamos mal, también habrá otras opciones. Eso es lo que ha cambiado, ya no habrá una alternancia entre dos y no bastará en que lo haga mal el otro. Tendrás que hacerlo bien tú. Y eso es bueno para España, aumentará la competencia. Van a jugar con el miedo, pero es que más miedo da que todo siga igual". Algo difícil que suceda ya en una nueva España que, si nada cambia, será de cuatro grandes partidos.

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