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Rechazo municipal en Burgos al empleo de la fractura hidráulica

Los cinco pueblos donde BNK quiere perforar, todos del PP, se oponen a esta técnica

"Tenemos un acuerdo ‘antifracking’ y lo mantenemos”, dice uno de los alcalde

Antiguo pozo petrolífero de Ayoluengo de la Lora (Burgos).

El rechazo a la fractura hidráulica crece según lo cerca que esté la Administración que lo mire. La oposición no depende del color político. El Ejecutivo central, en manos del PP, defiende el fracking y ha legislado para allanar el camino a las empresas que quieren utilizarlo en España para extraer gas no convencional del subsuelo. La Junta de Castilla y León, también del PP, ha sostenido este jueves que autorizará la exploración con esta técnica, pero no la explotación de yacimientos. Y en los cinco municipios burgaleses en los que la canadiense BNK ha pedido autorización para emplear la fractura hidráulica en hasta 12 sondeos de exploración se rechaza la técnica.

Los cinco Ayuntamientos, todos con alcalde popular, han aprobado entre 2012 y finales de 2014 declaraciones contrarias al fracking. "Tenemos un acuerdo antifracking y lo mantenemos", afirma Germán de Diedo, regidor de Valle de Sedano, de unos 450 habitantes. La junta local aprobó el acuerdo en noviembre de 2012. El alcalde lo colgó en el tablón de anuncios del Consistorio. "Y allí sigue. Esto no es una cuestión de partidos. Si el pueblo no quiere, qué vamos a hacer".

Los otros cuatro pueblos son Villarcayo, Medina de Pomar, Merindad de Cuesta-Urria y Merindad de Río Ubierna. En este último caso, el pleno de este municipio de 1.400 habitantes aprobó la declaración hace algo más de cuatro meses con los votos favorables de los seis concejales del PP, dos abstenciones del PSOE y un voto en contra del Partido Castellano. La moción es menos contundente que otras de la comarca. Pide una "moratoria temporal suficiente", hasta que exista seguridad jurídica de que no habrá "daños irreversibles al medio ambiente". Mientras tanto, el municipio se declara "libre de fracking". En el texto hay críticas: "tanto algunas empresas concesionarias como determinados colectivos antifracking están impidiendo que se mantenga un debate sereno y objetivo". Raúl Martín, el alcalde de Merindad de Río Ubierna, se queja de la "falta de información" y admite que hay "inquietud" entre los vecinos. BNK ha solicitado poder hacer allí hasta cuatro sondeos.

El responsable de esta compañía canadiense en España, Troy Wagner, reconoció el miércoles que la oposición no terminará "de la noche a la mañana". Apostó por dar información para acabar con el temor. La empresa repartirá 12.000 folletos en la zona.

En la tramitación de los permisos de exploración los Ayuntamientos tienen poco que decir; al margen de alegar, se limitarían a conceder las licencias de actividad cuando se pronuncie el Estado o la Junta. Pero en el caso del permiso Sedano —en el que están los proyectos de pozos de Merindad de Río Ubierna y Valle de Sedano— la mayoría de los terrenos en los que se ubicarían los seis sondeos son municipales. "No vamos a vender, no vamos a llegar a un acuerdo", sostiene el alcalde de Valle de Sedano. "Ninguna junta vecinal [propietarias de los suelos] va a prestar los terrenos", añade el regidor de Merindad de Río Ubierna.

BNK podría intentar llegar a un acuerdo de arrendamiento. O también está la posibilidad de la expropiación, como reconoció el miércoles Wagner, algo que tendría que aprobar el Gobierno.

La compañía está tramitando el permiso ambiental de Sedano ante el Gobierno regional. El portavoz de la Junta, José Antonio de Santiago-Juárez, ha sostenido este jueves que el Ejecutivo regional solo autoriza sondeos de exploración y no de explotación. De hecho, la legislación establece que los permisos de exploración de hidrocarburos solo se pueden tramitar ante el Estado, aunque las comunidades son consultadas. Los otros seis permisos para realizar pozos, englobados en el proyecto Urraca, BNK los tramita ante el Gobierno central, ya que también afectan al País Vasco.

Otra empresa —Shesa, del Gobierno vasco— tramita el proyecto Angosto para acometer un pozo y usar fracking en el pueblo burgalés de Merindad de Montija. La tramitación va un paso por detrás que la de BNK, ya que Shesa aún no ha presentado el estudio de impacto ambiental, sino un avance. Las plataformas contrarias a esta técnica han presentado este jueves más de 1.000 alegaciones contra Angosto y han anunciado protestas.