Las enfermeras denuncian a ‘doulas’ por ejercer como falsas matronas

El Consejo de Enfermería advierte: no son profesionales sanitarias y carecen de formación

Un informe alerta de prácticas "que ponen en riesgo la salud de la madre y el bebé"

Solo en el 50% de los partos se practica el piel con piel con el bebé.

El colectivo de matronas, apoyado por el Consejo General de Enfermería (CGE), ha declarado la guerra a las llamadas doulas, una figura que carece de regulación oficial, pero que ha ganado popularidad durante los últimos años entre muchas madres que buscan un servicio de acompañamiento durante el embarazo, el parto y el posparto. El Consejo presentó este lunes un informe en el que acusa a estas mujeres de “poner en riesgo la salud de la madre y el bebé”, de realizar prácticas ilegales, ofrecer consejos “sin evidencia científica” y de intrusismo profesional por considerarlas “falsas matronas”. Su presidente, Máximo González Jurado, anunció que llevará la información a la Fiscalía General del Estado y pedirá la intervención del Ministerio de Sanidad, al que acusó de conocer la problemática desde hace meses y no actuar.

“Fue un gran soporte emocional”

E. G. S.

Claudia, de 38 años, decidió en 2012 dar a luz a su tercer hijo en casa. Con el segundo había tenido un parto “al uso”. “No se me dio ninguna opción ni se me preguntó nada, y fue muy difícil. Tenía claro que no quería volver a pasar por eso”, cuenta. Contrató el servicio de una matrona que trabaja con una doula. Pagó 1.200 euros en total por la atención durante el embarazo, el parto y el posparto. “Fue un gran soporte emocional”, asegura.

“La matrona vela por la salud de la madre y del bebé. El papel de la doula es muy diferente y no tiene nada que ver con una actuación sanitaria. En mi caso, estuvo pendiente de otro tipo de necesidades, desde sostenerme la mano a pasarme una manta cuando tuve frío, pasando por ocuparse de mis dos hijos. Pequeñas cosas logísticas y de acompañamiento, de estar a mi lado. La doula no interfiere en las decisiones ni de la matrona ni de la madre. Lo que hace es apoyarlas, sean las que sean”, relata.

Claudia explica que los papeles de ambas mujeres estaban perfectamente diferenciados: “Mientras la matrona atendía a las contracciones y la dilatación o el control del corazón del bebé, la doula buscaba mi confort. Es como una facilitadora. Cuando terminé de parir, tenía toda la ropa que usé en la lavadora y me había hecho un zumo de naranja. Obviamente, eso no lo hace la matrona”. Para Claudia, el informe de las enfermeras revela su “ignorancia”. Lo considera “injusto”, porque no describe el trabajo de este colectivo, sino malas prácticas aisladas.

Las doulas que pertenecen a colectivos como la Asociación Española de Doulas o Mares Doules aseguran no reconocerse en el informe de las enfermeras. No niegan que algunas de las actuaciones criticadas puedan estar sucediendo, pero aseguran que se trata de malas prácticas que sus códigos éticos rechazan tajantemente. Quienes atienden un parto en casa sin personal sanitario, por ejemplo, no son doulas, subrayan. “No somos personal sanitario ni tampoco lo queremos ser. Somos personal de apoyo, de asistencia. Somos acompañantes”, explica Bea Fernández, presidenta de la Asociación Española de Doulas.

“En las asociaciones trabajamos para que las cosas que denuncia el informe no sucedan, para que nadie utilice el nombre de las doulas para hacer cosas diferentes”, señala, y añade que cuentan con códigos éticos en los que queda muy claro que su trabajo no tiene nada que ver con el de profesionales como las matronas o los ginecólogos.

Clara Vergés, presidenta de Mares Doules, reconoce que el problema existe: “Las enfermeras tienen razón. Todo lo que cuentan es lo que no tiene que hacer una doula, pero algunas lo hacen. Nos gustaría estar reguladas para que no ocurriera. Entiendo que las matronas se sientan mal cuando hay intrusismo, pero quiero dejar claro que ese no es en absoluto el trabajo de la doula. Con este informe, desconocen el trabajo que puede hacer una y lo bien que pueden trabajar las dos figuras juntas”, apostilla.

Las doulas son “mujeres, en su mayoría madres, que acompañan a otras mujeres durante la gestación, parto y puerperio, ofreciendo soporte, tanto físico como emocional”, según la definición que ofrece la Estrategia de Atención al Parto Normal en el Sistema Nacional de Salud, elaborada por el Ministerio de Sanidad.

El informe de las enfermeras arremete contra el colectivo en general. Subraya que esta figura no existe legalmente en España, por lo que no hay una normativa que determine qué formación o qué competencias deben tener. Las matronas, en cambio, son profesionales sanitarias que cuentan con seis años de formación académica y profesional, subrayan.

El Consejo denuncia que estas mujeres supuestamente recomiendan cosas como comerse la placenta —o “encapsularla” para consumirla más adelante—, lo que califica como “canibalismo”, dejar que el bebé conviva con la placenta hasta que el cordón se seque o expulsar a los padres del paritorio para ocupar su lugar. En el informe señala que existen unos 20 centros de formación de doulas y un total de 547 personas que ejercen como tales. 

En su comparecencia, sus representantes sostuvieron que se han producido daños a madres y bebés, pero aseguraron no disponer de casos concretos que denunciar. También reconocieron que hay enfermeras realizando estas prácticas o formando a doulas. Las van a “perseguir” y “expulsar”, prometió González Jurado.