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Enero cierra con un 44% más de muertos en las carreteras

Las asociaciones de víctimas alertan: "O se reacciona o retrocederemos años"

Accidente en Vilagarcía de Arousa (Pontevedra). Sxenick (EFE) / ATLAS

El Ministerio del Interior teme al punto de inflexión. Desde el año pasado. Desde que, durante casi doce meses, las cifras de muertos en la carretera amenazaran con superar a las de 2013 y con romper una tendencia a la baja que se prolonga desde hace una década —en 2014 se salvó finalmente el dato: 1.131 personas perdieron la vida, frente a las 1.134 del ejercicio precedente—. Ahora, comenzado 2015, los malos pronósticos regresan. Y enero avala los malos augurios. Y no por los pelos. Según la base de datos de la propia DGT, el primer mes del año ha dejado 88 fallecidos. Un 44% más que en enero de 2014 (61).

Aunque es el tercer mejor enero desde 1962, solo superado por 2014 y 2013, con 61 y 80 muertos; esta subida preocupa mucho a los colectivos de víctimas, que reprochan al Ejecutivo cierta “relajación”. “Parece que estemos parados”, subraya Eugenia Domenech. La presidenta de la Asociación de Prevención de Accidentes de Tráfico analiza, al otro lado del teléfono, las causas que han provocado en el último bienio un frenazo en el descenso de fallecidos: “Vivimos un decenio 2000-2010 muy bueno, donde se adoptaron medidas muy importantes y se consiguieron grandes resultados. Después, ha habido un relajamiento generalizado. Y en esta década hemos experimentado un periodo de dos o tres años de simple inercia”.

Por ello, Domenech insiste en la importancia de poner en marcha nuevas medidas de inmediato. “Es necesario innovar. Hay iniciativas que funcionaron durante un periodo determinado, pero ya están agotadas, no van a dar más de sí”, remacha la presidenta de la asociación. En esa idea misma incide Jesús Monclús, director del área de Seguridad Vial de la Fundación Mapfre: “Las medidas pierden efectividad con el tiempo, como el carné por puntos. O los radares: cuando los conductores ya saben dónde están, pues pierden su efecto”.

El PP llegó a la Moncloa con un difícil reto: mejorar las cifras conseguidas por Pere Navarro, que logró reducir en más de un 50% las víctimas mortales en accidentes de tráfico desde que fue nombrado director de la DGT en 2004. A principios de 2012, le sustituyó María Seguí, que ha mantenido la tendencia a la baja durante sus primeros tres años al frente de la institución. Pero enero de 2015 vaticina malos tiempos si no se reacciona inmediatamente, según opinan los colectivos de víctimas y expertos. “En materia de Seguridad Vial nunca hay que bajar la guardia. Y en España, ahora mismo, falta ese mensaje constante de alerta de la DGT al conductor, que si existía antes”, reflexiona Anna Novella, presidenta de Stop Accidentes. “Desde luego, la tendencia errática del número de fallecidos en 2014 fue una gran llamada de atención. Y los datos de este primer mes del año son un mal comienzo y requieren que nos sentemos urgentemente a trabajar”, apostilla Monclús, que recalca también, a la hora de analizar las cifras de enero, el aumento de la movilidad en el país.

PSOE, IU, UPyD han exigido este lunes la comparecencia "urgente" de Seguí en el Congreso tras los "fatídicos" datos de enero. Por su parte, la DGT, consultada por EL PAÍS, subraya que aún es pronto para sacar conclusiones. Y, además, sobre el freno de la reducción de fallecidos, se remite a la valoración del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, de principios de mes —durante la presentación del balance de 2014—, cuando explicó que “cada vez cuesta más bajar”; además de existir, según añadió el miembro del Ejecutivo, un contexto de aumento de los desplazamientos de largo recorrido, y con conductores y un parque móvil más envejecido.

Pero Novella insiste en que, además de esa “relajación”, el Gobierno lanzó en 2014 mensajes “negativos” para la Seguridad Vial. “Como la propuesta de elevar la velocidad en algunos tramos a 130 kilómetros por hora. El mensaje que cala es el de la permisibilidad, el de que no importa correr. Y eso es muy peligroso”. Tesis a la que se sumó el Consejo de Estado hace apenas dos semanas, cuando afirmó que esta medida conllevará un “impacto en los criterios de conducción segura aprendidos y asumidos por los ciudadanos desde hace mucho tiempo”. Una idea que también comparte Domenech, que concluye a continuación: “Que enero haya empezado así es una alerta de que algo no está funcionando. Debe servirnos para reaccionar. Porque, si no lo hacemos, retrocederemos años”.

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