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ANÁLISIS

350.000 muertos al año

Por primera vez, erradicar esta infección es un objetivo alcanzable a medio plazo

La infección por el virus C de la hepatitis (VHC) es un problema de salud pública de extraordinaria magnitud en todo el mundo y en la actualidad es la primera causa de cirrosis, enfermedad hepática terminal y trasplante de hígado en los países occidentales. La Organización Mundial de la Salud estima que entre el 1 y el 5% de la población mundial está infectada por el VHC, lo que representa casi 200 millones de personas. En la actualidad, el VHC causa aproximadamente 350.000 muertes anuales y en muchos países sobrepasa ya al virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) como causa de muerte. En el caso concreto de nuestro país, el VHC representa ya la primera causa de mortalidad por enfermedad infecciosa.

Una de las peculiaridades del VHC es su extraordinaria tendencia a persistir en el organismo infectado: después de la exposición al virus y el desarrollo de una hepatitis aguda -que casi siempre cursa con pocos síntomas y en muchos casos puede ser inaparente- entre 60 y 80 de cada 100 pacientes evolucionarán a hepatitis crónica, es decir presentarán una lesión inflamatoria en el hígado de intensidad variable y una cuarta parte de ellos desarrollarán una cirrosis después de un periodo medio de 20-25 años. Por lo tanto, en la mayoría de los casos la evolución es lenta y muchos pacientes no progresan a estadios avanzados de la enfermedad. En otros, por el contrario, el curso de la hepatitis se acelera por causas relacionadas con el virus (cepa o genotipo infectantes, coexistencia de otras infecciones virales con mecanismo de transmisión similar como el virus de la hepatitis B o el VIH) o el huésped (obesidad, diabetes, consumo de alcohol, estados de inmunosupresión, etc) y el periodo de tiempo hasta que la enfermedad evoluciona a cirrosis se acorta significativamente. La cirrosis es el estadio final de las enfermedades hepáticas crónicas y desde el punto de vista anatómico se caracteriza por la presencia de tejido fibroso que desestructura la arquitectura normal del hígado. De este modo, el tejido hepático sano es sustituido por tejido fibroso cicatricial y nódulos de regeneración que no son capaces de mantener la funcionalidad del órgano. Cualquier hígado cirrótico tiene además el riesgo de desarrollo de tumores cancerosos y este riesgo es mayor cuando la causa de la enfermedad –como en el caso de la hepatitis C- es una infección viral crónica.

Es la primera causa de fallecimiento en España por enfermedad infecciosa

Otra característica de la hepatitis C -en esta ocasión positiva- es que se trata de la única infección viral crónica con potencial oncogénico susceptible de ser curada. Los nuevos medicamentos antivirales proporcionan tasas de curación que superan el 90%, lo que hace que por primera vez la erradicación de la infección por VHC sea un objetivo alcanzable a medio plazo. Los beneficios del tratamiento de la hepatitis C son muchos: la eliminación del virus comporta no solo la curación de la infección (desaparición del virus de la sangre y el hígado), sino la curación de la enfermedad en los casos no avanzados y la disminución tanto del riesgo de progresión y descompensación, como del desarrollo de cáncer de hígado, con la consiguiente disminución de la mortalidad. En términos epidemiológicos, la curación de la hepatitis C representa una disminución de la transmisión y una reducción del número de nuevas infecciones.

Algunos estudios recientes han analizado el impacto de diversas estrategias de salud pública basadas en un incremento del cribado diagnóstico y en la utilización de los nuevos medicamentos antivirales sobre la carga de enfermedad por hepatitis C. En el caso de España, y de acuerdo con las estrategias basadas en un aumento del uso de estos fármacos que permiten un mayor número de pacientes elegibles para el tratamiento, en las próximas dos décadas se puede conseguir una significativa reducción de la prevalencia, complicaciones y mortalidad derivadas de la hepatitis C.

Javier García-Samaniego es hepatólogo del hospital Universitario “La Paz” de Madrid.