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La varicela sube un 13,2% al año de retirar la vacuna de las farmacias

Desde 2013 la inmunización solo se administra en centros sanitarios

La incidencia de la varicela aumentó un 13,2% en 2014 frente al año anterior en España. Son los datos del primer año completo desde que el Ministerio de Sanidad decidiera, a finales de 2013, suspender la venta del medicamento en farmacias y llevar su administración a centros sanitarios. Según los datos del Instituto de Salud Carlos III, en 2014 se notificaron 160.956 casos de varicela; el año anterior fueron 142.180. Pese a esta subida, la incidencia de la enfermedad se mantiene por debajo de lo que se considera índice epidémico, según el boletín. Este índice mide la relación entre lo que sucede y lo que se esperaba que sucediera.

La decisión del Ministerio de Sanidad se debió a que afirmaba que había un exceso de vacunación. Teóricamente, ya antes de que se decidiera restringir la venta del fármaco, la vacuna se debía dispensar a los 12 años. Pero muchos pediatras la prescribían mucho antes, y se suministraba en dos dosis, una entre los 12 y 15 meses y otra entre los dos y tres años. Las sociedades científicas de Pediatría, Vacunología y Medicina Preventiva recomiendan esta opción. Según afirmaron cuando se ordenó la retirada del producto del mercado, el 90% de los casos se dan antes de los 12 años y el 15% de los contagios presenta complicaciones que se evitarían con el medicamento. Entre ellos, la enciclopedia médica digital Medline menciona, “en raras ocasiones”, encefalitis, artritis, miocarditis, neumonía y síndrome de Reye (un daño cerebral súbito). Entre 1999 y 2010 se registraron 103 fallecimientos por varicela en España, el 83% en mayores de 25 años.

Como prueba de lo extendida que estaba el incumplimiento de las recomendaciones oficiales, Sanidad calculó en 2013 que se habían vendido 350.000 dosis de más de la vacuna. Teniendo en cuenta que en España nacieron aquel año 425.000 bebés, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), eso quiere decir que gran parte de ellos fueron vacunados en su primer año de vida.

La varicela es una enfermedad infecciosa que cuando cursa en niños no suele tener complicaciones. Por eso los médicos partidarios de retrasar la vacunación opinan que en vez de gastar recursos en el fármaco, se puede, simplemente, esperar a que las personas se inmunicen de forma natural: pasando la enfermedad. Es la segunda enfermedad infecciosa de las que registra el Carlos III más frecuente, solo por detrás de la gripe (527.000 casos registrados en 2014, aunque seguramente fueron muchos más, ya que a mayoría no se notifican).

Pero en adultos el transcurso de la enfermedad no es tan leve, y puede ofrecer complicaciones. Estas pueden ser especialmente graves en embarazadas. Por eso la recomendación de Sanidad es que, quien no haya pasado la varicela, se vacune al llegar a la adolescencia.

Quienes hayan pasado la varicela de niños tendrán una secuela toda su vida: el virus no desaparece del organismo una vez se ha superado la enfermedad. Se queda latente y reaparece en algunos casos (situaciones de bajada de defensas, estrés) como un herpes zóster (una inflamación nerviosa que suele ser muy dolorosa), una complicación que aparece en alrededor del 20% de los afectados.

Los partidarios de dar la vacuna de manera generalizada argumentan que con ella se evitan las posibles complicaciones en niños y su reaparición en adultos en forma de las molestas neuropatías. Los contrarios defienden la inmunización natural y el ahorro que puede suponer (su precio de venta al público actual supera los 70 euros por dosis).

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