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Rajoy contra Syriza: “Prometer lo imposible genera frustración”

El presidente dice ante Samarás que Europa, España y Grecia necesitan estabilidad

Los dos jefes de Gobierno vinculan la situación de los dos países ante las elecciones del 25

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, ha sido recibido este miércoles por el primer ministro griego, Andonis Samarás, para mantener la primera reunión entre ambos en Atenas. El encuentro tiene por objetivo analizar, entre otros asuntos, la situación de Grecia ante las elecciones legislativas del próximo 25 de enero. "Prometer algo que es imposible no tiene sentido y además enera frustración y muchos problemas", ha dicho el presidente español cuando le han preguntado por los riesgos de fenómenos políticos como Syriza o Podemos.

Rajoy ha decidido hacer una apuesta arriesgada en Atenas, según admiten fuentes del Gobierno. Con su apoyo a Andonis Samarás, el primer ministro griego, el presidente español se convierte en el representante del Partido Popular Europeo, y al final en el enviado de Angela Merkel, su gran aliada en la UE, para dar un espaldarazo político a su socio griego y evitar una victoria de Syriza que ninguno de los grande de la UE desea.

Si finalmente Samarás gana, al contrario de lo que dicen las encuestas, no solo el griego sino todo el PPE, Merkel, y la cúpula de Bruselas, que quieren evitar a toda costa una victoria de Syriza, estarán muy agradecidos a Rajoy, que busca aumentar su perfil internacional. Merkel hizo campaña por Samarás en las últimas elecciones, en 2012, pero esta vez su viaje era imposible porque su imagen está hundida en Grecia y perjudicaría la campaña de su socio, que esquivó incómodo una pregunta sobre la posibilidad de una visita de la canciller.

Si pierde Samarás, admiten en La Moncloa, inmediatamente se asociará la victoria de Syriza a un posible éxito de Podemos en las próximas elecciones generales españolas. Pero Rajoy, señalan fuentes del Gobierno, no podía negarse ante la petición de un socio como Samarás, que le reclamó esta visita en la manifestación del domingo en París, y ha decidido asumir el riesgo y vincular abiertamente tanto las situaciones políticas como económicas de Grecia y España.

Después de años en los que los presidentes españoles, tanto José Luis Rodríguez Zapatero como Rajoy, insistían en desvincularse de este país con la frase "España no es Grecia"; Rajoy dio un giro de 180 grados para apoyar la gestión de Samarás y su apuesta por la austeridad. "Vengo a defender unas políticas que han sido duras pero eran imprescindibles", llegó a decir. Tanto Rajoy como Samarás compararon en todo momento la situación económica de los dos países, ambos con un crecimiento interanual del 1,6% en el tercer trimestre de 2014 y con récords europeos de parados (27% Grecia y 23% España) que poco a poco están bajando.

Rajoy ya les ha dicho a su cúpula en España que el mensaje clave, que repiten sus portavoces estos días, es el de la estabilidad. Es lo que va a vender el PP frente a Podemos. Y ese mensaje lo llevó a Atenas contra Syriza. “Ahora que estamos saliendo de la crisis, España, Grecia y Europa necesitamos estabilidad y certidumbre, no bandazos"; insistió Rajoy con un Samarás que no dejaba de agradecer sus mensajes.

Las situaciones políticas tienen tantas similitudes que Podemos ha logrado un gran protagonismo en la campaña griega. Todas las televisiones han emitido el vídeo en inglés en el que Pablo Iglesias apoya a Alexis Tsipras y ambos ofrecerán un mitin conjunto en Atenas el 22. Grecia se convertirá así en una especie de prólogo de las elecciones españolas, y mucho más desde que Rajoy ha decidido aceptar la invitación de Samarás en este viaje sorpresa.

Rajoy se desvivió por apoyar a su socio, al que definió como “un socio fiable, un amigo, un líder”. Hace unos años, todos los socios del PPE recelaban de Nueva Democracia, el partido de Samarás, porque con él en el Gobierno se alteraron las cuentas griegas sobre el déficit y se engañó a la UE. Pero ahora Samarás es su dique frente a Syriza y Rajoy lo aplaudió en todo momento por su "valentía" al hacer reformas.

El gran debate de la campaña griega, como planteó un periodista de este país, es si sale o no del euro y si hay una renegociación de la deuda como plantea Tsipras. Rajoy también se esforzó ahí contra Syriza. "Nuestro futuro común se encuentra en Europa, que requiere compromisos constructivos, no unilateralismo ni ruptura. El euro no es un proyecto a la carta, las normas se pueden cambiar pero hay que cumplir los compromisos ".

Samarás, en plena campaña electoral, fue aún más claro contra Syriza al afirmar que esa renegociación no es posible. Y puso el ejemplo de lo que Grecia debe a España, como parte del rescate europeo. "España prestó 26.000 millones a los griegos en un momento muy difícil. Ellos también tenían problemas. Nunca olvidaremos eso. Vamos a devolver ese dinero. ¿Que le vamos a decir a España? ¿Que queremos cambiar ese acuerdo? El que dice que la deuda no es viable está invitando a los mercados a que no nos presten más". Rajoy le apoyó: "Yo fui elegido en 2011 y tuve que asumir los compromisos del anterior gobierno. Esto lo respeta todo el mundo, si cada gobierno nuevo cambiara los acuerdos no se podría gobernar la Unión Europea con 27 países y varias elecciones cada año. Hay que respetar las reglas".

El viaje tenía un claro contenido electoral, aunque era una cita de Gobierno, pero ambos mandatarios aprovecharon la visita —Rajoy nunca había viajado a Grecia como presidente ni Samarás a España— para tratar asuntos bilaterales importantes como la lucha contra el terrorismo yihadista, después de los atentados de París, y las medidas para evitar la inmigración ilegal, una cuestión que afecta a los dos países como frontera sur de Europa.

Rajoy llegó en la noche del martes a la capital griega en un viaje imprevisto. El miércoles estuvo por la mañana reunido con Samarás en la oficina del primer ministro, y después de la rueda de prensa —un solo periodista por cada país pudo preguntar, menos de lo habitual— ambos se trasladaron al Museo de la Acrópolis donde almorzaron juntos. Después del almuerzo y una breve entrevista con una televisión griega, Rajoy tomó el avión oficial para volver a España.

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