Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

Pacto político contra la reapertura de la central nuclear de Garoña

Toda la oposición, salvo CiU y UPyD, alerta de "déficits de seguridad" de las instalaciones

Central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos).

Delante de una pancarta con el lema “Garoña no se abre” han comparecido este jueves en el Congreso los representantes de PSOE, IU, PNV, Equo, ERC, BNG, Compromís, Amaiur y Nueva Canarias. Estos grupos —toda la oposición, salvo CiU y UPyD— han suscrito una declaración en la que se comprometen a impedir la reapertura de esta central nuclear tan pronto lo permitan "las circunstancias legislativas", es decir, cuando el PP deje de tener mayoría absoluta en las Cortes.

La central burgalesa cesó su actividad a finales de 2012. El Gobierno firmó en julio del pasado año el decreto de cierre total, pero, a la vez, el Ejecutivo de Mariano Rajoy anunció que daría los pasos necesarios para reiniciar la actividad "si así fuera posible". Y, desde entonces, el Gobierno ha hecho varios cambios normativos para permitir que reabra Garoña, que echó el cierre por motivos económicos.

En la declaración, los partidos recuerdan que es la central "más antigua de España" y que ha "cumplido ya los 40 años". El Gobierno quiere alargar hasta los 60 la vida útil de las centrales, lo que permitiría a Nuclenor reiniciar las operaciones para generar electricidad en su central burgalesa. "Consideramos que nunca debe volver a ponerse en marcha", sostienen los firmantes. "Y abogamos por un nuevo modelo energético que deje atrás la energía nuclear".

Para apuntalar su posición, los partidos incidieron en que Garoña "presenta graves déficits de seguridad". También, en que su reactor es similar al de la central japonesa de Fukushima, que protagonizó un grave accidente nuclear en 2011 tras un terremoto y tsunami.