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Roures posee 250 millones en 150 cuentas, un tercio en paraísos fiscales

El fundador de Mediapro, que solicitó concurso en 2010, controla los derechos televisivos de la mayoría de los clubes de fútbol

Jaume Roures

El fútbol español, uno de los más cotizados del mundo, afronta un cambio de modelo en la comercialización de los derechos audiovisuales que supondrá la homologación con el resto de las principales ligas europeas. El Gobierno prepara un real decreto que regulará la venta conjunta de los derechos de todos los clubes, poniendo así fin a la cesión individual a los canales de televisión, una práctica habitual en los últimos años. El nuevo sistema se aplicará a partir de la temporada 2016-2017, según las previsiones avanzadas por el secretario de Estado para el Deporte, Miguel Cardenal.

El contrato en vigor para la explotación del fútbol expira al final de la actual campaña, de modo que está en juego cómo se gestionará la temporada 2015-2016, que será de transición. Los operadores ya están tomando posiciones.

Jaume Roures tiene firmados contratos con la mayoría de los clubes, entre ellos el Real Madrid. Para sellar estas alianzas, el empresario ha impulsado en el último año la compañía Futmedia, fundada en noviembre de 2013, a la que están vinculados Taxto Benet y Gerard Romy, sus socios en Mediapro, la matriz del holding. La nueva marca figura con un capital social de 368 millones de euros y se integra en el entramado empresarial creado por Roures.

Futmedia es una del centenar largo de sociedades en las que el inversor catalán tiene una relación directa. Son empresas enfocadas principalmente a la gestión de derechos, producción de cine y de televisión, distribución de señales para operadores nacionales e internacionales, comercialización publicitaria y servicios técnicos. Mediapro posee el canal de pago GolT y es accionista de Imagina, la entidad que impulsó el nacimiento de La Sexta, televisión integrada hoy en Atresmedia, grupo liderado por Planeta.

En 2013, Mediapro obtuvo un resultado, antes de impuestos, de 7,1 millones de euros de beneficio, frente a los 83,2 millones de pérdidas del ejercicio anterior. Según el informe de gestión, la sociedad consiguió “volver a los números positivos tras las pérdidas que venía sufriendo en los últimos ejercicios que se debían principalmente a la entrada en el negocio de la explotación de los derechos audiovisuales del fútbol en España”. En 2010 había solicitado concurso de acreedores y en 2012 cerró la edición impresa del diario Público.

Futmedia es la nueva sociedad del grupo para gestionar las imágenes

Las cifras de Mediapro contrastan notablemente con los estados financieros de las empresas en las que participa Roures. Son sociedades que operan en China, Canadá, Dinamarca, India, Luxemburgo, Rumania, Holanda, Singapur y Estados Unidos, entre otros países. Roures figura en casi 150 cuentas bancarias abiertas en distintas entidades financieras, en la mayoría de las cuales aparece como cotitular con empresas. A finales de octubre, el montante rondaba los 250 millones de euros.

Estas cuentas están registradas en una veintena de países, entre ellos Argentina, Polonia, Portugal, Reino Unido, Emiratos Árabes, República Dominicana, Nueva Zelanda y Estados Unidos. Y también en paraísos fiscales y centros financieros offshore (territorios con una tributación privilegiada) como las Islas Caimán, Singapur, Suiza, Liechtenstein o Gibraltar, en los cuales acumula unos 75 millones, casi el 30% del total, según documentos a los que ha tenido acceso EL PAÍS. Un portavoz de Mediapro ha declinado aclarar los contratos firmados a través de Futmendia y ante las preguntas sobre las cuentas en paraísos fiscales se ha limitado a responder: “Sin comentarios”.

La manera en la que Mediapro se verá afectada por el cambio de modelo en el sistema de comercialización de la Liga es una incógnita, aunque en el sector nadie niega las buenas relaciones de Roures con el presidente de la LFP, Javier Tebas. Ante el escenario que se avecina, el Gobierno no ha detallado cómo lo abordará reglamentariamente. Lo que sí parece descartada es la posibilidad de adelantar un año la venta colectiva de los derechos.

Espoleada por la muerte de un hincha del Deportivo en los aledaños del Vicente Calderón, la Liga está volcada en la búsqueda de medidas efectivas para atajar la violencia dentro y fuera de los estadios y ha dejado aparcada —al menos ante la opinión pública— cómo se comercializarán los derechos la próxima temporada. El Barcelona, uno de los dos grandes de la Liga, todavía no se ha decantado por ninguna cadena pese a las avanzadas conversaciones mantenidas con Telefónica. La operadora, propietaria de la plataforma Movistar TV, ha sellado recientemente un acuerdo con la Real Sociedad para cederle sus derechos el curso 2015-2016, prorrogable por dos más.

Grandes o pequeños, todos los clubes tienen en la televisión su principal fuente de financiación. La negociación conjunta —a la que en su día se resistieron Madrid y Barça, los pesos pesados de la Liga y entre los más ricos del mundo por ingresos— es vista como un mecanismo de redistribución más equitativo. A partir de la temporada 2016-2017 se establecerán nuevos criterios: un 50% será lineal, un 25% por resultados históricos y un 25% por implantación social. “Nuestro objetivo es que la diferencia entre el primero y el último sea de 1 a 3,5 en lugar de 1 a 6,5, como ocurre ahora”, afirma el presidente de la LFP.

La meta es alcanzar al menos 1.000 millones de euros por temporada. Para ello sería necesario incrementar (prácticamente duplicar) los ingresos por la venta de los derechos internacionales hasta los 400-450 millones, según cálculos del sector. La adjudicación de los derechos nacionales estaría sujeta a los principios de transparencia, no discriminación y libre concurrencia, como cualquier subasta o concurso público. Su vigencia se limitaría, previsiblemente, a tres años.

Además del negocio procedente de la explotación de los derechos, el fútbol genera a su alrededor una gran actividad económica, que abarca desde la producción de las señales de los partidos hasta la gestión de los patrocinios. En este capítulo, Mediapro se ha llevado la parte más jugosa del pastel. Produce todos los partidos de la Liga, ya sean los que emiten los operadores de pago o los que se difunden en abierto. Incluso pone las cámaras en los encuentros de Primera y Segunda que retransmiten los dos gigantes de la televisión privada, Mediaset y Atresmedia, respectivamente.

Más de 250 millones en 150 cuentas

Nacido hace 20 años, el grupo Mediapro se ha convertido en una multinacional de la industria audiovisual que cuenta con sedes en España, Argentina, Estos Unidos, Portugal y Dubái. El socio fundador de la compañía, Jaume Roures, figura en casi 150 cuentas bancarias, ya sea como cotitular con empresas o como cotitular con personas. Estas cuentas, en las que aparecen depositados más de 250 millones de euros, están abiertas en entidades financieras de distintos países, entre ellos auténticos paraísos fiscales.

En estos Estados, caracterizados por tener una bajísima tributación, Roures aparece en casi una veintena de cuentas, que en conjunto suman alrededor de 75 millones de euros, según la documentación a la que ha tenido acceso EL PAÍS. Eso significa que un 30% del dinero registrado en entidades financieras a las que está vinculado Roures y sus socios, duerme en paraísos fiscales y centros financieros offshore.

Por volumen económico, destaca Gibraltar, donde el saldo a mediados del pasado octubre era de 33,2 millones de euros. En San Marino constan 14,5 millones de euros y en Suiza se contabilizan casi 14 millones de francos suizos (unos 11,5 millones de euros al cambio) a través de una decena de cuentas diferentes. Roures aparece igualmente en una cuenta de Liechtenstein en la que se contabilizan 9,5 millones de euros. Además, en las Islas Caimán mantiene otra con un saldo de cinco millones de dólares (cuatro millones de euros) y en Singapur existen también varias cuentas que suponen otros dos millones de euros.