Carlos Fabra ingresa en la prisión de Aranjuez por fraude fiscal

El expresidente de la Diputación de Castellón ha de cumplir una pena de cuatro años

Carlos Fabra, el pasado 26 de noviembre en Castellón. atlas / EFE

Once años después de que estallara el caso Fabra, el expresidente de la Diputación de Castellón y del PP provincial, Carlos Fabra, ingresó ayer en prisión. Lo hizo en el centro penitenciario de Aranjuez (Madrid), en cumplimiento de la sentencia que le condenó, en noviembre de 2013, a una pena de cuatro años de cárcel por otros tantos delitos fiscales. Fabra fue declarado culpable de haber defraudado cerca de 700.000 euros a Hacienda, en los ejercicios fiscales de 1999 a 2003.

Fabra entró en la cárcel por no haber declarado 3,3 millones de euros cuyo origen no pudo justificar ni en sus cuentas ni en las de su entonces esposa, María Amparo Fernández, que también fue condenada por un delito fiscal que no la llevará a prisión.

La condena le obligó, además, a abonar casi 1,4 millones de multa e indemnización que aún no ha pagado.

El, en otro tiempo, todopoderoso Fabra apuró el plazo de cinco días otorgado por la Audiencia de Castellón, el tribunal que le condenó, para que ingresara de forma voluntaria en prisión. Aprovechó el fin de semana para despedirse de amigos y familiares antes de viajar a Aranjuez, una cárcel cercana al domicilio de sus hijos.

Al conocer el cumplimiento de la orden de entrada en la cárcel, el presidente del Gobierno valenciano, Alberto Fabra, quien apoyó al ahora preso hasta que él mismo decidió dejar la política, habló de “sentimientos contrapuestos”. “Le conocemos desde hace mucho tiempo y sabemos lo que ha trabajado y lo que ha hecho por Castellón. A nadie nos hubiera gustado verlo en esta situación, pero al final se demuestra que la justicia llega a todas las personas”, apuntó el presidente.

Por la tarde, en apenas dos horas, alrededor de 200 personas se concentraron frente al edificio de la Diputación de Castellón para celebrar el ingreso en prisión de Carlos Fabra. La cita, con cava incluido, se convocó por las redes sociales pero tuvo escasa difusión. “Hemos visto hoy que la justicia ha comenzado a funcionar, a pesar del retraso. Es un día grande para la libertad y la democracia en Castellón”, dijo Paco, un miembro del colectivo de los yayoflautas que acudió a la cita con una imagen de Fabra dentro de una “jaula dorada”. La celebración prosiguió durante algo más de una hora con mascletàs y gritos de “nos ha tocado el Gordo”.

La forma de operar del matrimonio Fabra-Fernández fue calificada en el juicio por un perito de Hacienda como “la primera que se incluye en los manuales de estudio de afloración de dinero negro”. El caso Fabra comenzó con la denuncia del empresario Vicente Vilar, que le acusó de cobrarle cantidades millonarias a cambio de favores políticos. Los tribunales consideraron no probados ni el tráfico de influencias ni el cohecho de los que también estaba acusado.

En nueve meses, Fabra podrá comenzar a pedir permisos, pero debería cumplir en prisión, al menos, tres de los cuatro años a los que fue condenado (uno por cada fraude cometido).

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