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Los curas sospechosos de pederastia en Granada actuaban como una secta

El Vaticano ha llamado a capítulo al arzobispo por su falta de iniciativa en el caso

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El arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, a la salida de la asamblea plenaria de los obispos, ayer en Madrid.

Los curas investigados judicialmente en Granada por pederastia (supuestamente abusaron sexualmente durante años de al menos un menor, aunque no se descartan nuevos casos) actuaban de manera similar a una secta. Y tenían su propio líder: en concreto, uno de los tres sacerdotes a los que el arzobispado suspendió de funciones tras la intervención directa del Papa en el asunto, según fuentes de la investigación. El foco se centra en una popular parroquia situada en los aledaños del barrio granadino del Zaidín. En ella ejercía su ministerio el líder de este grupo y también era el lugar donde estos sacerdotes, muy amigos entre sí, captaban a jóvenes como monaguillos y ayudantes y trataban de imbuirles la vocación religiosa.

Pero, en paralelo, les hacían lavados de cerebro en reuniones secretas en la que disertaban abiertamente del sexo y les alentaban a mantener relaciones con ellos argumentando que eso no era pecado. Además, los sometían a brutales prácticas sexuales, y siempre con abuso de la situación de superioridad que ejercían sobre ellos, según las mismas fuentes. Los 10 sacerdotes y los dos seglares investigados también mantenían relaciones entre sí. Todo esto ha trascendido a raíz de la denuncia de un joven que contó las agresiones de que fue víctima durante cinco años al papa Francisco. Los sacerdotes investigados (los de la citada parroquia y ocho más provenientes de otras iglesias de la capital y de varios municipios de la provincia) se reunían varios días por semana para dar rienda suelta a sus pasiones.

El portal Religión Digital informó ayer de que este clan, integrado por curas fundamentalistas y ultraconservadores, es conocido en Granada como Los Romanones, en alusión al nombre del presunto líder. Si la parroquia era el lugar de captación de jóvenes, los actos sexuales se consumaban habitualmente en lujosos pisos y un chalé que el clan posee en la capital granadina y en dos municipios de la provincia: un dúplex en la localidad costera de Salobreña y un chalé en el municipio de Pinos Genil, en la carretera que une la capital con Sierra Nevada.

La denuncia de uno de estos jóvenes ante el Papa, y luego ante la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, es la que ha activado la investigación judicial que desarrolla el Juzgado de Instrucción 4 de Granada, que mantiene secretas las actuaciones. El joven, que hoy tiene 24 años y es profesor, conserva sus convicciones religiosas. Según fuentes de las pesquisas, comenzó a sufrir agresiones sexuales cuando tenía 13 años, que se prolongaron hasta los 17.

El joven escribió una estremecedora carta al Papa contándole el calvario que vivió durante ese tiempo

Antes del pasado verano, este joven escribió una estremecedora carta al Papa Francisco contándole el calvario que vivió durante ese tiempo. La víctima sugiere que al menos otro menor pudo sufrir agresiones parecidas a las suyas, e incluso alude a una chica que pudo ser utilizada por el clan como intermediaria o cebo para los abusos. El denunciante sostiene que él, en concreto, sufrió abusos de tres sacerdotes y de un seglar.

El denunciante (las diligencias están secretas y solo ha trascendido su denuncia, aunque no se descarta que haya más) decidió contar sus padecimientos tras el claro pronunciamiento del Vaticano, hecho en abril de este año, en el sentido de que habría tolerancia cero contra la pederastia. Inicialmente, relató sus padecimientos a cargos de la Archidiócesis de Granada y, al ver que no se hacía nada, optó por escribir al Papa. Lo que no esperaba es que Francisco le llamase en persona para pedirle perdón. El Papa definió lo sucedido como “un grave pecado y un grave delito” y, además, le anunció que ya había personas trabajando para que se depurasen responsabilidades. Se refería a la Archidiócesis de Granada, a la que había emplazado para abrir una investigación. Esta se limitó a apartar de sus oficios a sólo 3 de los 10 sacerdotes implicados. Roma consideró insuficiente las medidas y, semanas después, el Papa volvió a telefonear al denunciante para expresarle su desazón por la actuación de los responsables de la archidiócesis. De esta segunda llamada informó ayer el citado portal religioso. El Vaticano ha llamado a capítulo el domingo en Roma al arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, que ayer asistió en Madrid a una reunión de la Conferencia Episcopal en la que fue el centro de todas las miradas. Entre los principales implicados, se halla un cargo de la diócesis relacionado con asuntos jurídicos, según las citadas fuentes.

El juez está investigando a otros siete sacerdotes que aún siguen en sus puestos. Son posibles encubridores

Martínez declaró ayer que en su día, tras entrevistarse con el denunciante, se investigó el asunto y recordó que él apartó a tres sacerdotes, y dijo que, desde entonces, está colaborando con la justicia. Roma tiene otra opinión: el juez está investigando a otros siete sacerdotes que aún siguen en sus puestos. Lo hace como posibles encubridores de los abusos, según las mencionadas fuentes. Aunque ellos no hubiesen practicado sexo con menores, si fueron partícipes de lo que estaba sucediendo y algunos de ellos asistieron a reuniones en las que el núcleo del clan alentó a realizar las prácticas sexuales. E incluso estuvieron en los lujosos pisos en los que estas se consumaron.

El juez instructor de esta causa, Antonio Moreno, ha tomado ya declaración a la víctima y a parte de los denunciados (básicamente los encubridores). Es posible que las declaraciones de los principales implicados se produzcan a finales de la presente semana. Pueden llegar al juzgado detenidos, según los citados medios.

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