Cayo Lara despeja el camino a Garzón al anunciar que no será candidato

Izquierda Unida celebrará primarias en febrero con la vista puesta en Podemos

Cayo Lara anuncia que no se presentará a las primarias. Atlas / EFE

Cayo Lara no será el candidato electoral de Izquierda Unida en 2015. Después de seis años al frente de la organización, que bajo su dirección pasó del pozo de las generales de 2008 a la remontada de 2011 y la euforia posterior, pero que se ha dado de bruces en 2014 contra el fenómeno Podemos, Lara sale de la escena electoral. Seguirá siendo coordinador general y conservará el escaño, pero ya no será el rostro de la tercera fuerza política nacional en las elecciones de noviembre de 2015, unos comicios que se adivinan claves para el futuro del mapa político español. La renuncia de Lara, de 62 años, despeja el camino a quien aparece como más probable candidato: el diputado de 29 años Alberto Garzón. Este, que ya asumió hace cinco meses un papel central en la formación, ha anunciado que se tomará una semana para hablar con gente “de IU y de fuera” y decidir si se presenta a las primarias de febrero.

“He tomado esta decisión porque quiero a esta organización. Porque creo en el esfuerzo, el pensamiento y el trabajo colectivo. Yo no creo en los líderes”, ha dicho Lara este domingo, con la voz rota, al anunciar que no concurrirá a esas primarias. Estaba terminando la lectura del informe de gestión ante el Consejo Político, el máximo órgano de dirección de IU, y sus palabras cogieron por sorpresa a casi todos. Según fuentes del equipo de Lara, este no había comunicado su decisión prácticamente a nadie; aunque la posibilidad de que el coordinador diera al final un paso atrás y cediera el testigo sí llevaba varios meses sobre la mesa. “Es una decisión tomada y reflexionada hace tiempo”, subrayó él mismo.

Ya entre lágrimas y tras ser ovacionado por los suyos, Lara se volcó en defender la identidad propia de IU frente al empuje de otros, sin citar expresamente a Podemos. “Yo no me voy a vestir de lagarterana para decir lo que pienso”, afirmó el coordinador. Y también: “Nadie, ningún poder financiero, económico o mediático va a quebrar a esta organización, porque está solidificada sobre la memoria de la lucha”. “Sin una IU fuerte y organizada no habrá cambio posible”, terminó, reivindicando la historia de una formación con 28 años de vida y cuyo núcleo sigue ocupando un partido casi centenario: el PCE.

Sin una IU fuerte, no habrá cambio”, avisa Lara ante el nuevo panorama político

La renuncia de Lara a concurrir a las primarias del 8 de febrero, que por primera vez serán abiertas a no militantes —el calendario ha sido aprobado hoy—, es otro signo más del cambio vertiginoso y la renovación generacional que se han instalado en la política española desde la irrupción de Podemos. La posibilidad de relevo ya estaba apuntada en IU desde antes de las europeas del pasado mayo, pero los resultados de esos comicios la han acelerado. Aunque la formación de Lara ganó votos y escaños en las europeas, tuvo que ver cómo un partido creado en cuatro meses se llevaba el apoyo de buena parte del electorado natural de IU. A partir de entonces, en las encuestas, IU se frenó y Podemos prosiguió su ascenso.

La organización apostó entonces por un proceso de convergencia con otras fuerzas políticas y colectivos sociales, que alcanza específicamente a Podemos y que está dirigido precisamente por Alberto Garzón. “Cayo Lara no se opone a ese movimiento, pero sí es reticente ante todo lo que pueda poner en riesgo la identidad de IU”, interpreta un dirigente.

"Hablaré con gente de IU y de fuera"

Garzón ha valorado hoy la decisión de Lara como “un gesto enorme de generosidad” y ha anunciado que durante la próxima semana hablará “con gente de dentro de IU y de fuera”. “Si esa gente comparte que es una buena idea para IU, me presentaré a las primarias”, ha dicho. Gane quien gane esas primarias, convivirá previsiblemente con Lara como coordinador general hasta la Asamblea de 2016, lo que dará lugar a una bicefalia inédita en IU (se produjo durante unos meses en 2000 cuando Julio Anguita era coordinador y Francisco Frutos fue candidato electoral, pero el contexto es muy distinto porque aquella renuncia fue motivada por el infarto que sufrió Anguita).

Cayo Lara, líder sindical agrario durante años y alcalde de su pueblo, Argamasilla de Alba (Ciudad Real), fue elegido coordinador de IU en diciembre de 2008, tras la debacle electoral de las generales de aquel año (dos diputados, uno de ellos compartido con ICV) y en medio de durísimas luchas intestinas entre las distintas familias de la formación que a punto estuvieron de dejar sin cabeza a la tercera fuerza política española. Con él, el aparato del PCE recuperó el poder que había ido perdiendo en la etapa de Gaspar Llamazares. Tras 15 años de caída electoral, IU obtuvo en las generales de 2011, en plena crisis, su mejor resultado desde los tiempos de Julio Anguita. En 2014 apareció Podemos.

Un economista para pactar y recuperar el pulso de la calle

FRANCESCO MANETTO

Alberto Garzón (Málaga, 1985) lleva desde que aterrizó en Madrid como diputado, tras las elecciones generales de noviembre de 2011, trabajando para compaginar la proyección de su marca personal con los complejos equilibrios de Izquierda Unida. El joven parlamentario, señalado por muchos en la coalición como única alternativa viable al liderazgo de Cayo Lara, se convirtió tras los comicios europeos del 25 de mayo, y a raíz del éxito de Podemos, en la pieza clave del llamado proceso de convergencia. Es decir, de él depende en buena medida la estrategia electoral de IU y su política de alianzas.

Garzón, economista de formación y procedente del movimiento 15-M —aunque ya entonces militaba en el PCE y en IU—, se ha convertido en esta legislatura en la principal cabeza visible de la organización, el dirigente con mayor presencia mediática de IU junto a Gaspar Llamazares. “Necesitamos a alguien capaz de conectar con los colectivos sociales y la calle, y ahí está Alberto”. Este es el principal mensaje que circula desde hace más de un año entre quienes, dentro de la organización, consideran a Garzón como único posible relevo. Con ese objetivo lleva meses viajando por todo el territorio para tratar de establecer contactos y alianzas. Y, en lugar de escudarse en una pugna soterrada con Podemos, se muestra optimista ante el panorama de crisis del bipartidismo reflejado en todas las encuestas.

Autor de dos libros en solitario —entre ellos, el reciente La Tercera República—, Garzón trabó hace años una buena relación personal con el ahora líder de Podemos, Pablo Iglesias. Muchos sondeos le sitúan como uno de los políticos jóvenes mejor valorados. Según Metroscopia, el diputado era el año pasado, con diferencia, el cargo de IU con más respaldo de los votantes.

Más información