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“Tenemos la yihad en Ceuta. No hace falta que vayamos a Siria”

La fiscalía pide penas de 12 años para la célula que reclutó a 14 suicidas

Un guardia civil, en el barrio ceutí de El Príncipe.

“—¿Cuándo vais a ir a Siria a hacer la yihad?

—Nosotros tenemos la yihad aquí, en Ceuta. No hace falta que vayamos allí”.

Yassin Ahmed Laarbi, alias Pistu, respondió así a su esposa cuando esta le preguntó su disposición y la de sus amigos ceutíes a viajar a Siria para unirse a las huestes del Estado Islámico de Irak y Levante (EI) que combaten al régimen de Bachar el Asad. Él y sus adláteres acababan de mandar hacia la muerte a 14 jóvenes, la mayoría ceutíes, de los que ocho murieron, en su mayoría, en acciones suicidas y causaron decenas de víctimas.

La Fiscalía de la Audiencia Nacional, que dirige Javier Zaragoza, concluye que de la respuesta de Yassin y de la información obtenida en una larga investigación judicial se demuestra que la primera célula ceutí desarticulada por la Policía en 2013 por el envío de muyahidines a Siria, también preparaba la yihad en Ceuta. Los que se habían quedado tenían la disposición de hacer ataques en España como homenaje a los que iban a morir

Los fiscales Javier Zaragoza y Vicente González Mota solicitan para Yassin y para otros diez detenidos penas de 12 y 10 años de prisión por dirección e integración en el Frente al Nusra y en el Estado Islámico, la brutal organización terrorista que domina algunas ciudades de Siria e Irak y persigue la implantación de un nuevo Califato.

Esta es la primera acusación de la fiscalía contra una célula dedicada a nutrir de combatientes a organizaciones yihadistas en Siria. El caso lo instruye el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno. Entre los predicadores salafistas que arrastraron a la yihad a los combatientes españoles se encuentra Omar al Hadouchi, puesto en libertad en Marruecos por indulto real tras haber sido condenado por instigar los atentados terroristas de 2002 en Casablanca, entre los que se encontraba la Casa de España, un hecho que los fiscales destacan en su argumentación. Al Hadouchi ha participado en numerosas actividades contra lo que denominan régimen infiel de Bachar el Asad. Para la fiscalía "el elevado número" de jóvenes que ha viajado a Siria desde Marruecos y España (alrededor de 60 personas) para unirse a la yihad es consecuencia de tres factores: "la actividad desplegada por el denominado Comité Conjunto para la Defensa de los Detenidos Islamistas, las actividades proselitistas de los predicadores salafistas marroquíes (como Hadouchi ) y la existencia de un frente social salafista en Marruecos.

El escrito de acusación de la fiscalía, al que ha tenido acceso EL PAÍS, ofrece una radiografía del primer grupo de jóvenes ceutíes que decidió dejarlo todo, a sus familias y a sus hijos, en busca de la yihad y de una muerte segura. Jóvenes como el taxista Rachid, de 33 años, Wabbi, Mustafá Mohamed Layachi, Piti, de 30, y Mustafá Mohamed, Tafo, los tres primeros suicidas que se convirtieron en “mártires” y atrajeron a otros muchachos de los barrios ceutíes de El Príncipe y de El Sardinero.

Los suicidas iniciaron su periplo el 7 de abril de 2012 después de cortarse el pelo, la barba y obtener un pasaporte nuevo. Viajaron desde Ceuta a Algeciras en barco y de allí a Málaga donde compraron billetes de avión a Turquía. En este país se alojaron en el hotel Mozaik de Antakya, provincia de Hatay. Luego cambiaron al hotel Ceilán, en la misma ciudad donde se reunieron con Ismail Abdelatif, su reclutador, con el que compartieron las habitaciones 15 y 16 de dicho hotel. Ese mismo día se alojaron en el mismo establecimiento otros yihadistas marroquíes procedentes de Casablanca y captados por el mismo grupo.

Karim Abdesalam Mohamed.

Poco después cruzaron la frontera y se instalaron en uno de los campamentos de Jabhat al Nusra, en el norte de Siria. Los tres entraron en la katiba (brigada) Tariq Ibn Ziad, dirigida por Abdelaziz El Mahdali, un veterano yihadista marroquí que luchó en Afganistán e Irak.

El taxista Rachid aprovechó la parada para anunciar a través de su perfil de Facebook su condición de “casado”, la expresión yihadista que muestra su determinación para convertirse en suicida. La fiscalía señala que un correo del dirigente de Al Qaeda Ayman Al Zawahiri titulado “Adelante leones der Sham” fue el que autorizó a las diferentes katibas el inicio de las acciones suicidas.

El 1 de junio, pocas semanas después de su llegada, Rachid miró a la cámara de vídeo que le grababa, sonrió, abrazó a dos compañeros y, vestido de militar, condujo un camión cargado de bombas contra un cuartel militar en Idlib asesinando a 130 personas. Sus amigosPiti y Tafo fallecieron el 26 de junio en otros dos ataques suicidas.

Es la primera acusación contra una célula que envió muyahidines

El 14 de junio la célula ceutí preparó una nueva expedición a Siria. Abdesamij Laiachi Abdesalam, Rochdi Adesalam Abdel y Nordin Ahmed Abdel Lah viajaron a Algeciras, junto a Abdelaziz Abdelkrim Chaib, Chatarra, pero tuvieron que regresar a Ceuta al no encontrar billetes a Turquía.

A esta expedición fallida siguieron otras que tuvieron éxito y llegaron a Siria, entre las que se encontraba la del menor Nordin Abderrayat Madan, alias Abuleys, que viajó el 25 de marzo de 2013. El escrito de acusación de la fiscalía asegura que Nordin murió, también, haciendo la yihad.

En total 14 personas reclutadas por Ismail Abdelaftif y por Karim Abdessalam Mohamed, Marquitos, un tipo de 40 años, un ojeador de suicidas que estaba en el punto de mira de todos los servicios de inteligencia y que fue detenido junto al resto del grupo durante dos operaciones de la Policía en junio y septiembre de 2013, mucho después de los muyahidines hubieran partido hacia Siria.

Ocho de los 14 jóvenes que envió el grupo han muerto

La Fiscalía pide para Ismail, detenido en Bélgica, y para Marquitos 12 años de prisión por dirigir el grupo terrorista.Y destaca que a Marquitos se le encontró en su casa en el barrio de El Príncipe, el más deprimido de Ceuta, numerosos audios y vídeos que ensalzaban la yihad en Siria. La acusación asegura que Karim participó en las gestiones de los viajes de los yihadistas, en la búsqueda de billetes en Internet y en agencias de viajes de Ceuta para prepararles su periplo, así como en la financiación de la estructura, También se ocupó de contactar con ellos y del testamento vital a las familias, una vez que habían fallecido.

A Sanaa Mohamed, de 25 años, esposa del taxista, Marquitos le transmitió el vídeo en el que el yihadista se inmoló contra un cuartel militar. La mayoría de las viudas de los suicidas ceutíes que viajaron a Siria recibieron siempre llamadas telefónicas con un lacónico mensaje: “Tu marido ha muerto”.

Diez años para un retornado

J. M. I.

El escrito de acusación de la Fiscalía de la Audiencia Nacional es el primero contra una célula terrorista en Ceuta dedicada al envío de muyahidines a Siria, una de las mayores preocupaciones de los servicios de inteligencia, porque se teme que algunos de los yihadistas regresen a sus países de origen con la orden de atentar. En España ya se ha detenido a tres retornados.

Es el caso de Abdeluahid Sadik, quien tras permanecer en un campo del Estado Islámico (EI) en Siria y luchar en diferentes frentes, incluyendo una incursión en Irak, fue detenido en Algeciras cuando regresaba para reunirse con su familia en Ceuta. Los fiscales reclaman para él una pena de 10 años de prisión por integración en banda terrorista.

Sadik participó en una arriesgada misión del EI: la liberación de centenares de presos islamistas de la cárcel de Abu Ghraib, situada en Bagdad (Irak). El ataque fue reivindicado por el EI el 23 de julio de 2013. A su regreso al campamento de Atarib (Siria), realizó otras tareas menos arriesgadas para la organización, según su testimonio. La policía intervino a este yihadista un archivo de audio con un cántico de alabanza al EI titulado El francotirador de nuestro Estado.

Hasta ahora, la Audiencia Nacional había juzgado a yihadistas por reclutamiento, proselitismo, financiación, integración en banda terrorista o por la comisión de atentados como los del 11 de marzo de 2004 contra los trenes de Atocha. También a muyahidines que combatieron en Bosnia, Chechenia y Afganistán. Pero la célula ceutí que investiga el juez Ismael Moreno es la primera que envió a combatientes a Siria.