Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

La ‘penicilina’ de la hepatitis C llegará al 0,6% de enfermos

4.900 personas tendrán acceso en un año a sofosbuvir

La sanidad pública pagará 25.500 euros por cada terapia

El esperado y costoso fármaco contra la hepatitis C, una enfermedad que sufren alrededor de 800.000 personas en España, solo llegará al 0,6% de los afectados en un año. El Ministerio de Sanidad y el laboratorio estadounidense Gilead alcanzaron en septiembre un acuerdo sobre el precio del sofosbuvir, de nombre comercial Sovaldi, del que solo ha trascendido que el Gobierno destinará 125 millones de euros en el primer ejercicio para financiarlo. Varias fuentes del sector confirman a EL PAÍS que el precio finalmente pactado por el tratamiento de tres meses es de 25.500 euros. De esta forma, solo unas 4.900 personas tendrán acceso al medicamento en la sanidad pública.

¿Se queda muy corta esta cifra? “Si todos los pacientes muy graves pueden acceder al tratamiento en un año, a lo mejor es un número razonable”, dice Javier García-Samaniego, hepatólogo del hospital La Paz-Carlos III de Madrid. “Pero se tiene que ampliar necesariamente en los años siguientes. La filosofía debería ser que llegara a ser universal, llegar al mayor número de pacientes posibles. Es una terapia que cura”.

Con o sin interferón

El interferón es un fármaco que hasta ahora formaba parte de todas las combinaciones de los tratamientos para la hepatitis C. Con los nuevos y caros antivirales, se puede prescindir de él. “No solo tiene efectos secundarios, sino también complicaciones graves”, dice Manuel Torres, jefe de Enfermedades Infecciosas del Hospital Punta de Europa de Algeciras. "Yo no quiero prescribirlo más sabiendo que hay fármacos seguros y mejores", añade. La guía del Ministerio de Sanidad asegura estar elaborando especificará en qué casos se seguirá medicando con combinaciones que incluyen el interferón o solo con los antivirales de nueva generación. "Los pacientes estamos esperando para comprobar si el interferón continuará siendo la base de los tratamientos para bastantes pacientes. No lo queremos habiendo fármacos más efectivos con menos efectos secundarios”, explica una portavoz de Asscat, la asociación catalana de afectados. 

El fármaco, conocido como la penicilina de la hepatitis C por sus elevadas tasas de curación en combinación con otros medicamentos (hasta el 95%), entró en el sistema público de salud el pasado lunes. Pero los médicos no tienen aún en sus manos el llamado Informe de Posicionamiento Terapéutico (IPT) que establece a qué pacientes debe tratarse y garantiza de esta manera la equidad en el acceso al tratamiento. El IPT se aprobó el pasado 9 de septiembre pero su contenido no ha sido desvelado. Sanidad asegura que el retraso se debe a que se está elaborando “una guía completa de uso de todos los medicamentos para la hepatitis C” que debe consensuarse con las comunidades autónomas. “Se conocerá el viernes [por mañana] o el lunes”, asegura una portavoz.

Hasta entonces, los facultativos españoles no están en condiciones de recetar sofosbuvir. “A día de hoy no podemos prescribirlo”, admite Xavier Forns, hepatólogo del Hospital Clínic de Barcelona. “El CatSalud [Servicio de Salud catalán] está deliberando si las indicaciones van a ser las mismas que en el uso compasivo —pacientes trasplantados con reinfección y personas en lista de espera para trasplantes o enfermos cirróticos en riesgo de descompensación o muerte en un año— o si se incluye también la precirrosis”, continúa. “Como eso aumentaría mucho el número de pacientes a tratar, están haciendo un cálculo”.

La Comunidad de Madrid, como ocurre en otras autonomías, también está esperando a que el Ministerio de Sanidad haga público el IPT. “Seguirá sus recomendaciones”, dice, cuando las conozca. Mientras tanto, ha creado un “comité especial centralizado” formado por médicos y farmacéuticos “para estudiar y aprobar” las peticiones que hagan los hepatólogos de cada hospital. Los expertos de esta región tienen ya sobre la mesa los informes de 400 pacientes cuyos médicos consideran que deberían recibir el fármaco, confirma García-Samaniego.

Sovaldi, aprobado el pasado enero por la Agencia Europea del Medicamento, se ha hecho esperar en España. Sanidad y Gilead tardaron 10 meses en llegar a un acuerdo sobre el coste del medicamento, que en Europa se comercializa a un precio medio de unos 60.000 euros. Unos 500 enfermos españoles en situación muy grave han podido acceder al fármaco antes de que se aprobara su precio oficial. Sus comunidades lo han comprado en el extranjero.

“Hay una discusión fundamental”, dice Xavier Forns. “Yo entiendo que la Administración no tiene dinero, pero el tratamiento más coste efectivo en el fondo no es el enfermo moribundo sino el que tiene una enfermedad todavía en fase de regresión, el que tiene fibrosis leve. Le curas y le sacas del sistema sanitario. ¿Un cirrótico? Le curas de la infección, pero no de la enfermedad, le tendrás que ver durante años para hacerle ecografías, ver si tiene tumor. Lo bueno sería tratar a enfermos para que no lleguen a esa situación ni a necesitar un trasplante, que en España cuesta 100.000 euros. Y Sovaldi es el medicamento que combinado con otros da mejor resultado”.

Coincide con él Rafael Esteban, hepatólogo del hospital Vall d'Hebron de Barcelona: “A diferencia de otros virus, el C es erradicable y tenemos las armas para hacerlo. Estos fármacos son un ahorro a largo plazo, pero a nivel político el largo plazo es difícil de evaluar”. Y añade: “En las consultas vivimos auténticas tragedias, porque nos piden un tratamiento que no podemos darles. ¿Hay que esperar a que se estén muriendo?”.