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Los médicos al darle el alta: “No sabemos qué curó a Teresa”

"Puede hacer una vida completamente normal", afirman los facultativos que la atendieron

Teresa Romero justo antes de abandonar el hospital. El país-LIVE! / Foto: Luis Sevillano

La auxiliar de enfermería que se contagió y curó del ébola, Teresa Romero, ha comparecido este miércoles tras recibir el alta médica. "No sé lo que falló, ni siquiera si falló algo", ha sido la única alusión al momento del contagio. "Tenemos la mejor sanidad del mundo pese a la nefasta gestión política", ha añadido pese a que ha asegurado que no guarda "rencor ni reproches".

Romero, que ha reconocido que aún está "débil" y ha pedido "tranquilidad", ha señalado que espera que su contagio sirva para "algo", para "investigar la enfermedad". "Si mi sangre sirve para curar a otras personas aquí estoy", ha añadido.

Los médicos del hospital Carlos III de Madrid que han atendido durante el último mes a Teresa Romero, que este miércoles sale del hospital tras superar la infección por ébola, han destacado "la gran profesionalidad" e implicación de las más de 100 personas que han cuidado de la paciente y han celebrado su alta hospitalaria. En una rueda de prensa en el centro sanitario, el director gerente, Rafael Pérez-Santamarina, ha subrayado "la gran noticia" que supone el alta de Teresa Romero después de "un mes complicado para todos".

José Ramón Arribas, responsable de la unidad de enfermedades infecciosas, ha destacado que la auxiliar de enfermería de 44 años recibe el alta con la confianza de que no hay ya “ningún riesgo de contagio”. "Puede hacer una vida completamente normal", ha señalado Arribas antes de recordar que la salida del hospital no implica que Romero esté recuperada del todo. “Hay que dejarle tiempo para una recuperación integral de un evento muy dramático”, como es una infección por ébola.

El especialista ha explicado que el cuidado de la paciente ha aportado a los médicos "enseñanzas muy importantes", sobre todo en relación con el soporte a través de fluidos. Arribas ha confirmado que Romero fue tratada con el antiviral Favipiravir y el suero de una paciente curada. No obstante, al carecer de un grupo de control del uso del medicamento, aún no hay seguridad sobre su eficacia.  

En esa línea, la doctora Marta Arsuaga ha remarcado que a día de hoy es complicado determinar qué tratamiento ha funcionado en el caso de Teresa Romero y ha apuntado que su sistema inmunológico seguramente ha tenido "mucha parte" en su recuperación. "No podemos decir qué ha curado a Teresa", ha añadido.

El personal sanitario ha comparecido sin la auxiliar de enfermería. Según ha explicado el gerente del Carlos III, Teresa Romero en principio no quería participar en la rueda de prensa, aunque posteriormente ha decidido leer un comunicado en torno a las 13.30.

En la comparecencia ante los medios, Arribas ha destacado asimismo que no se ha producido en España ningún contagio extrahospitalario, lo que apunta a que el principal riesgo de infección “es para los que atienden a los pacientes” en un momento en que la carga viral en sus organismos es muy alta, como fue el caso de Romero al tratar a los misioneros repatriados de África y fallecidos en el hospital Carlos III de Madrid.

La enfermera Esther Bellón, que también ha intervenido en la rueda de prensa, ha resaltado el "rechazo brutal" que han sentido aquellos que han trabajado con los pacientes contagiados por ébola de la población. Bellón, tras manifestar su tristeza por la muerte de los religiosos repatriados de África y fallecidos en el centro, Miguel Pajares y Manuel García Viejo, ha explicado que ha sentido ese rechazo y miedo por parte de vecinos y amigos, hasta el punto de que ha aplazado un viaje.

"La principal alegría es que por fin se ha podido salvar un caso de ébola y, lo más importante, una compañera", ha comentado Bellón, que se presentó voluntaria para atender a pacientes infectados por el virus. Una decisión que aceptó su familia y apoyó su hijo, según ha recordado tras la rueda de prensa. Esta enfermera cuidó junto con Teresa Romero al misionero Manuel García Viejo, y entró en una ocasión con ella en la habitación.

Bellón ha confesado que al tratar a pacientes con ébola se siente miedo "todo el tiempo", pero que se hace lo posible para controlarlo y no cometer errores.

Por su parte, el doctor Fernando de la Calle ha incidido en que este mes ha sido duro desde el "punto de vista científico" y que lo ha sido sobre todo al final con la "situación especial de su compañera". No obstante, ha destacado lo mucho que el equipo ha aprendido y la importancia que ha tenido la coordinación entre los distintos profesionales que han participado. "Debemos estar todos contentos", ha apuntado.

Los médicos han sido preguntados sobre la decisión de comunicar públicamente la posibilidad de que Teresa Romero se hubiera contagiado al quitarse un guante tras atender a uno de los misioneros. La paciente ha comentado posteriormente que no recuerda ningún incidente al quitarse el traje de protección. El gerente del Carlos III ha respondido que informar a los medios sobre la sospecha de contagio contribuyó a que aumentara la seguridad de los equipos utilizados por los sanitarios y a restar miedo al virus entre la población.

Sobre la posibilidad de que Teresa Romero done su plasma para tratar a otros pacientes contagiados, los especialistas han explicado que aún es pronto y que científicamente se desconoce el momento más adecuado para hacerlo. Se ha creado una red europea de supervivientes del ébola que estudiará cuándo hay más anticuerpos en la sangre para realizar la donación, han explicado. 

La comparecencia, que ha durado algo más de media hora, ha concluido con un gran aplauso al equipo médico que ha trabajado por la curación de Teresa Romero.

Visita a su madre en Galicia

El pasado sábado, en torno a las 17.00 horas, Romero abandonó la habitación de aislamiento de la sexta planta en la que se encontraba desde el pasado 6 de octubre, cuando se confirmó el positivo por ébola. Las últimas pruebas por PCR mostraron resultados negativos de los fluidos corporales de la paciente, y fue trasladada a una habitación convencional para continuar en observación rutinaria.

El equipo médico que trata a la auxiliar de enfermería Teresa Romero anunciaba el pasado 21 de octubre que la paciente había superado la infección tras realizarle con un margen de 48 horas dos pruebas PCR en sangre con resultado negativo.

Una vez que salga del hospital, Teresa se irá a su pueblo, en Galicia, y se quedará con su madre hasta que se desinfecte su vivienda -estas tareas comenzaron la semana pasada y durarán unos 11 días-. Entretanto, se pondrán en marcha las acciones legales que Romero y su marido quieren emprender para depurar responsabilidades.

Una de ellas será una demanda contra el consejero de Sanidad, Javier Rodríguez, al entender que vulneró su derecho al honor por acusarla públicamente de mentir por no informar a su médico de cabecera que había estado en contacto con los misioneros fallecidos por el virus.

Los abogados ultiman también una reclamación ante la Consejería de Sanidad por el sacrificio de Excálibur, el perro del matrimonio. Javier Limón, esposo de Teresa, aseguró tras abandonar el hospital, que Javier Rodríguez había matado a su mascota, algo que consideró como "una ejecución" y no un sacrificio.

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