Sanidad retrasa los informes sobre los nuevos fármacos de la hepatitis C

Los documentos establecen a qué pacientes tratar con estos costosos medicamentos

Las evaluaciones están listas desde el 7 de septiembre y aún no se han hecho públicas

El Ministerio de Sanidad está retrasando la publicación de los informes de evaluación de los nuevos y costosos fármacos para tratar la hepatitis C, el simeprevir (Olysio de nombre comercial) y el sofosbuvir (marca Sovaldi). Los llamados informes de posicionamiento terapéutico (IPT), que establecen a qué pacientes se pueden prescribir, fueron aprobados el 9 de septiembre pasado pero siguen sin hacerse públicos. Se trata de evaluaciones que establecen un marco general en el uso de un nuevo medicamento y están pensadas para garantizar la equidad en la administración de un fármaco en todo el Estado español. Las asociaciones de pacientes temen que Sanidad esté fijando criterios muy restrictivos para administrarlos.  

El sofosbuvir entró en el sistema público de financiación el pasado 1 de noviembre. Se trata de un potente antiviral al que se conoce como la penicilina de la hepatitis C por sus elevadas tasas de curación en combinación con otros medicamentos. Es también mundialmente conocido por su elevado precio, que varía de unos países a otros en función de las negociaciones del laboratorio que lo produce, Gilead, con las autoridades.

En España, los detalles de ese acuerdo no han sido desvelados. La única información que el Ministerio de Sanidad ha facilitado es que prevé gastar 125 millones de euros en un año. Sanidad se niega a revelar a cuántos de los entre 700.000 y 800.000 afectados por este virus en España podrán acceder a este nuevo fármaco, con mejores tasas de curación y menores efectos secundarios que los actuales. Tampoco ha querido responder al precio por tratamiento que ha acordado pagar a Gilead. 

El Grupo de Coordinación del Posicionamiento Terapéutico (GCPT), formado por expertos de la Agencia del Medicamento, el Ministerio y las comunidades autónomas, aprobó en su reunión del 9 de septiembre enviar a la Dirección General de Farmacia los informes de simeprevir y sofosbuvir. Estos documentos, por tanto, están elaborados y aprobados, pero el Ministerio no los hace públicos. El simeprevir entró en la financiación pública el 1 de agosto. Tampoco es posible consultar su IPT.

En respuesta a este diario, el Ministerio de Sanidad asegura que tiene previsto publicar una guía conjunta de sofosbuvir, simeprevir y otros fármacos contra la hepatitis. No precisa cuándo se harán públicos los IPT.

Los hepatólogos de la Asociación Española para el Estudio del Hígado llevan meses reclamando al Ministerio de Sanidad que elabore un plan nacional para la erradicación de la hepatitis C, con dotación presupuestaria propia y que fije criterios comunes para priorizar a qué enfermos hay que administrar primero estos nuevos fármacos. 

"En ausencia del IPT, si un médico prescribe uno de estos fármacos, que ya están incluidos en la financiación pública, el sistema tiene que facilitarlo. No hacerlo sería denunciable", explica Antonio Bernal, presidente de la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos. El IPT sería "otra arma que tenemos los pacientes para recurrir", añade. 

Juan Fernández, presidente de Organización Nacional de Afectados por Hepatitis (ONAH), cree que el “rocambolesco” retraso en la publicación del informe de posicionamiento terapéutico de Sovaldi esconde una amenaza para los enfermos. “Lo tienen bien guardado porque me temo que va a tener mucha letra pequeña y va a dejar fuera a muchas personas”, dice. “Creo que finalmente tendrán acceso al fármaco los que estén en la lista para ser trasplantados, los postrasplantados y quienes tengan carcinoma muy avanzado”, continúa. “Y quieren evitar movilizaciones, manifestaciones como las que hemos hecho”.

Su asociación escribió hace dos semanas al Ministerio de Sanidad para interesarse por estos informes pero no ha recibido respuesta. “Es una informalidad que el fármaco esté oficialmente en la cartera de la sanidad pública pero no se haya hecho aún oficial su IPT. Los médicos no pueden saber así a quién se lo pueden prescribir”, concluye.

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