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Las muertes superarán en 2015 a los nacimientos en España

El INE prevé que en 15 años el país tenga un millón menos de habitantes

La caída de población mantiene el paso firme iniciado en 2012. España perderá 70.000 habitantes este año, un millón en los próximos 15 años y 5,6 millones hasta 2064, según la proyección de población a 50 años que ha difundido este martes el Instituto Nacional de Estadística (INE). El estudio adelanta el momento en que habrá más defunciones que partos. Mientras una estimación del INE del año pasado (2013-2023) apuntaba que esta línea roja demográfica se rebasaría en el año 2017, el crecimiento vegetativo negativo –que no se registra desde la Guerra Civil o la epidemia de la gripe española en 1918- está a la vuelta de la esquina: llegará en 2015. Si se mantienen las tendencias demográficas actuales, la población se reducirá de los 46,5 millones (enero de 2014) a 45,8 millones en 2024 y 40,9 en 2064 (un 12%).

“Llama la atención la caída de más de cinco millones en 50 años”, apunta Albert Esteve, del Centro de Estudios Demográficos (CED) de la Universidad Autónoma de Barcelona, quien advierte de que estos estudios se elaboran bajo el supuesto de mantenerse las tendencias actuales (baja natalidad, envejecimiento, más emigración que inmigración).

La población de un país se apoya en tres patas: nacimientos, muertes y movimientos migratorios. Las dos primeras se ajustan a parámetros previsibles: todo apunta a que el nuevo escenario con más defunciones que partos ha llegado para quedarse. Pero no sucede lo mismo con los movimientos migratorios, mucho más volátiles. Y ahí está la clave del futuro demográfico de España. “La gran incógnita de los próximos años es conocer el comportamiento de la inmigración”, relata Esteve. De la evolución económica del país dependerá que se mantengan las previsiones o, si la situación mejora, que el saldo migratorio compense el crecimiento vegetativo negativo.

La proyección del INE muestra, por un lado, la disminución de los nacimientos, especialmente acusada a partir de 2040. Ello se explica por la caída de la fecundidad (irá retrocediendo de los 1,27 hijos por madre a 1,22 en 2064). “Es una fecundidad ultrabaja, ligada a la crisis”, comenta Teresa Castro, del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, y a contrapelo de la tendencia de sociedades europeas como Francia o Suecia. Pero la caída de nacimientos también se debe a que se reducirá el número de mujeres en edad fértil (entre 15 y 49 años): en 50 años bajarán en 4,3 millones (un 40%).

El descenso de partos sumado al aumento en la esperanza de vida dará lugar a una sociedad cada vez más envejecida. El INE espera que en 2064 el 39% de la población tenga más de 65 años y que los 13.551 centenarios que hay ahora sean entonces 372.000.

Pero, a pesar de la mayor esperanza de vida, el número de muertes seguirá aumentando por la acumulación de gente de edad avanzada. Y los fallecimientos rebasarán el número menguante de nacimientos en 2015. A partir de entonces (con más defunciones que partos) el crecimiento de la población en España solo dependerá de que la inmigración compense este escenario. Y por lo que apuntan las proyecciones del INE, ello no sucederá, al menos, en el periodo de tiempo que analiza el estudio.

La hipótesis del INE es que se mantendrá un flujo de inmigrantes constante (estabilizado en torno a la entrada de 330.000 personas al año) y que emigrará al extranjero más población de la que llegará. Así será hasta que hacia 2022 se invierta la tendencia y haya más entradas desde el exterior que partidas al extranjero. Pero en número insuficiente como para compensar el mayor número de muertes que de partos.

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