Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

“Lo más duro de estar aquí recluido ha sido no poder defender a Teresa”

Javier Limón, marido de la auxiliar española curada de ébola, responde a EL PAÍS desde su habitación del hospital Carlos III

Javier Limón en una captura del vídeo facilitado por la familia en el Hospital Carlos III de Madrid, donde permanece aislado. EL PAÍS

La auxiliar de enfermería Teresa Romero ya está fuera de peligro. La paciente curada de ébola seguirá aislada unos días en la planta sexta del hospital madrileño Carlos III. Un piso más abajo, continuará en observación durante casi una semana más su marido, Javier Limón, que ya ha contratado a un despacho de abogados para articular una estrategia legal e intentar defender la honorabilidad de su esposa.

El marido responde a EL PAÍS mediante un cuestionario una vez que su mujer está curada. ¿Qué exige de la justicia? “Simplemente que se hagan las cosas bien, ni más ni menos”, explica. “Han atentando contra el honor y la dignidad de mi mujer”, añade. “Le atacaron para echarle la culpa de todo mientras ella estaba medio muriéndose”, añade.Ha pasado dos semanas muy difíciles. Lo más duro de su reclusión ha sido “la sensación de impotencia” que le acechaba en la cama de su habitación. “No pude luchar cuando asesinaron al perro ni defender a mi mujer cuando han estado diciendo toda esa sarta de mentiras e injurias”, señala.

“Atacaron a mi mujer para culparle mientras estaba medio muriéndose”

El 8 de octubre, dos días después de que Teresa Romero ingresara en el Carlos III, el consejero de Sanidad madrileño, Javier Rodríguez, hizo algunas declaraciones que han molestado especialmente a la familia. Rodríguez acusó a la auxiliar de enfermería de mentir y quitó importancia a la falta de formación que denunciaron algunos colectivos: “Para explicar a uno cómo quitarse o ponerse un traje no hace falta hacer un máster”, dijo. El consejero ha pedido después disculpas por esas declaraciones.

Uno de los médicos que atendió a la auxiliar señaló además que el “error” o “accidente” pudo estar en que ella se tocara la cara con un guante al quitarse el traje de protección. La familia defiende que ella no recuerda eso ni tampoco lo que declaró cuando el equipo médico que la trata en el hospital madrileño le planteó distintas preguntas en aquellos primeros días de ingreso.

“Me preocupa cómo vamos a adaptarnos los dos a nuestra nueva vida”

Limón sintió que le quitaban un gran peso de encima al conocer el resultado de la prueba que descarta definitivamente el contagio de su esposa. “Es la mejor noticia que he oído en mi vida”, valora. ¿Y cómo ha notado a su mujer tras confirmarse que ya no tiene el virus? Ella está “muy contenta”. Con un pero: “Le he dado la noticia del perro ahora”. Excálibur, el american stafford de la pareja, fue sacrificado el 8 de octubre por temor al contagio. La pareja estaba muy apegada a su mascota. “Ella se pregunta ahora que para qué mataron al perro, que no tenía culpa de nada”, añade.

El marido de la paciente más famosa de España aguarda en su habitación de la quinta planta su propia alta médica. Tiene un móvil por el que se informa de lo que ocurre en el mundo y, según contó la portavoz de la familia a este periódico, no quiere conectarse a la red wifi del hospital por miedo a que le rastreen las páginas y casi no abre las persianas de su habitación. Teme la vuelta a la realidad.

“Teresa está muy contenta por el análisis, pero triste por lo del perro”

A Teresa Romero le van informando paulatinamente del gran interés que ha captado al otro lado de la verja del hospital, pero él sabe lo que está ocurriendo fuera casi desde el primer día. Por eso, le preocupa “lo mediático”. “Han violado nuestra privacidad. Adaptarnos a una vida nueva en la que todo el mundo va a estar pendiente de nosotros es lo que más me preocupa”. Limón es consciente de que los hábitos que mantenían hasta ahora, eso que él sigue llamando su vida normal, va a ser “difícil de llevar”. Tanto él como su mujer reciben ayuda psicológica en el centro sanitario madrileño. Aún no sabe si la seguirán necesitando cuando salgan.

“A la justicia le exijo que haga las cosas bien, ni más ni menos”

Lo primero que quiere hacer cuando salga del hospital es volver a su casa para comprobar cómo ha quedado. “Hay extraños que han entrado en mi intimidad y no sé qué han hecho”. La vivienda situada el noreste de Alcorcón fue desinfectada tras la hospitalización de la pareja. Limón ha negado el acceso a los operarios para una nueva inspección, según ha trascendido en los medios. Desconfía de que vuelvan a su casa.

La Comunidad de Madrid fue la que ordenó la limpieza de su vivienda y de las zonas comunes. Limón explica que Sanidad le pide volver a entrar a limpiar porque “dicen que no han desinfectado” mientras sus vecinos le cuentan que sí que accedieron para revisarlo todo. “Creo a mis vecinos, a los de Sanidad no los conozco y han ido con mentiras y engaños”.

 

Más información