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La alerta por ébola en España durará al menos hasta noviembre

La ministra Mato admite errores: “Probablemente no hemos hecho todo bien”

Las frases esperanzadoras sobre la salud de Teresa Romero se sucedieron este miércoles, con la cautela que exige hablar del estado de una persona infectada por el imprevisible virus del ébola. El comité que ha nombrado el Gobierno para gestionar la crisis mencionó “una leve mejoría”. “El horizonte es esperanzador”, dijo la ministra de Sanidad, Ana Mato.

El hecho de que Romero haya rebasado los 15 días más críticos de la enfermedad, cuando estadísticamente fallecen más afectados, también contribuye al optimismo. Sin embargo, la alerta no ha terminado, ni lo hará hasta dentro de varias semanas. La crisis del ébola no está “encauzada”, como dijo el miércoles el presidente, Mariano Rajoy. La emergencia de salud pública se prolongará, al menos y en el mejor de los escenarios —que no se produzcan nuevos contagios— hasta bien entrado noviembre.

El hospital Carlos III tiene ingresadas a 15 personas que se consideran contactos de riesgo por haber estado con Romero durante la semana en que hizo vida normal ya con síntomas. El último día posible de esos contactos fue el 6 de octubre, cuando por fin fue aislada en el centro sanitario. Por tanto, si se suman los 21 días que como máximo dura el periodo de incubación de la enfermedad, estas personas abandonarán la vigilancia activa el 27 de octubre. Pero no acaba ahí el control de posibles contagios. Hay que contar con que el personal sanitario que está atendiendo a Romero (médicos, enfermeros, auxiliares, limpiadores) también se someterá a esa vigilancia. Serán otros 21 días desde el momento en que la auxiliar se considere libre del virus.

Teresa Romero ingiere líquidos desde el martes por la noche, se levanta, se sienta, habló ayer con su marido por teléfono y se encuentra “muy animada”. Así lo señalaron ayer una prima de Romero y una amiga de la familia que visitó al marido en el Carlos III. “Se trata de un paciente crítico con una enfermedad muy grave, que lleva 15 días con el virus y de quien aún no se puede decir cuál será el pronóstico definitivo”, advierte Lluís Blanch, presidente de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC). “Sin embargo, que un enfermo de esas características se nutra oralmente es bueno y expresa una pequeña mejoría. Indica que su sistema digestivo tolera líquidos. Poco a poco, debería ir mejorando”, añade.

El comité del ébola aseguró en una nota —ayer, por primera vez desde que la vicepresidenta, Soraya Sáez de Santamaría, tomó las riendas de la crisis no hubo rueda de prensa— que las 15 personas que permanecen ingresadas por haber mantenido contacto con la paciente se mantienen “asintomáticas”. El comité también recogió la queja del equipo médico que atiende a Romero que denuncia “dificultades añadidas” por tener que trabajar con las persianas de su habitación bajadas para proteger su intimidad. Uno de los facultativos que la atiende, Fernando de la Calle, mencionó esa queja el martes, y añadió que en la estancia no se pueden instalar cortinas u otro elemento protector por tratarse de una sala de aislamiento de un paciente infeccioso.

En cuanto al contagio de Teresa Romero, la ministra admitió ayer errores en la comisión de Sanidad del Congreso. “Probablemente no hemos hecho todo bien y probablemente había muchísimas cosas que mejorar”, señaló Mato, informa Emilio de Benito. Mato añadió que la investigación determinará cómo se produjo el contagio. Esperar a sus resultados, dijo la ministra, es “lo más responsable”, así como evitar juicios de valor.

 

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