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Para cargarnos de razón

La suspensión de la consulta no es una derrota de Mas sino el comienzo de una nueva etapa

Lo que está sucediendo estas últimas semanas en Cataluña, muy en especial estos últimos días, no debería sorprender a quienes han seguido de cerca la evolución del nacionalismo catalán. Rajoy dijo este miércoles, tras conocer que Artur Mas había renunciado a convocar la consulta, que se trataba de una buena noticia. En parte tenía razón, a él le solucionaba un problema inmediato, ya no tenía que adoptar decisiones comprometidas ante el reiterado incumplimiento de leyes y sentencias por parte de las autoridades catalanas.

En realidad, se trata de una etapa más en el camino que los nacionalistas catalanes emprendieron hace muchos años

Pero, en realidad, se trata de una etapa más en el camino que los nacionalistas catalanes emprendieron hace muchos años y que ha pasado, y seguirá pasando, por fases distintas y variadas, todas ellas previstas dentro de una estrategia bien trazada y que les está dando óptimos resultados. Una estrategia a la que podríamos denominar “tener paciencia e irnos cargando de razón”.

En efecto, la consulta que se pide es un mojón en este perseverante camino. Pero la consulta no es sólo un medio cuyo único fin es llevarla a cabo para así acceder a la soberanía, también tiene otros objetivos colaterales para que —si el resultado de la misma, en caso de celebrarse, fuera negativo— fuera útil para el proceso de construcción nacional que se está llevando a cabo en Catalunya desde, por lo menos, 1980.

Recuerden que Mas, en línea con los consejos de su órgano asesor, repitió varias veces que su adversario en Cataluña era el Estado

Esto lo podemos comprobar explícitamente en el primer informe del Consell Assessor per a la Transició Nacional, adscrito al Departamento de Presidencia de la Generalitat, publicado en julio de 2013 bajo el título La consulta sobre el futur polític de Catalunya. Al plantearse cuáles pueden ser las vías legales para llevar a cabo la consulta, ese órgano oficial advierte: “Se ha de tener presente que el objetivo primero y fundamental de la Generalitat habría de ser conseguir que efectivamente se pudiera convocar una consulta y, subsidiariamente, si ello no fuera así, resultara evidente, de la manera más clara posible, que el Estado es quien se niega a permitirla y que lo hace por motivos políticos, no jurídicos. Este doble objetivo es importante tanto ante los ciudadanos y ciudadanas de Cataluña como de cara a la comunidad internacional”. Recuerden que Mas, el martes pasado, en línea con los consejos de su órgano asesor, repitió varias veces que su adversario en Cataluña era el Estado.

Desde hace muchos años, el victimismo ha sido la gran arma de los nacionalistas. Las fuerzas políticas de ámbito estatal consideran como victorias acontecimientos que después son capitalizados por las fuerzas nacionalistas. La suspensión de la consulta no es una derrota de Mas sino el comienzo de una nueva etapa en la que espera seguir llevando la iniciativa frente a un Gobierno central a la defensiva.