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Santamaría toma el control de la crisis del ébola sin asumir errores

Rajoy acude al hospital entre protestas y deja a Mato en segundo plano

El Gobierno cambia radicalmente su estrategia y se solidariza con la enferma

La videpresidenta con el ministro Morenés. El País-LIVE! / Alejandro Ruesga

Cinco días después del inicio de la crisis del ébola, el Gobierno decidió dar un giro radical a su estrategia, que estaba perjudicando seriamente su imagen y generando una gran confusión y malestar, sobre todo entre los profesionales de la sanidad. Mariano Rajoy ha decidido entregar el control de la crisis a su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, que presidió ayer por primera vez un comité específico para gestionar la crisis, y dejar definitivamente en un segundo plano a la ministra de Sanidad, Ana Mato, que está en ese órgano pero sin protagonismo. Toda la información y la estrategia política se controlará ahora desde La Moncloa.

Todo estaba diseñado ayer para mostrar ese cambio de rumbo. El Gobierno se niega a reconocer ningún tipo de error —tanto la vicepresidenta, en tres ocasiones, como Mato, más tarde, rechazaron admitirlos— pero todos sus gestos indican que el Ejecutivo es consciente de que las cosas iban por mal camino.

Primero, cinco días después de la crisis, Rajoy decidió acudir al hospital Carlos III, donde está la enfermera Teresa Romero, contagiada con el virus, su marido y todas las demás personas en aislamiento por haber tenido contacto con ella. Rajoy acudió acompañado por Ignacio González, presidente de Madrid, pero no estaba Mato ni el polémico consejero de Sanidad, Javier Rodríguez, que llegó a culpar a la auxiliar sanitaria Teresa Romero del contagio.

Rajoy pudo comprobar en primera persona uno de los principales problemas a los que se enfrenta el Ejecutivo, y que quiere atajar cuanto antes: el malestar de los profesionales. El presidente tuvo que hablar ante la prensa —sin aceptar preguntas, a pesar de que La Moncloa insiste en que se va a dar la “máxima información” a partir de ahora— en un lateral del hospital mientras en la entrada principal una veintena de trabajadores del centro protestaban al grito de “Todos con Teresa” y ataviados con lo que han denominado “los guantes del ébola”. A la salida de los coches oficiales, los trabajadores arrojaron los guantes al vehículo del presidente.

Rajoy y González querían precisamente dar la vuelta a esa sensación de que los políticos culpan a la enfermera, y agradecieron “el esfuerzo, el trabajo y la dedicación” de los profesionales de este centro, que tienen “pleno apoyo y respaldo” del Gobierno y de la Comunidad de Madrid. El primer objetivo de la comisión que encabeza la vicepresidenta “se llama Teresa Romero”, explicó Rajoy.

El presidente promete ahora facilitar “máxima información”

Era una consigna oficial. Tanto Sáenz de Santamaría como Mato arrancaron sus comparecencias con un mensaje de “cariño” hacia la enfermera, a la que la vicepresidenta se refirió en todo momento con su nombre de pila, cambiando así radicalmente la estrategia hasta ese momento, que pasaba por centrar en el error humano la explicación del contagio. El consejero madrileño fue mucho más agresivo, pero los mensajes que venían del Gobierno hasta ayer señalaban que “los protocolos habían funcionado pero no su aplicación”, esto es que la responsabilidad era de la enfermera.

La decisión más relevante en cualquier caso fue la creación del comité, presidido por Sáenz de Santamaría, que liderará la gestión de la crisis. La Moncloa y Sanidad insisten en que esto no es una desautorización de Mato, que será la única ministra presente en ese comité —el resto son secretarios de Estado— sino un “refuerzo”. Pero la gestión principal de la crisis, sobre todo desde el punto de vista de la comunicación y la política, pasa de Sanidad a La Moncloa. El presidente ha dejado así el mando a su vicepresidenta, igual que en 2002 José María Aznar le encargó a él, cuando era vicepresidente, la gestión de la crisis del Prestige.

Fue un día de cambios. Mato anunció en rueda de prensa que la temperatura para alertar de un posible caso de ébola pasa de 38,6 grados a 37,7. En el hospital Carlos III, la dirección se reunió con los sindicatos y prometió cambios concretos: las habitaciones de aislamiento contarán con cámaras que grabarán en todo momento los movimientos de los profesionales. Cámaras que ya están instaladas, pero que hasta ahora no almacenaban las imágenes, por lo que no registraron el momento del contagio de la auxiliar. Ese hecho ha entorpecido la investigación de lo sucedido. También se ampliarán las esclusas, las pequeñas estancias adyacentes a las habitaciones de aislamiento donde se quitan los trajes sucios los trabajadores, de apenas un metro cuadrado.

Habrá cambios para mejorar la protección de

los trabajadores

El PSOE, que había reclamado la creación de este comité, aunque pedía que fuera presidido por Rajoy, “vigilará estrechamente” su actuación. Los socialistas, encabezados por Pedro Sánchez, mantienen la decisión de no pedir hoy responsabilidades políticas porque lo prioritario es afrontar la situación, aunque reclaman la “destitución inmediata” del consejero de Sanidad de Madrid por culpabilizar a la enfermera.

El Gobierno confía ahora en que Teresa Romero no haya contagiado a nadie más, ni siquiera a su marido, y cree que si supera estos próximos días, que son críticos, la enferma podría salvar la vida. Después, si la crisis se resuelve como esperan, será el momento de asumir responsabilidades. Mato es una persona de absoluta confianza de Rajoy pero su imagen ha quedado muy tocada. Y aún más difícil puede tenerlo el consejero madrileño que ha recibido críticas muy duras incluso desde el propio PP.

“Estamos hablando de vidas humanas. Si hay que asumir responsabilidades se hará. Ahora debemos cuidar a Teresa Romero. Los puestos políticos me parecen lo menos importante, al menos el mío”, remató la vicepresidenta.

Con información de Emilio de Benito.

Más de 4.000 muertes por ébola

El último recuento de la OMS indica que 4.033 personas han muerto por ébola en el mundo. Esta cifra se incluye entre los 8.399 casos confirmados en siete países. El balance es con datos de hasta el pasado miércoles.

Los principales países afectados son: Liberia (2.136 fallecidos), Sierra Leona, Guinea, Nigeria, Senegal y EE UU (un muerto). El organismo ya incluye a España entre los países con casos de contagio.

El balance de la OMS, al 05 de octubre, era de 3.865 muertos entre 8.033 personas contagiadas.

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