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Heridos tres activistas tras el sacrificio en la casa del perro Excalibur

Trataban de impedir la salida del furgón en el que ha sido trasladado el cadáver del animal

La policía ha cargado contra los manifestantes ante el domicilio de la infectada de ébola

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Uno de los heridos es evacuado tras intentar para la furgoneta que transportaba el cadáver del animal.

Las 24 horas de vigilia y las movilizaciones en las redes sociales no han impedido el sacrificio de Excalibur, el American Stafford de la auxiliar contagiada de ébola, en el domicilio donde permanecía desde el ingreso hospitalario de sus dueños. El traslado de su cadáver en un furgón precintado ha dejado este miércoles tres activistas heridos, uno de ellos grave tras abrirse la cabeza contra el bordillo, cuando el centenar de personas congregadas frente al domicilio rompió el cordón policial e intentó frenar el vehículo.

Tras este violento episodio, la puerta de la vivienda ha quedado al fin precintada y protegida con plásticos. Equipos especializados han desinfectado las zonas comunes del portal como el rellano, las escaleras y la entrada. La piscina de la comunidad se había cerrado el 15 de septiembre y Romero no se sintió mal hasta el 30, por lo que no había motivos para además descontaminar esa zona situada al aire libre.

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Activistas intentan impedir el paso de la furgoneta con los restos de Excalibur.

La furgoneta que tenía que retirar al animal llegó a primera hora de la mañana y los operarios bajaron una urna de cristal de grandes dimensiones, teóricamente para trasladar a Excalibur vivo. Sin embargo, el animal terminó saliendo de la urbanización en una caja de pequeñas dimensiones que hizo imaginar que había sido sacrificado. Pocos minutos después, el consejero de Sanidad de Madrid, Javier Rodríguez (PP), confirmó el sacrificio de la mascota ante el riesgo de que se hubiera contagiado. "Desgraciadamente no ha quedado más remedio", sentenció. El animal fue llevado a una incineradora de Paracuellos del Jarama. En un comunicado, la consejería aclaró que "fue sedado previamente para evitar su sufrimiento".

El traslado se demoró hasta las seis de la tarde por diferentes motivos. El principal fue que el abogado del colectivo Mascoteros Solidarios, Víctor Valladares, había recurrido en el juzgado administrativo número 2 de Madrid la decisión de la Comunidad de entrar en el domicilio de la contagiada y sacrificar a Excalibur. El magistrado dictó un auto a la una de la tarde en el que rechazaba la medida cautelarísima alegando que no era competente para resolver sobre el acceso a la vivienda. Previamente, el Juzgado de lo Contencioso-administrativo número dos de Madrid había autorizado la entrada a la vivienda.

El perro Excálibur.

El siguiente problema con el que se encontraron los servicios de emergencias que estaban destacados en Alcorcón era saber quién y con qué material entraban en la casa. “Si a nosotros nos dicen que entremos , lo hacemos, pero que nos den el material adecuado”, destacó un policía municipal.

24 horas de tensión

Durante todo el día, el domicilio de la auxiliar de enfermería infectada por ébola ha sido escenario de tensión y protestas contra el sacrificio del American Stafford propiedad de la contagiada por ébola.  La tensión fue creciendo con el paso de las horas, hasta el punto de que ya a las once de la mañana se creó un cordón policial -que se va a mantener durante la noche- y se levantó a unos 20 activistas que se habían instalado en el suelo, abrazados entre ellos. “Queremos comprobar si se va a cumplir con el protocolo porque hemos visto entrar a una furgoneta del servicio veterinario de urgencias que solo recoge animales muertos”, señaló la portavoz del partido animalista Laura Duarte.

Las peores previsiones de quienes protestaban se confirmaron a las seis de la tarde cuando una furgoneta salió del edificio escoltada por dos coches camuflados de la policía municipal. Los vecinos de Teresa Romero alertaban desde la vivienda a los de fuera: ¡que sale ya, que sale ya! La esperanza de que siguiera vivo no había decaído. Una simple fila de agentes y una cinta de plásticos eran el único cordón de seguridad que pretendía detener a los activistas. Con unos empujones se rompió la línea y sin dudarlo se tiraron encima y delante del coche entre una nube de piedras y gritos.

Uno de los manifestantes se abalanzó con los brazos abiertos sobre el parabrisas. Un policía le empujó y cayó golpeándose contra el bordillo. Tendido en el suelo y sangrando de la brecha en la cabeza, fue atendido por algunos voluntarios que sabían de enfermería y luego, en ambulancia, fue trasladado al hospital de Alcorcón. Dos mujeres también resultaron heridas en el forcejeo y la policía empezó a golpear con la porra indiscriminadamente mientras los congregados, fuera de sí, chillaban “asesinos”, “asesinos”.  La furgoneta proseguía su camino hacia la localidad de Paracuellos del Jarama (Madrid), donde Excalibur fue incinerado.

Llamamiento en las redes

Los activistas se movilizaron este martes por la tarde a raíz de un vídeo difundido por el dueño del perro y marido de la afectada, Javier Limón, en el que pedía que la gente se movilizara para impedir el sacrificio de Excalibur. Desde primera hora de la tarde empezaron a llegar activistas y defensores de los animales, que se manifestaron justo delante de la vivienda, en el barrio de Viñagrande, en Alcorcón (170.000 habitantes). Una petición en el portal Change.org para que no sacrifiquen a Excalibur publicada el martes recabó en pocas horas casi 300.000 firmas de apoyo.

Como medida preventiva, el Gobierno de la Comunidad de Madrid ordenó el martes sacrificar a Excalibur por entender que "supone un posible riesgo de transmisión de la enfermedad al hombre", ya que "vivía en estrecho y permanente contacto" con la paciente. En un comunicado, se informa de que "existen datos que confirman el hallazgo de perros con anticuerpos positivos del virus del ébola", por lo que estos animales "pueden sufrir un proceso de viremia aunque se muestren asintomáticos".

Consultado por EL PAÍS, el mayor experto mundial sobre el virus, Eric Leroy, sostiene que “no hay que matar al perro porque es importante desde el punto de vista científico”.

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