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La afectada acudió a un centro de salud antes de ir al hospital

La auxiliar de enfermería visitó a una médica pero no dijo que había estado en contacto con un paciente de ébola, según la Consejería de Sanidad

La auxiliar de enfermería contagiada por ébola que atendió a los misioneros Miguel Pajares y Manuel García Viejo acudió a otro centro sanitario antes de llegar al hospital de Alcorcón, desde donde fue trasladada al Carlos III y donde permanece ingresada desde la madrugada del martes. La afectada se presentó en el centro de salud Pedro Lain Entralgo de Alcorcón, muy cercano a su domicilio, han confirmado fuentes de la Consejería de Sanidad.

Según estas fuentes, la auxiliar no comunicó a la médica de familia que era una profesional sanitaria, ni tampoco que en su trabajo había estado expuesta a patógenos peligrosos por atender a enfermos de ébola en el hospital Carlos III. La médica le recetó paracetamol, añaden.

El estudio epidemiológico, en el que se ha tratado de localizar a todos los contactos que pudo tener Teresa R. durante los días en los que se encontró mal antes de ingresar en el hospital de Alcorcón, incluye también a la profesional sanitaria que trató a la afectada en este centro de salud. "Está de baja desde ayer", aseguran fuentes sanitarias.

Teresa R. llamó al Servicio de Prevención de Riesgos Laborales del hospital Carlos III el día 30 de septiembre porque se encontraba mal. Tiene fiebre y astenia (cansancio), pero como no cumplía los requisitos clínicos para ser evaluada como posible caso de ébola —no llegaba a 38,6 grados de fiebre—, le dijeron que se quedara en casa y que siguiera observándose. El coordinador del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, ha admitido hoy que ante la duda, y aunque la auxiliar no presentaba síntomas graves, hubiese sido mejor ingresarla.

El portavoz de la Plataforma de Centros de Salud, Paulino Cubero, ha asegurado que el estricto protocolo de seguimiento de los sanitarios que atendieron a García Viejo no ha sido tan estricto, tal y como han demostrado los hechos. "El protocolo no era el correcto porque ha permitido que alguien con síntomas llegara a un centro de salud y al servicio de urgencias de un hospital compartiendo sala de espera con otros pacientes", ha asegurado.