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Esquerra pone a Mas entre la espada y la pared con una oferta de coalición

El 'president' recuerda a Junqueras que hay otras mayorías posibles

El escenario de unas elecciones anticipadas que sustituyan la consulta catalana, dibujado por Artur Mas el pasado lunes, ha puesto al límite de la ruptura el consenso entre las formaciones soberanistas de Cataluña. Esquerra Republicana (ERC) optó ayer por mostrar su enojo con una oferta de todo o nada, que cayó como un jarro de agua fría en las filas de sus socios de Convergència i Unió. El líder de ERC, Oriol Junqueras, ofreció a Mas un Gobierno de coalición para “blindar” la consulta y evitar que el presidente catalán dé marcha atrás cuando el Ejecutivo central impugne la votación. La oferta de Junqueras implicaría avanzar en la línea de la desobediencia civil, algo que Convergència, y especialmente Unió, no quieren ni por asomo. De ahí que Mas, que en otros momentos ha insistido a ERC para formar Gobierno, diera largas a la operación.

Unidad soberanista en favor de la consulta

A. PIÑOL

Mas inició el debate de política general haciendo un llamamiento a la unidad al recordar que los consensos en política son tan frágiles como la porcelana, y logró arrancar una propuesta que se votará y aprobará hoy. Las cuatro fuerzas que acordaron la fecha y las preguntas de la consulta pactaron anoche una resolución en la que ratifican la “necesidad” de celebrar el referéndum sobre el futuro político de Cataluña y de alcanzar nuevos consensos ante cualquier eventualidad.

El texto, suscrito por CiU, Esquerra, Iniciativa y la CUP, recuerda que los catalanes ya acordaron en 2012 su deseo de ejercer el “derecho a decidir”. Y que, en enero de 2013, la Cámara autónoma aprobó la declaración que definió a Cataluña como sujeto soberano político y jurídico y, por tanto, competente para organizar la consulta. El texto fue suspendido por el Constitucional. La resolución insta a Mas a convocar el referéndum de acuerdo a los “marcos legales” y a consultar al pleno cuando las circunstancias del proceso lo requieran. Paralelamente, pide al Ejecutivo autónomo que destine todos los “recursos y medios técnicos y humanos necesarios” para que la consulta se celebre con todas las “garantías democráticas” y de participación posibles.

La intención de Esquerra es dejar meridianamente claro que no aceptará ningún canje de consulta por elecciones. Los soberanistas encabezan las encuestas en Cataluña, pero son conscientes de que una victoria que no fuera por mayoría absoluta no les bastaría para alcanzar su objetivo, que no es otro que la declaración de independencia. Por eso Junqueras no quiere ahora unos comicios, como ayer se encargó de dejar claro en su intervención en el debate de política general del Parlamento catalán. “Nuestro partido hará todo lo posible para que no haya elecciones, no tenemos ninguna urgencia”, resumió. Lo que sí dijo por primera vez es que quiere entrar en el Ejecutivo de Artur Mas, pero el único argumento que dio para justificar esta operación es que desea “blindar la consulta”.

Mas le respondió asegurando que el referéndum sigue siendo su prioridad y dio largas a la entrada de ERC en su Gabinete. “Llegado el momento, que no es ahora, hablaremos y veremos en qué condiciones podemos dar más fortaleza al proceso político catalán”. Al presidente de la Generalitat tampoco le gustó nada que Junqueras acusase a algunos sectores del nacionalismo de sorprenderse por las dificultades legales de la consulta. “Sabíais que el Gobierno central no os aplaudiría cuando fuerais a votar. Lo sabíais perfectamente. Sabíais que el Tribunal Constitucional no os lo regalaría. Si lo sabíais. Tenéis que ser consecuentes con aquello que votasteis y firmasteis. Si no lo sabíais, me parece que no os merecéis la confianza de los ciudadanos”, sostuvo Junqueras. Mas le replicó asegurando que nadie está más interesado que él en realizar la consulta. Sin embargo, este intercambio de reproches, completamente nuevo entre los dos socios de gobierno, hizo pensar en un final de etapa en el Parlamento catalán. Ayudó a ello el hecho de que Mas le recordase al líder republicano que hay mayorías “alternativas” a CiU y ERC.

Miquel Iceta, primer secretario del PSC, recogió el guante y se ofreció como socio del plan b de Mas si fracasa la consulta. El líder socialista cree que sería un error adelantar las elecciones y ofreció a Mas el apoyo de los diputados de su grupo “para la estabilidad política y la cohesión social”, no para “aventuras, rupturas y desmantelar el Estado de bienestar”. Iceta destacó que el pacto de CiU con ERC de los dos últimos años ha situado a Cataluña “en un callejón sin salida” y que es necesario cambiar de rumbo. Todo ello sin renunciar a la consulta en el futuro, dijo Iceta, pero negociada con el Gobierno y no convocada de manera unilateral.

Mas no respondió a la oferta del PSC, pero sí reclamó a los socialistas que, aparte de votar la ley de consultas, apoyen también la celebración del referéndum. “No es lo mismo hacerlo con el PSC jugando a favor que al margen, y ustedes lo saben”, le espetó a Iceta. Los socialistas no darán su brazo a torcer. Insisten en que esa ley no puede amparar la consulta y dan por seguro que la suspenderá el Tribunal Constitucional.

Joan Herrera, de Iniciativa, insistió en que, si se adelantan las elecciones, servirán “para decidirlo todo”, en alusión a que se abriría un proceso constituyente en Cataluña. El dirigente ecosocialista se mostró muy crítico con los recortes en educación, sanidad y servicios sociales de la Generalitat, lo que molestó a Mas. Por ello llegó a ofrecerle a ICV la entrada en el Gobierno de la Generalitat para ocupar la cartera de Economía. “Para hacer presupuestos, para pelearse cada día con Montoro y para traer al Parlamento proyectos de ley para subir impuestos a los catalanes”, sostuvo.

El cuarto partido que defiende la consulta, la CUP, también rechaza anticipar los comicios: “O hay consulta el 9-N o no solo está legislatura habrá sido un fraude, sino que será el mayor fraude de la historia reciente de este país”, aseveró su portavoz, Quim Arrufat.

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