Rescate trágico en la montaña leonesa

Participaban en el rescate de un montañero, con una fractura de tobillo, en La Polinosa

Compañeros de los guardias fallecidos se abrazan durante el rescate. CASARES (EFE) / ATLAS

El pico de La Polinosa (2.160 metros), en el extremo norte de la provincia de León, es una de las ascensiones más bellas —y exigentes— de la Cordillera Cantábrica. Desde este domingo, además, esta montaña, situada en el macizo de Mampodre, en las estribaciones de los Picos de Europa, está emparentada con la tragedia. Tres guardias civiles murieron al estrellarse e incendiarse el helicóptero con el que habían acudido a auxiliar a un montañero herido. Una de las hélices del aparato golpeó contra las paredes de la peña cuando estaban a punto de enganchar la camilla con el deportista accidentado, que había sufrido una fractura de tobillo mientras participaba en una carrera de orientación y aventura de dos días por los Picos de Europa.

En el siniestro, ocurrido poco antes de las nueve de la mañana en el término municipal de Maraña (148 habitantes), fallecieron los dos pilotos de la aeronave —capitán Emilio López Peláez y teniente Marcos Antonio Benito Rodríguez, de 55 y 48 años— y un agente especialista en rescates en montaña, José Martínez Conejo, de 49 años. Un cuarto miembro del grupo de socorro, el sargento Enrique Rodríguez Ferrero, de 37 años, sobrevivió al siniestro al encontrarse en ese momento en tierra acompañando al excursionista accidentado. Este agente presenció cómo la aeronave se precipitaba al suelo. Fue él quien avisó del siniestro y participó en las labores de rescate de los cadáveres de sus compañeros.

El dispositivo de rescate en el que murieron los tres agentes se puso en marcha tras recibirse un aviso telefónico del montañero herido, que participaba en el XIII Raid Picos de Europa. Esta carrera de orientación, que conjuga secciones a pie, en bicicleta de montaña, natación y escalada, une la localidad leonesa de Puebla de Lillo con la asturiana de Cangas de Onís. Sus participantes —un total de 130 inscritos, según la web de la organización— compiten por equipos y tienen obligación de estar federados y llevar consigo material para protegerse de las inclemencias del tiempo, muy cambiante en esa zona.

El helicóptero siniestrado, perteneciente a la base de La Virgen del Camino (León), recogió a los dos especialistas del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (Greim) de la Guardia Civil, destacados en el cuartel de Sabero (León), para acudir al auxilio del excursionista, que se encontraba en una zona de difícil acceso. Cuando el sargento Ferrero, jefe del Greim, había logrado descender con una camilla para inmovilizar al herido, se produjo el siniestro. Las palas del helicóptero golpearon en la roca y la aeronave se precipitó ladera abajo por una zona muy escarpada.

El rescate de los cadáveres se prolongó hasta las 14.00. Mientras el grupo de rescate de los Bomberos del Principado de Asturias evacuaban al montañero accidentado al Hospital Comarcal de Arriondas, el sargento Ferrero participaba en las labores de recuperación de los cuerpos de sus compañeros fallecidos, para lo que se movilizaron efectivos del Greim del propio Sabero y de Potes (Cantabria). Además, se avisó al Servicio Aéreo de Rescate (SAR), del Ejército del Aire, bomberos, Cruz Roja y al servicio de Emergencias Sanitarias de Castilla y León, que envió un helicóptero y una ambulancia a la zona. La juez encargada del levantamiento de los cadáveres llegó en helicóptero hasta el lugar del siniestro. Los cuerpos fueron trasladados, en dos viajes, hasta un centro de coordinación establecido a las afueras de Maraña. Desde allí, partieron hacia el Instituto de Medicina Legal de León, donde se les practicó la autopsia.

Las víctimas son agentes con amplia experiencia. Emilio Pérez Peláez, de 56 años nació en San Pedro de Ceque (Zamora) y estaba casado. Marcos Antonio Benito Rodríguez, nacido en la provincia de Madrid, era teniente del Servicio Aéreo de la Guardia Civil y recibió en 2013 la medalla al Mérito de la Protección Civil. El tercer fallecido, José Martínez Conejo, era natural de Laguna de Negrillos (León).

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, calificó de “acto heroico” el fallecimiento de los tres guardias civiles y alabó su “entrega en el cumplimiento del deber”. El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, se desplazó a la Comandancia de la Guardia Civil de León para conocer los detalles del siniestro. La capilla ardiente de los tres accidentados se instaló en este cuartel de la capital leonesa. Las muestras de pésame llegaron de numerosas instituciones y partidos políticos. El consejero de Interior de la Generalitat de Cataluña, Ramón Espadaler, telefoneó al ministro Fernández Díaz para expresar sus condolencias.

Catorce miembros del instituto armado han fallecido desde 1982 en accidentes de helicóptero. El de este domingo es el siniestro más grave desde 2004, cuando cuatro guardias civiles murieron en San Tirso de Abres (Asturias) al estrellarse su aeronave cuando realizaban una misión de vigilancia de montes.