El Gobierno veta la presencia de Mas en la cumbre de la Francofonía

El embajador español en París responde al senagalés Diouf que no se puede atender la petición de la Generalitat

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, no podrá estar, como pretendía, en la cumbre que la Organización Internacional de la Francofonía (OIF) celebrará el próximo 29 de noviembre en Dakar (Senegal). El Gobierno español ha vetado la fotografía que pretendía el presidente catalán: codearse con los jefes de Estado o de Gobierno de hasta 77 países (57 miembros de pleno derecho y 20 observadores) solo 20 días después de la fecha prevista para la consulta soberanista. Y romper así la imagen de que una Cataluña independiente estaría aislada en el tablero internacional.

El embajador de España en París, Ramon de Miguel, remitió el pasado día 18 al secretario general de la Francofonía, el senegalés Abdou Diouf, una carta en la que le traslada “las consideraciones que no permiten responder favorablemente” a la demanda de Mas de obtener el estatuto de “invitado especial” de la OIF.

“El Gobierno español sostiene totalmente el objetivo de mantener y reforzar los lazos culturales, económicos y comerciales con los países de lengua francesa [...] La Constitución española de 1978 reconoce la riqueza de las diferentes modalidades lingüísticas como un patrimonio cultural [...], conforme a los principios de la Carta de la Francofonía. [Pero] el Gobierno considera que la mejor manera de atender a este objetivo en el plano internacional es perseverar en la acción conjunta del Estado en su totalidad, coordinando de manera eficaz el esfuerzo de todas las comunidades autónomas en favor de la promoción del uso del francés y de las relaciones con el mundo francófono”. Es decir: no, no y no.

Mas envió el pasado 25 de abril una carta a Diouf en la que pedía el ingreso de Cataluña en la OIF como “invitado especial”, dando así cumplimiento a “un deseo que viene de lejos” y que él se mostraba dispuesto a cumplir “con entusiasmo, convicción y orgullo”. El estatuto de invitado especial está reservado a “entidades o colectividades no soberanas”, que deben mostrar su voluntad de compromiso con la Francofonía y acreditar el uso del francés en su territorio. Sin embargo, la concesión de este estatuto está condicionado a que el Estado en el que está incluido dicho territorio otorgue su visto bueno a la invitación, por lo que Mas debería haberse asegurado la luz verde del Gobierno central antes de presentar su solicitud formal.

El presidente catalán quería acudir a una cita internacional con 77 Estados 20 días después de la consulta

Cataluña es la cuarta comunidad en número de alumnos de francés, pero está por debajo de la media española

Pero, según fuentes diplomáticas, Mas no solo no consultó su solicitud, sino que ni siquiera informó antes de presentarla, lo que causó fuerte malestar en el Gobierno. Cuando Diouf, en cumplimiento del procedimiento, ha preguntado su parecer al Gobierno, este ha contestado que Mas no puede ir por libre en estas cumbres internacionales, lo que supone un veto.

La carta del embajador en París incluye una crítica sutil: recuerda que más de un millón de alumnos estudian francés en España y subraya que Andalucía tiene más de 300.000, Madrid casi 120.000 y Canarias, más de 77.000. ¿Por qué no cita a Cataluña, que es la que interesa? Porque Cataluña ocupa la cuarta posición, con 71.000 estudiantes. Pero Cataluña es la segunda comunidad más poblada de España, con un 15,5% de su población, mientras que apenas tiene el 7% de los alumnos de francés.

El porcentaje de estudiantes que cursan francés como primera lengua extranjera es muy reducido en España, menos del 2%, pero en Cataluña es inferior a la media en enseñanza infantil y secundaria y sólo ocupa la primera posición en bachillerato. Entre quienes estudian francés como segunda lengua extranjera, Cataluña está muy por debajo de la media española en todos los niveles de enseñanza.

¿Qué significa eso? Que la Generalitat no ha demostrado interés por promocionar el francés en la escuela. Cuando el entonces presidente de la Generalitat Pasqual Maragall planteó en 2005 el ingreso de Cataluña en la Francofonía, Mas calificó la idea de “pifia” y defendió la preeminencia del inglés en la enseñanza.