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Iglesias: “El terrorismo ha causado dolor, pero también tiene explicaciones políticas”

"Si no tuviera bases políticas, no se entendería que González y Aznar se sentaran a negociar"

Pablo Iglesias, en el desayuno informativo de este lunes. j. j. guillén / atlas

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, se sabe una estrella mediática y actúa como tal. Consciente de que su presencia en un desayuno informativo en el lujoso hotel Ritz de Madrid levantaría suspicacias, no decepcionó. Inició su intervención con sarcasmo: “Algunos solo me imaginan entrando con militares aquí para nacionalizarlo” o “una noche en algunas habitaciones cuesta lo que gana un camarero en un mes”. Su presentación siguió el guion de anteriores discursos: señalar a los culpables de la crisis económica (“la casta”) y criticar la actuación del Gobierno español frente a los organismos internacionales y financieros. “Están vendiendo nuestro país, la patria” o “mandan los que nunca se presentan a las elecciones”.

La intervención cambió de temáticas hasta que llegó la sesión de preguntas, aunque Iglesias siempre mantiene un semblante impertérrito. No deja traslucir si se presentará en los comicios municipales, autonómicos y generales de 2015, o si seguirá siendo el rostro del partido. A esto responde, con calma: “Veremos cuando llegue el momento”; “no hay que hablar de las próximas elecciones”. Ni el tema de ETA, logra alterar el timbre de voz del nuevo eurodiputado, a quien le preguntaron qué relato hará de la banda terrorista en la Eurocámara. “Si tengo ocasión de hablar en el Parlamento Europeo de ETA, diría que ha producido un enorme dolor pero también diría que tiene explicaciones políticas”.

El politólogo argumentó que “si no tuviera bases políticas, no se entendería que González y Aznar se sentaran a negociar", aunque aclaró que comentar la existencia de esas causas no significa que apoye el terrorismo. “Hablar de un problema y tratar de analizarlo políticamente no implica estar de acuerdo con él”, matizó. Antes de tratar el asunto de ETA, un espontáneo le increpó sobre sus presuntas asesorías al gobierno de Venezuela.

La aparición del espontáneo no alteró en lo absoluto el rostro de Iglesias. Continuó calmado. Como si no hubiera pasado nada, siguió al siguiente tema: sus futuras relaciones con el PSOE. Afirmó que le tenderá la mano al nuevo secretario general, siempre y cuando este apoye las causas de Podemos. “Una reforma fiscal progresiva; una auditoría y reestructuración de la deuda; establecer un control a los bancos”. Para Iglesias esto demostraría que el nuevo líder socialista quiere cambiar la actitud de su partido ante los poderes europeos. "Para desgracia de los ciudadanos españoles, los dos grandes partidos de este país han estado de acuerdo en obedecer la austeridad europea", remachó.

Los asistentes, que abarrotaron dos amplios salones, continuamente llamaban a las azafatas para entregarles preguntas para Iglesias, pero el cupo era limitado. Sí hubo tiempo para saber qué pensaba sobe el proceso soberanista catalán. "A mí no me gustaría que Cataluña se fuera”, afirmó y se lamentó que: “Deberíamos haber sido capaces de formar un país donde todo el mundo se sintiera a gusto, un país plurinacional". Explicó que la solución a este tema no va a venir de “consensos inventados”, sino a través de “mayorías sociales desde abajo”.

El politólogo tuvo también palabras críticas para dos temas puntuales de la política nacional. La Ley del aborto —impulsada por el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón—, de la que afirmó: "Es terrible que en 2014 se discutan las mismas cosas que se discutían en los años 70", a la vez que defendía el derecho a decidir de las mujeres. Y sobre el aforamiento del rey Juan Carlos. “A cualquier ciudadano le parece incompatible el aforamiento con la igualdad ante la ley. No hay argumentos democráticos para defenderlo”. Antes de salir por una puerta lateral del hotel, Iglesias tuvo tiempo para que algunas admiradoras se hicieran selfies con él y para conversar con otros tantos que le cortaban el paso para saludarlo.

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