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Rajoy bajará del 30% al 25% el tipo de sociedades de las grandes empresas

El presidente trata de recuperar impulso y anuncia un plan de crecimiento de 6.300 millones

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy EFE

El Gobierno quiere recuperar impulso cuanto antes después del enorme castigo electoral sufrido por el PP en las elecciones europeas, en las que perdió 2,5 millones de votos y bajó al 26%, una cifra inédita desde 1989, cuando aún era Alianza Popular. Y, como ha explicado el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no lo va a hacer con cambios en el Ejecutivo, sino con medidas económicas que lancen un mensaje más positivo y agraden sobre todo a su electorado. Rajoy anunció ayer la primera de ellas: bajar el tipo del Impuesto de Sociedades de las grandes empresas del 30% al 25%. El de las pequeñas y medianas (pymes) se mantendrá en el 25%, según Hacienda. Además, también se elimina el tipo superreducido del 20% para las muy pequeñas empresas.

El plan de 6.300 millones en realidad incluye partidas ya asignadas de fondos europeos y otras fórmulas

Rajoy aprovechó ayer su presencia en un foro empresarial en Cataluña, en las jornadas anuales del Círculo de Economía, a las que acude desde hace 11 años, para empezar a anunciar esas medidas con las que el Ejecutivo, antes del verano, tratará de llenar la agenda y cambiar el ambiente político.

El presidente anunció que el próximo viernes el Ejecutivo presentará un plan de medidas para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia. Y además, en lo que fue la principal novedad concreta de su anuncio, avanzó detalles de la reforma fiscal que se presentará en junio, probablemente a finales. Rajoy explicó que esa bajada del tipo de Sociedades de las grandes empresas del 30% al 25% será gradual a lo largo de dos años, no toda en un año, pero se empezará ya a aplicar en 2015, un año clave porque hay elecciones autonómicas y municipales en mayo y generales a finales de año. El Gobierno no tiene mucho margen para bajar impuestos si quiere cumplir con el déficit, y por eso desplaza parte la bajada a 2016, cuando se supone que la recuperación será más fuerte.

El 30% es el tipo que pagan las grandes empresas. Sobre el reducido, el 25%, que se aplica a las pequeñas y medianas, el presidente no hizo ningún anuncio. Un portavoz del ministerio de Hacienda explica que la idea es no tocar este tipo reducido, de manera que todas las empresas, grandes y pequeñas, tendrán el mismo tipo máximo. El argumento, tomado del informe de los expertos, es que tener tipos distintos desincentiva que algunas empresas crezcan porque pasarían a un tipo superior. Las diferencias se establecerán entonces a través de distintos incentivos como los beneficios fiscales por invertir con fondos propios y no ajenos, por ejemplo, promover la inversión en I+D y demás soluciones. Rajoy además anunció que no tributará la parte del beneficio que se destine a “reservas con carácter indisponible”.

Cuando estaba en la oposición, el PP propuso varias veces bajar el tipo de las grandes del 30% al 25% y el de las pymes del 25% al 20%, pero ahora en el Gobierno cree que es más eficaz unificar a todas en un tipo.

El presidente aclaró que la idea de la reforma del Impuesto de Sociedades pasa por acercar el tipo nominal y el real. Las empresas más grandes y multinacionales, sobre todo las del Ibex 35, según ha denunciado en varias ocasiones Cristóbal Montoro en el Congreso, se acogen a tantas deducciones que al final su tipo real está en torno al 4%, muy lejos de ese 30% nominal, según el ministro de Hacienda. Por eso el Gobierno prepara una revisión de esas deducciones para acercar el tipo nominal al real.

El Gobierno prepara también una revisión de las deducciones de empresas para acercar el tipo nominal al real

El presidente no dio detalles de la prevista bajada del IRPF, un anuncio que se reserva para más adelante en un claro goteo de buenas noticias con las que el Gobierno va a tratar de salir del agujero político en el que le colocan las europeas. También está previsto que el IRPF se rebaje gradualmente, aunque políticamente el Gobierno necesita que se note una bajada importante en 2015, y todos los ministros consultados aseguran que así será.

Rajoy anunció también la aprobación antes del verano de un nuevo paquete de medidas para favorecer el empleo, que incluirá la modernización de los servicios públicos de empleo, la reforma del sistema de formación y el plan de implantación de la garantía juvenil. También se comprometió a renovar el plan PIVE para compra de vehículos.

El plan constará de una inversión total de 6.300 millones de euros, de los cuales unos 2.670 millones provendrían de la iniciativa privada y 3.630 del sector público “sin aumento del gasto”. El Gobierno sigue baja vigilancia de Bruselas y no puede aumentar el gasto público, por lo que se trata de partidas ya recibidas o asignadas a través de fondos europeos u otras fórmulas, todas en cualquier caso ya anunciadas a Bruselas en el plan nacional de reformas.

Rajoy mantuvo la costumbre instalada últimamente de adelantar los datos de paro unos días antes de que se hagan públicos cuando son positivos, algo muy criticado por la oposición. Avanzó que los datos de mayo, otro mes bueno para el empleo, que se conocerán el próximo martes, serán muy positivos, “desconocidos en mucho tiempo”.

“Al principio, la recuperación no llega a la gente”

No es habitual escuchar a Mariano Rajoy hablar de "crisis social". En sus discursos, el presidente siempre prefiere poner el acento en la gran capacidad de resistencia mostrada por los ciudadanos españoles, esa "mayoría silenciosa" de la que habla en ocasiones como la gente que no se manifiesta. Pero ayer el presidente, que hace menos de una semana ha visto como buena parte de su electorado se quedaba en casa y le lanzaba un aviso claro, recibió una invitación directa de Antón Costas, un prestigioso economista que preside ahora el Círculo de Economía, para hablar de ese malestar de la ciudadanía.

Y el presidente admitió el "malestar social" que han mostrado las elecciones, aunque también reivindicó de nuevo que su partido ha ganado las elecciones e incluso exhibió un informe de la agencia Fitch en el que muestran su sorpresa por esta victoria después de dos años de duros recortes y lo achacan a la recuperación. "Yo creo que no, creo que mucha gente ha entendido que había cosas que había que hacerlas, pero bueno", resumió.

Costas lanzó ante Rajoy la tesis de que las crisis sociales se suelen producir justo cuando empieza a llegar la recuperación, y no en plena caída, y Rajoy admitió esa inquietud. "Es verdad, cuando comienza la recuperación económica es cuando llega la crisis social porque al principio la recuperación no llega a la gente", aseguró el presidente. "Es difícil de explicar que comienza la recuperación y a muchos españoles todavía no le ha llegado. Esto lleva su tiempo, es difícil resolver los temas en media hora", aseguró. "Cuando todo está mal la gente asume que está así, pero cuando va mejor la gente quiere que le vaya mejor. Lo tendremos que explicar", razonó el presidente para concluir: "No le puedo decir a un ciudadano que perdió ayer su puesto de trabajo que esto está estupendo. Pero esto tiene mejor pinta".

El propio Costas, un economista que ha sido muy crítico con las políticas de austeridad, reconoció los méritos de Rajoy y sobre todo su decisión de resistir a quienes le reclamaban que pidiera el rescate. El ambiente empresarial parecía propicio a Rajoy. Al final, algunos empresarios se acercaron a quejarse de la actitud de Artur Mas. Aunque Rajoy también recibió saludos algo más incómodos. El presidente dio la mano ante las cámaras a Narcís Serra, ex vicepresidente del Gobierno con el PSOE y expresidente de Catalunya Caixa, imputado por administración desleal por haber aprobado "sueldos desproporcionados" cuando la entidad ya había tenido que recurrir al FROB.

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