ETA escenifica un amago de desarme ante los verificadores

La comisión entrega un vídeo y un documento con el inventario de las armas

El portavoz considera "creíble y significativo" este paso previo al desarme completo

El ministro: "Con la Guardia Civil y la policía nos basta para verificar si dejan las armas"

La BBC difunde un vídeo del arsenal inutilizado. En la grabación se ve una mesa con armas, detonadores y explosivos. Por WALTER OPPENHEIMER ATLAS

ETA se limitó este viernes a dar un primer paso muy corto hacia su desarme completo. La Comisión Internacional de Verificación (CIV) presentó, en medio de una multitudinaria conferencia de prensa en Bilbao, un inventario de armas, que apenas ocupaba folio y medio, que la banda terrorista ha dejado “fuera de uso”. El gesto fue considerado “insuficiente” por los partidos nacionales y el Gobierno vasco. ETA se limita ahora a inutilizar apenas cuatro armas de fuego y 16,5 kilos de material para fabricar explosivos. Como referencia, la desarticulación en abril de 2011 del comando Otazua permitió a la Guardia Civil descubrir hasta 1.500 kilos de explosivo.

Este ínfimo compromiso, alentado en las vísperas por ese clima de expectación propio de cada paso que se espera de ETA, afianza la apuesta unilateral y sin condiciones por el fin de la violencia, pero alienta también la desesperanza por la estratégica ralentización de sus pasos. Así se puso de manifiesto en el encuentro mantenido durante 75 minutos por los verificadores con representantes de partidos (PNV, PSE y EH Bildu), sindicatos (ELA, LAB, CC OO y UGT), patronal e Iglesia vasca —acudió Angel Mari Unzueta, del Obispado de Bilbao, y no estuvo Juan María Uriarte—. El portavoz de los verificadores, Ram Manikkalingam, leyó en inglés y castellano un comunicado explicando la iniciativa de ETA. Hasta Hasier Arraiz, presidente de Sortu, admitió que “los pasos de ETA deben ser más rápidos”.

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De momento, se espera que la banda terrorista aporte más detalles sobre este nuevo proceso abierto por medio de un comunicado donde enmarcaría los próximos pasos a dar y, sobre todo, cómo afrontar la certificación de nuevos desarmes parciales. Los verificadores adelantaron este viernes que no van a seguir con esta labor porque no les corresponde, según explicaron. “Tiene que aparecer una institución, un gobierno, que certifique la nueva entrega de armas”, indicó Manikkalingam.

Este grupo hizo partícipe a políticos y sindicalistas de “la odisea” que supuso “acompañar” el pasado mes de enero, en una localidad que no citó, a dos miembros de la banda terrorista hasta el zulo donde se encontraba el armamento apartado para su preceptivo sellado. “Nos exponíamos a ser detenidos porque íbamos con personas en situación ilegal”, admitieron. Los verificadores ya se habían negado con anterioridad a validar un vídeo aportado por ETA como primer gesto de desarme porque no lo habían certificado.

ETA hizo llegar un vídeo a la BBC para dar más propaganda a su gesto, mostrando cómo dos encapuchados entregaban armas y munición a los verificadores Manikkalingham y Ronnie Kasrils en una sala donde aparecían una copia del Guernica de Picasso y el anagrama de ETA. En su contenido, los autores incluyen la “satisfacción” del presidente del Sinn Féin, Gerry Adams, pero también su confianza en “una respuesta positiva” del Gobierno español, aspiración que comparten verificadores y el ámbito nacionalista. Tras conocer el contenido del vídeo, Covite presentó una denuncia ante la Audiencia Nacional, en la que solicita que estos verificadores declaren como testigos para identificar a los dos etarras que aparecen en la imagen. La fiscalía adelantó que apoya esta demanda.

Los verificadores desconocen cuánto armamento le queda a ETA, pero están convencidos de que los terroristas quieren entregarlo. No obstante, la ausencia de los verificadores internacionales en nuevas entregas de armas podría entenderse como una estratagema de ETA para implicar a instituciones en un escenario que le permitiría plantear las reivindicaciones relativas a la situación futura de sus presos. De momento, la Comisión Internacional de Verificación se apresuró a reconocer que los Gobiernos español y francés “saben lo que es necesario para avanzar en este tema”. En esa petición incluyeron que “no haya detenciones”.

Esta implicación del Gobierno central flotó en las intervenciones registradas en el plenario posterior a la difusión del comunicado de los verificadores. En medio de un clima de común reconocimiento de que se asistía a un gesto de ETA “positivo pero insuficiente”, la mayoría de los representantes coincidieron en demandar que “este proceso no se siga dilatando”.

En el turno de palabra sorprendió a muchos de los asistentes la mesura empleada por el presidente de Sortu, que en ningún momento aludió a las víctimas ni a los presos, apelando, eso sí, a la necesaria intervención del Gobierno. Fueron en cambio los representantes del sindicato abertzale ELA y el senador de EA José Ramón Urrutia quienes hicieron una lectura en clave de reivindicación del “pueblo vasco”. En su despedida, los verificadores advirtieron de que en un proceso unilateral como este “alguien tiene que estar al otro lado”.

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