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El peligro de los ‘coches kamikazes’

La irrupción violenta de automóviles y motos es una nueva modalidad de asalto en la frontera

El método es una de las mayores preocupaciones de la policía

Un momento del entierro de los dos últimos inmigrantes hallados en la playa de Ceuta.
Un momento del entierro de los dos últimos inmigrantes hallados en la playa de Ceuta.

Una de las mayores preocupaciones de la policía española, aparte de los saltos masivos de las vallas de Ceuta y Melilla, es una posible proliferación de las irrupciones violentas de inmigrantes utilizando vehículos que rebasan a toda velocidad los controles fronterizos. Es el llamado método de los kamikazes.

La primera vez que se experimentó este sistema fue el 7 de febrero de 2013, cuando nueve personas lograron colarse en Melilla a través de Beni Enzar usando esta táctica. Cuatro días después, la escena se repetía en Farhana, en esta ocasión con doce subsaharianos. Los inmigrantes fueron inmediatamente expulsados a Marruecos, sin pasar por comisaría, lo que ha motivado que un juzgado de Melilla haya llamado a declarar el próximo día 25 al delegado del Gobierno en Melilla, Abdelmalik El Barkani, y al coronel de la Guardia Civil, Ambrosio Martín Villaseñor,

En septiembre pasado, 14 subsaharianos lograron acceder a Ceuta desde territorio marroquí en un todoterreno conducido por un ceutí. El vehículo se lanzó sobre el paso marroquí de Bab Sebta, y, tras atravesarlo, hizo lo propio con el español de El Tarajal, situado a 200 metros, sin que ni la Gendarmería marroquí ni los policías nacionales y guardias civiles de servicio pudiesen hacer nada para frenarlo.

Tras este incidente, las autoridades redoblaron el número de agentes y montaron badenes y resaltos en la carretera para hacer complicada la irrupción de vehículos, además de atravesar a determinadas horas un vehículo en la frontera para obstaculizar así la irrupción de intrusos a toda máquina.
Hace 10 días se registró otra innovación: cuatro inmigrantes subsaharianos penetraron en Melilla a alta velocidad a bordo de motos kamikaze. Los motoristas entraron por el paso de Beni-Enzar (Marruecos) y llegaron hasta la calle de Álvaro de Bazán, situada a un par de kilómetros de la frontera, donde dejaron abandonados los ciclomotores y huyeron. Las motos-kamikazes sucedieron así a los coches-kamikazes.

Fuentes del Ministerio del Interior se muestran muy preocupadas por estos métodos violentos, ya que entienden que suponen “una flagrante violación de la soberanía española” por parte de inmigrantes que irrumpen poniendo en peligro a los agentes fronterizos. Pero, además, los mismos medios resaltan que en estos casos “es muy difícil para los agentes determinar si un vehículo a toda velocidad solo transporta a inmigrantes o si puede ser un comando terrorista suicida”.

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