Política

La Guardia Civil calcula que fallecieron 14 inmigrantes en el espigón de Ceuta

Marruecos solo ha confirmado oficialmente de momento el rescate de nueve cuerpos

El instituto armado cree que quedan otros cinco en el mar

La Guardia Civil sigue rastreando la zona en búsqueda de más cadáveres

Migreurop exige la creación de una comisión que controle los actos policiales en las fronteras

El PSOE exige una respuesta al Gobierno sobre la actuación de la policía el pasado 6 de febrero

Inmigrantes otra vez este viernes frente a la valla de Ceuta. / aTLAS / efe

La Guardia Civil está convencida de que un total de 14 inmigrantes han fallecido junto al espigón de la valla fronteriza de Ceuta, tras el intento de unos 250 subsharianos de entrar por ese punto en la ciudad autónoma el jueves pasado. Solo se ha confirmado oficialmente que han sido recuperados del mar nueve cuerpos sin vida —ocho hombres y una mujer—, pero fuentes conocedoras de la tragedia aseguran que quedan por sacar del agua al menos otros cinco cadáveres que habrían sido avistados por las unidades de la Marina Real marroquí. Ni la Delegación del Gobierno ni la Guardia Civil en Ceuta han recibido, sin embargo, comunicación oficial de que esos cuerpos hayan sido trasladados a tierra.

El grupo de unos 250 inmigrantes se adentró en el mar en las inmediaciones del paso fronterizo del Tarajal a las 8.00, después de haberlo intentado antes por la vía terrestre sin éxito, donde fueron repelidos con material antidisturbios por la Guardia Civil, en la zona española, y por la Gendarmería y las Fuerzas Auxiliares del ejército, en la marroquí.

Las autoridades españolas insistieron el jueves en que ningún subsahariano logró entrar en España. Sin embargo, un vídeo difundido por La Sexta y grabado desde unos pisos próximos a la frontera, muestra como al menos ocho de los inmigrantes lograron llegar nadando hasta la playa del Tarajal, donde los guardias civiles les esperaban hasta que llegaron a la orilla del agua para en ese momento entregarlos, “sobre la línea de agua”, a los gendarmes marroquíes. Si se considera que los inmigrantes llegaron a pisar como parece la arena de la playa española esa expulsión podría considerarse irregular, según las normas de extranjería vigentes.

Fuentes de la Guardia Civil consultadas por EL PAÍS, sin embargo, han negado que esta actuación sea irregular y explican que el “último obstáculo” que debe superar el inmigrante para llegar a España no es la valla sino los propios agentes de la Guardia Civil. Es lo que se denomina una “devolución en caliente”, es decir, sin realizar trámites administrativos y siempre que Marruecos acepte a los inmigrantes. Estas fuentes precisan que los agentes no pueden detenerlos aún en el mar, al ser de jurisdicción marroquí, sino cuando abandonan “la línea de agua” es decir, tocan la playa. Y precisan que en la misma arena, a un par de metros, se encontraban los agentes marroquíes a los que fueron entregados.

Las mismas fuentes recuerdan que la práctica estaría contemplada en el Acuerdo de Tránsito y Readmisión de Extranjeros Entrados Ilegalmente, que fue firmado entre España y Marruecos en 1992, pero que el parlamento marroquí no ratificó hasta octubre de 2012. “Pasar a Ceuta es sobrepasar la valla fronteriza y también al guardia que la custodia, por lo que la actuación de esperar a los nadadores en punta de playa fue la correcta”, añaden. La lancha que se ve al fondo, explican, patrulla para acudir al rescate si se intuye que van a ahogarse.

La actuación de los guardias civiles, sin embargo, ha sido cuestionada por las organizaciones pertenecientes a Migreurop España, entre las que se encuentran SOS Racismo, Andalucía Acoge, la APDHA y CEAR, que han exigido que una comisión parlamentaria investigue de forma inmediata y urgente las prácticas habituales en el control de las fronteras de Ceuta y Melilla. También el PSOE ha pedido explicaciones sobre el uso de pelotas de goma y gases lacrimógenos para contener a los inmigrantes. La Defensora del Pueblo ha abierto una investigación. La portavoz del Gobierno de Ceuta, Yolanda Bel, defendía ayer “sin duda ni fisuras” que la actuación de los agentes fue “adecuada y proporcionada” a las circunstancias. “La Guardia Civil tiene todo el apoyo del Gobierno ceutí porque hace un trabajo magnífico y no sé por qué se le acusa, cuando realizó su trabajo de manera eficaz y cumpliendo con todos los parámetros legales”, dijo. Bel cree que quienes tienen que dar explicaciones no son las autoridades españolas —aunque el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz ya ha pedido comparecer en el Congreso— sino las marroquíes, “porque los hechos ocurrieron al otro lado de la frontera”.

El delegado del Gobierno en Ceuta, Francisco Antonio González Pérez, reconoció este viernes que la Guardia Civil empleó “material antidisturbios” para contener a los subsaharianos, pero “nunca sobre las personas” y solo “al aire y para asustar”. Sin embargo, según los testimonios de inmigrantes que intentaron alcanzar a nado la playa del Tarajal, recopilados por la ONG Caminando Fronteras, la Guardia Civil sí disparó pelotas de goma y gases lacrimógenos al grupo de personas que se encontraban en el mar para impedir que saliesen del agua, y sembrando el pánico entre el grupo de subsaharianos. Esa imagen no se ve en el vídeo citado.

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