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El PSOE aventaja al PP en las europeas

Los socialistas parten ahora con una ligera superioridad de 1,6 puntos

IU multiplicaría por cuatro su voto de 2009 y Ciutadans lograría un escaño

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El PSOE está en condiciones de poner fin al ciclo de procesos electorales adversos y el PP se enfrenta al peligro serio y cierto de perder unas elecciones nacionales por primera vez desde 2009.

El ciclo victorioso de Mariano Rajoy puede acabar en las europeas de mayo, según el sondeo de Metroscopia para EL PAÍS, debido al enorme y acelerado desgaste por sus dos años tormentosos en La Moncloa. Si se confirmara el dato en las urnas en mayo, sería el presidente del Gobierno con una caída más acelerada en sus primeros años de mandato. Le sigue beneficiando que el principal partido de la oposición no despega y esa es su baza para intentar darle la vuelta en lo que queda de mandato.

UPyD triplicaría sus votos y pasaría de uno a cinco eurodiputados

La ventaja de los socialistas sería de solo 1,6 puntos que, en la práctica y debido al margen de error es un empate técnico, es decir, ambos partidos están en condiciones de ser el más votado. Sí queda claro que el que gane lo hará por muy poco margen y que la suma de los dos grandes partidos sigue en mínimos históricos. El bipartidismo sigue en cuestión.

El PSOE tendría el 28% de los votos y el PP el 26,4% si las elecciones europeas se celebraran ahora. Los socialistas perderían 10 puntos con respecto a 2009 y los populares, 16. Ambas formaciones estarían por debajo de sus resultados de las generales de 2011. La diferencia en escaños sería de solo uno, con 17 para el PSOE y 16 para el PP.

Hay que hacer una primera salvedad y es que aún no han sido designados los cabezas de lista. El PSOE se inclina por Ramón Jáuregui con Elena Valenciano de dos si Alfredo Pérez Rubalcaba se convence de la compatibilidad del escaño en el Parlamento Europeo y la vicesecretaría general del partido. Y Mariano Rajoy parece dudar entre Miguel Arias Cañete y Jaime Mayor Oreja de nuevo. La presentación de este último sería coherente con los últimos gestos de Rajoy hacia el sector más conservador del PP y le quitaría presión interna en caso de no ganar. Con Cañete al frente de la lista la derrota sería suya y los críticos del PP se desmarcarían, mientras que con Mayor sería compartida. Queda también por saber si los dos grandes partidos van a lograr movilizar finalmente a los electores que les han dado la espalda.

La reforma del aborto da al PSOE una bandera para diferenciarse del PP

En el caso del PP el malestar con su gestión se demuestra en una tendencia a la abstención de muchos de ellos, que apunta a una participación global del 46%, similar a la de 2009. Las europeas sirven para castigar a los gobiernos, sin efectos prácticos inmediatos, y casi siempre en forma de indiferencia ante las urnas.

Los socialistas han visto reforzada su posición con la inopinada decisión de Rajoy de situar en la agenda política la reforma del aborto.

Al PSOE le ha caído en las manos, para sacarle de la zozobra, una bandera política que refuerza sus diferencias con el PP para movilizar a su electorado. Y a los populares les ha distorsionado su mensaje de la recuperación.

Imposible determinar si es consecuencia de esa reforma legal, pero ha coincidido en el tiempo con una caída de 2,5 puntos en su estimación de voto. La polémica seguirá presente en el momento de votar porque la ley no saldrá del Parlamento antes de final de este año.

Rajoy se juega la tranquilidad para el resto de la legislatura, que él había concebido como la etapa del final de los recortes, la recolección de buenos datos económicos y el beneficio del anuncio para 2015 de la reducción de impuestos. Todo ello con la mirada puesta en las autonómicas y municipales de 2015, de ahí el nerviosismo que han mostrado barones regionales del PP, ante el nivel del deterioro.

El presidente del Gobierno carga ahora con un Gobierno desgastado, como consecuencia de su estrategia de utilizar a sus ministros como parapeto y dejarles que asuman el coste de sus decisiones más polémicas.

Para Rubalcaba, las europeas son las primarias de las primarias. Una victoria sería el milagro que espera cada día para poder optar a mantenerse al frente del partido y afectaría a las perspectivas y estrategias de los posibles aspirantes.

Obviamente, también es imposible predecir los acontecimientos futuros de aquí a mayo y, especialmente, si para entonces los ciudadanos percibirán ya signos de la recuperación económica que el Gobierno pregona cada día.

El PSOE perdería 10 puntos respecto a 2009, y el PP bajaría 16

Otra salvedad es que tampoco se han despejado las incógnitas sobre otras posibles candidaturas nuevas, por ejemplo, Equo, el nuevo partido Vox de Santiago Abascal o la plataforma Podemos de Pablo Iglesias, entre otras. Las europeas sirven tradicionalmente para que surjan nuevas opciones, entre otras cosas porque la circunscripción única les favorece en el reparto de escaños.

Por ejemplo, el sondeo incluye la estimación de que si Ciutadans de Albert Rivera se presentara podría dar la sorpresa con hasta el 2% de los votos y un escaño.

Los favorecidos de la caída del bipartidismo siguen siendo IU y UPyD. La federación de izquierdas multiplicaría por cuatro su porcentaje de voto de 2009, hasta llegar al 14,5% y nueve diputados. UPyD triplicaría sus votos de entonces y pasaría de un eurodiputado a cinco.

La abstención global quedaría en un 54%, similar a la de los comicios anteriores

La encuesta muestra un aumento del euroescepticismo en España. Como si los ciudadanos hubieran identificado claramente que las medidas de recorte vienen de Europa. La paradoja es que, precisamente, en estas elecciones se decide un Parlamento en el que se elegirá al presidente de la Comisión y, por tanto, el resultado tendría más efectos para la UE.

Desde 2009, el porcentaje de españoles que se sienten ciudadanos europeos ha caído en 12 puntos; ha bajado 15 puntos el de los aseguran que ha sido positiva para España la permanencia a la UE y se ha multiplicado por tres los que piensan que el sentimiento europeísta en nuestro país ha bajado.

No obstante, los porcentajes siguen estando entre los más altos de Europa, como ha sido siempre desde que se produjo la integración y se vio en Bruselas el camino de la modernidad. Ahora, la crisis ha hecho que se vea desde allí el origen de los sacrificios y los recortes.

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