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Un informe tasó en tres millones la obra que Aznar aconsejó comprar por 54

Rafael Spottorno dudó de los expertos remitidos por el expresidente a Blesa

José María Aznar, en la inauguración de una exposición en el Centro de Arte Moderno Gerardo Rueda de Oporto, en mayo de 2011.

El expresidente del Gobierno José María Aznar no se limitó a enviar un e-mail en septiembre de 2008 recomendando la compra de la colección del pintor Gerardo Rueda a su amigo Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid. Le adjuntó diversas valoraciones de expertos que coincidían en concederle un valor superior a los 50 millones de euros, en línea a lo que demandaba el heredero del autor, José Luis Rueda, que exigía 54 millones de euros.

Pero el aprecio personal y artístico de Aznar por el fallecido autor poco tenía que ver con el precio real de esa obra en el mercado, según los expertos consultados por Caja Madrid.

Un detallado informe interno realizado un mes después por la Fundación Caja Madrid y remitido a Blesa por correo electrónico, demostró lo sobrevalorada que estaba la oferta pictórica avalada por el expresidente: "Una vez visto y analizado, aunque de una manera ciertamente preliminar y somera el conjunto de obras ofertadas, se puede afirmar que la valoración citada está sin duda alguna muy alejada de la realidad".

Y agregaba: "En efecto, en el conjunto de piezas, lo que cabría considerar obras mayores está en abrumadora minoría y sólo unas pocas piezas pueden tener un alto valor económico. En conclusión, no parece que pueda atribuirse a este conjunto un precio remotamente próximo al solicitado, ya que un cálculo generoso no permitiría superara los tres millones de euros en el mejor de los casos".

Ese peritaje interno no solo valoraba la obra de Gerardo Rueda, sino un surtido de piezas de su colección privada que el heredero intentaba vender en lote inseparable. El perito que citaba la Fundación Caja Madrid en un correo electrónico fue demoledor: "No estamos ante lo que se suele llamar una colección, sino más bien un conjunto de obras —muchas de ellas regaladas al artista o intercambiadas entre ellos— que no responde a épocas ni técnicas homogéneas... El conjunto es muy irregular en calidad. Por esta relación, no es relevante el número de obras". En suma, remataba el informe, "su aportación a la colección de Caja Madrid no le añade ningún nombre importante ni cubre ninguna laguna que pueda eventualmente tener".

La valoración citada está sin duda muy alejada de la realidad

El propio Rafael Spottorno, entonces director de la Fundación Caja Madrid y hoy jefe de la Casa del Rey, cuestionó a los expertos cuyos informes entregó Aznar a Blesa para mostrar la valía del conjunto ofrecido. "No conozco a nadie que tras visitar unas exposiciones escriba al dueño de las obras expuestas y le proponga sin más comprarlas en bloque, mojándose con una carta de oferta concreta entre 50 y 60 millones", escribió en un correo electrónico remitido a Blesa.

El propio José Luis Rueda llegó a reconducir su oferta: se conformaba con seis millones por 24 originales del artista y con gestionar parte del merchandising del futuro museo. Museo para el que el Ayuntamiento de Madrid, regido entonces por Alberto Ruiz-Gallardón, hizo gestiones hasta el punto de estar dispuesto a ceder un edificio municipal en pleno Paseo del Prado, que necesitaba obras de reforma por un valor que podía superar los 100 millones. Y todo ello, según relataba en sus correos Spottorno, con prisas. "Seguramente, por un lado le urge liquidez, y, por otro, no renuncia a exhibir la importancia de sus amistades. Todo ello puede dar al traste con el proyecto que el herederísimo pretende acelerar alocadamente".

Las obras mayores están en abrumadora minoría

"Me dice José Luis Rueda que habló ayer con José María Aznar, quien había hablado con Alberto Ruiz-Gallardón para ponerle al día de nuestro acuerdo y recordarle el compromiso ofrecido respecto al edificio. Ruiz-Gallardón se mostró encantado, me dice Rueda". Así detalla Spottorno el intenso tráfico de gestiones y presiones de José Luis Rueda tanto sobre el aparato municipal como sobre la cúpula de Caja Madrid.

El proyecto fue abortado por juzgar Caja Madrid prohibitivo todo el coste, unos 100 millones, con la construcción del edificio para albergar solo una parte menguada de la colección. El hijo mayor de Aznar, José María Aznar Botella, se lo dejó claro a Blesa: "Con los pelos que se ha dejado por ti, y han sido muchos, me parece impresentable lo que has hecho o lo que no has hecho. No se merecía esta decepción". Blesa le replicó que su padre le admiraba por su honestidad. Pero el hijo del expresidente se mantuvo firme: "Hay dolor y decepción".

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