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ANÁLISIS

Dos preguntas sin respuesta

Este tipo de manipulación, propio de todo referéndum, está dirigido a fabricar una mayoría donde no existe

En un referéndum la manipulación reside en la elección de la pregunta. Puede ocurrir, por ejemplo, que una mayoría del electorado vote a favor de la independencia si solo se le deja elegir si o no, pero que otra mayoría del mismo electorado con las mismas preferencias políticas vote a favor del federalismo si se le pregunta solo por esa otra fórmula si o no. Las encuestas recientes sugieren que algo así podría suceder en Catalunya. Asimismo, el resultado podría ser diferente si la pregunta sobre la independencia fuera acompañada o no por la pertenencia a la Unión Europea, etcétera.

Este tipo de manipulación, propio de todo referéndum, está dirigido a fabricar una mayoría donde no existe. Mediante una pregunta simple, un conjunto de variadas respuestas individuales se interpreta como una respuesta colectiva clara en un tema complejo.

Pero si el referéndum incluye tres o más alternativas puede que no solo comporte manipulación, sino que ni siquiera sea eficaz en fabricar una mayoría. Este es el caso de las dos preguntas anunciadas en Catalunya, las cuales implican tres alternativas.

Una: el voto NO a la primera pregunta (sobre un Estado catalán) y la abstención (Abs) a la segunda (sobre la independencia). NO-Abs, se podría interpretar como un apoyo a la presente alternativa autonómica, pero también podría expresar una preferencia por un Estado español más centralizado.

Dos: SÍ a la primera pregunta y NO a la segunda, SI-NO (o un Estado catalán no-independiente), se podría interpretar como un apoyo a una fórmula de tipo federal. Para ello, los votantes deberían tener presente que, por ejemplo, en Estados Unidos hay cincuenta estados (como Texas, Nebraska o Nueva York), todos bastante unidos, como su nombre indica, así como en la República Federal Alemana hay dieciséis territorios, algunos de los cuales (como Baviera, Sajonia y Turingia) son considerados “estados libres”. Pero los votantes también deberían ponderar que algunos Estados dentro de una federación tienen más poderes y otros tienen menos poderes que la Catalunya autonómica actual, como ocurre en los ejemplos mencionados.

Tres: SÍ a la primera pregunta y SÍ a la segunda, SÍ-SÍ, implica un apoyo a un Estado independiente. La pertenencia o no a la Unión Europea de ese hipotético Estado independiente podría ser clarificada durante la campaña y podría alterar el resultado final.

Con estas tres alternativas: NO-Abs, SÍ-NO, SÍ-SÍ, lo más probable es que no hubiera una mayoría a favor de ninguna de ellas y, por tanto, no se podría interpretar el resultado como una respuesta colectiva clara en un tema complejo.

De hecho, no habría solo esas tres respuestas que los convocantes del referéndum desearían que los ciudadanos eligieran, sino un total de nueve respuestas individuales posibles, incluidas otras seis más que los ciudadanos podrían elegir por su cuenta. Todas serían razonables y casi todas requerirían una interpretación. Así cabría leer los resultados:

La presente autonomía o una mayor centralización española podrían ser apoyadas por el voto NO-Abs. Pero también el voto NO-NO debería ser considerado válido, ya que implicaría un doble rechazo a cualquier cambio a favor de Catalunya. Sería más discutible la interpretación de la abstención en la primera pregunta y la negación en la segunda, Abs-NO, pero es razonable pensar que también podría expresar un rechazo al cambio.

Un Estado no-independiente o federalizado podría ser apoyado por el voto SI-NO. Pero también podría ser legítimo interpretar así el voto SÍ a la primera pregunta y la abstención a la segunda, SI-Abs.

Por último, un Estado independiente podría ser apoyado por una doble afirmación, SÍ-SÍ. Pero también cabría interpretar como un apoyo a la independencia la abstención y la afirmación, Abs-SI, e incluso el NO-SI. Estos votos podrían expresar una preferencia independentista no-estatista o anti-estatista, a la cual ciertamente cabría encontrar tradición en las ideas políticas catalanas. Solo la abstención doble, Abs-Abs, tendría una interpretación unívoca, equivalente al voto en blanco, del que no debería apropiarse ningún bando.

Hay, pues, dejando aparte el voto en blanco, cinco respuestas individuales no previstas o al menos no deseadas por los convocantes: NO-NO, Abs-NO, SI-Abs, Abs-SI, NO-SI. Tanto si estas se consideraran votos nulos como si se interpretaran según lo esbozado en los párrafos anteriores, el resultado muy probablemente no fabricaría una mayoría clara. La manipulación se podría intensificar tras la votación, mediante la interpretación de los resultados por los partidarios de las distintas alternativas. No parece, pues, que un tal referéndum con dos preguntas, tres alternativas y nueve respuestas individuales pudiera dar una respuesta colectiva a un problema complejo, sino que podría crear aún mayor confusión.

Josep M. Colomer es Profesor de Investigación del CSIC.

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