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El abogado que se creyó intocable

José María del Nido, el expresidente del Sevilla condenado por participar en el saqueo de Marbella, comenzó su carrera como letrado defensor de golpistas con apenas 27 años

A la izquierda, Jesús Gil junto a Enrique Cerezo y Del Nido, que porta un maletín, llegan a la Audiencia de Málaga en marzo de 2000.

Llegó a sentirse uno de los hombres más importantes sobre la Tierra. Así lo reconoció en una entrevista en 2005, poco antes de acumular éxitos deportivos con el Sevilla. Ocho años después, José María del Nido, nacido en Sevilla en 1957, va camino de la cárcel. Ha sido condenado a siete años de prisión por el Tribunal Supremo. El motivo: los honorarios irregulares —malversación de 2,86 millones de euros— que cobró del Ayuntamiento de Marbella entre 1999 y 2003 en el llamado caso Minutas. La condena del Supremo, que ratifica prácticamente la impuesta por la Audiencia de Málaga en 2011, acaba con un personaje que se creyó invulnerable.

La llegada a la presidencia del Sevilla, en mayo de 2002, fue el ascenso social más destacado de un abogado al que en su juventud se le vinculó con un violento episodio de la Transición. Su nombre aparece en la prensa local de Sevilla el 25 de noviembre de 1978 presuntamente relacionado con una paliza a Jesús Damas, militante del PTE al que se le causaron heridas graves. Su padre, José María del Nido Borrego, fue dirigente regional de Fuerza Nueva y uno de los principales acólitos de su líder, Blas Piñar. Los cachorros de esta fuerza política eran conocidos en Sevilla por sus correrías en el barrio de Los Remedios y en el céntrico vecindario del Arenal, donde tenían su sede. En concreto, en la calle Harinas. Ahí, curiosamente, también se ubicaba la secretaría del Sevilla en los años setenta.

José María del Nido estudió Derecho. Montó un bufete de abogados con la ayuda de su padre, exdirectivo sevillista en los años sesenta, que también facilitó su acceso al mundo del fútbol: en 1986, Luis Cuervas, presidente entonces del club andaluz, lo ficha. Con 29 años, se convierte en miembro de la directiva del Sevilla. Por aquella época, el joven letrado había adquirido ya experiencia como defensor de golpistas, como el militar Manuel Fernández Hidalgo, procesado en 1984 por el intento de golpe de Estado del 27-O.

Es el fútbol el que une a Del Nido con el personaje que cambiará su vida. En el verano de 1994, el club traspasa a Diego Simeone al Atlético de Madrid. Del Nido hace la operación con Jesús Gil. En septiembre de 1995, Del Nido sale del club, que ha descendido a Segunda B por irregularidades administrativas. Jesús Gil no le ha perdido la pista.

En la alcaldía de Marbella desde 1991, Gil llama a Del Nido después de perder la confianza en su abogado de toda la vida, José Luis Sierra. Necesita un hombre con cierta ambición para defender las múltiples causas que empezaban a asediar al consistorio marbellí. Gil lo quiere para representar al Ayuntamiento ante los inspectores del Tribunal de Cuentas que investigaban los números del consistorio. Sin embargo, no es con Gil con el que Del Nido adquiere mando en plaza en Marbella. Será con Julián Muñoz, junto al que se alinea cuando Gil es inhabilitado y Muñoz accede a la alcaldía. “Para los ciudadanos de Marbella la figura de Del Nido es lejana. No lo sentimos tan cerca como otros. Cuando llegó se encontró con una sociedad que votó en cuatro elecciones al GIL y vio que las múltiples denuncias que se presentaban contra los desmanes del Ayuntamiento eran archivadas por los juzgados de primera instancia”, afirma Javier de Luis, miembro de Ecologistas en Acción en Marbella, movimiento pionero en la denuncia en los años noventa de la política urbanística del GIL.

Presentó 79 facturas y pagos irregulares por importe de 2,86 millones por trabajos como rellenar formularios

“Hay un momento donde pasa de defender a un cliente como es el Ayuntamiento a convertirse en parte de la estructura corrupta del gilismo”, añade De Luis. Ese paso de Del Nido, que siempre defendió su inocencia, se plasma en la dura sentencia de la Audiencia Provincial de Málaga de 2011. 480 folios impactantes donde se detalla la malversación de 2,86 millones de euros por parte de Del Nido de las arcas municipales entre 1999 y 2003. “El exregidor (Julián Muñoz) y el abogado José María del Nido empobrecieron el erario municipal con el pretexto de efectuar encargos de servicios de asistencia jurídica con omisión de los más elementales principios de toda actuación administrativa”, afirma la sentencia. Del Nido presentó al Ayuntamiento de Marbella 79 facturas y cuatro pagos irregulares que sumaron esos 2,86 millones por trabajos que podía realizar cualquier funcionario. Por ejemplo, rellenar unos simples formularios. En el juicio, Del Nido le suelta al fiscal alguna frase contundente: “Le daré un curso de Derecho ante el Tribunal de Cuentas”. La fiscalía pidió 30 años de prisión. “Del Nido aprovechó la impunidad que se vivió en Marbella. Tenía un talante distinto del de Sierra, pero el dinero puede con todo”, recuerda Inmaculada Gálvez, exdiputada andaluza independiente por el PSOE entre 2000 y 2004.

Ratificado el expolio del Ayuntamiento por el Tribunal Supremo, al que recurrió Del Nido tras la condena de la Audiencia malagueña, se explica mejor su llegada a la presidencia del Sevilla en 2002. Del Nido compagina su cargo en la entidad con numerosas inversiones inmobiliarias, en la hostelería y locales nocturnos. Además, hace negocios en Panamá. Ya no queda casi nada del Del Nido abogado. Su paso por Marbella lo ha cambiado todo. Es un empresario con 17 cargos activos en 10 empresas, según consta en la edición digital del Boletín Oficial del Registro Mercantil, actualizado a 30 de septiembre de 2013.

Del Nido, en el vestuario del Sevilla en 1995. Monchi (segundo por la izquierda) es el actual director deportivo.

Su vida experimenta un cambio profundo. Se separa de su mujer, Ángeles Rodríguez, también condenada por la Audiencia de Málaga. Padre ya de tres hijos, tiene otros tres en la pasada década, con más de 50 años. En la cúspide de su poder en Sevilla, sale incluso de costalero en una de las Hermandades de la Semana Santa, polemiza con Joan Laporta, entonces presidente del Barcelona, y va ganando peso accionarial en el Sevilla mediante la compra de títulos de la propia entidad, colocando a uno de sus hijos en el consejo. En los últimos años, se le desata la pasión por el deporte. Alardea en los palcos de la Liga de lo rápido que corre el kilómetro. Se sentía tan fuerte que aspiraba a disputar una maratón a sus 56 años. Tiene tanta suerte que le toca la lotería de Navidad en diciembre de 2006.

No obstante, la celebración del juicio por el caso Minutas socava su popularidad. Tiene incidentes en la Feria de Abril y en la de Ronda: le insultan y él se enfrenta a quienes le increpan. La Fiscalía Anticorrupción ha solicitado otra condena de 11 años de reclusión por el caso Fergocon, en el que están procesados también sus hermanos Juan José y Óscar. Por una supuesta obtención ilegítima de dinero público del Ayuntamiento de Marbella en la adjudicación de obras y servicios sin seguir los procedimientos legales habituales. Puede que el declive de Del Nido —que no respondió a las llamadas de este periódico— aún no haya llegado a su fin.