El Ministerio del Interior reintroduce las cuchillas en la verja de Melilla

Las hojas afiladas provocan profundos cortes en las manos y las piernas de los inmigrantes

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Un camión con el nuevo coronamiento cortante de la valla. Foto facilitada por la Comandancia de la Guardia Civil de Melilla.

Es como una vuelta al pasado, a hace unos seis años. El Ministerio del Interior vuelve a colocar en lo alto de la doble verja que rodea Melilla las llamadas concertinas, es decir unas cuchillas que se entremezclan con los alambres.

Se quitaron en 2007 porque provocaban profundos cortes en las manos y piernas de los subsaharianos que trataban de entrar en la ciudad autónoma escalando la verja. Hubo protestas de ONG españolas e internacionales. Su instalación y la elevación de la verja de tres a seis metros habían costado unos 30 millones de euros.

La presión migratoria sobre Melilla, y en menor medida sobre Ceuta, en lo que va de año, similar a la de 2005, ha incitado a Interior a reintroducir unas cuchillas que el propio presidente José Luís Rodríguez Zapatero se comprometió a quitar en 2006 después de haber ordenado su colocación un año antes. Se demostró que eran lesivas para los inmigrantes. Fueron finalmente retiradas en 2007 y sustituidas por una sirga tridimensional, a veces descrita como la tercera valla.

Resto de la vestimenta de inmigrantes que intentaron saltar la valla en noviembre de 2005.

Ahora no van a ser desplegadas a lo largo de los nueve kilómetros de valla sino en aproximadamente un tercio de su recorrido. “Se situarán en los lugares en los que se ha estudiado” se producen más saltos de inmigrantes, explicó el delegado del Gobierno en Melilla, Abdelmalik el Barkani. No desveló su ubicación exacta. Los trabajos han empezado ya y acabarán a finales de mes.

“La reintroducción de cuchillas en el perímetro de Melilla representa una asombrosa vuelta a los orígenes de la oscura tradición fortificadora”, escribe en su blog Xavier Ferrer, experto en fronteras y profesor de geografía de la Universidad Autónoma de Barcelona. “Asistimos a un palpitante maridaje de innovación y tradición (...)”, asegura.

Para reforzar la verja se va a colocar además una malla metálica en la que los subsaharianos no podrán introducir sus dedos para trepar. La Guardia Civil dispondrá de un segundo helicóptero mientras que el primero ha sido equipado con una cámara térmica y un potente foco que barre de noche el territorio marroquí. El instituto armado cuenta además con dos Módulos de Intervención Rápida que se desplazan para repeler los asaltos.

En Ceuta, donde se ha producido muchas entradas por mar, está previsto prolongar el espigón para dificultar el acceso a la playa donde llegan a nado. Como esa obra lleva tiempo es posible que se instale provisionalmente un pantalán flotante que cumpla la misma función.