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Entra en el Sáhara por primera vez una delegación española sin permiso previo

El PP y el PSOE se descolgaron del grupo que viajó a El Aaiún

Les acompaña la activista saharaui Aminatú Haidar

Jokin Bizdarratz (PNV), Jon Iñarritu (Amaiur), Joan Josep Baldovi (Compromís) y Joan Josep Nuet (Izquierda Plural), junto a la activista Aminatú Haidar.

Hasta 22 policías de paisano y uniformados han llegado a rodear en la terminal del aeropuerto de El Aaiún a la delegación de cuatro parlamentarios españoles que este domingo han viajado, acompañando a la célebre activista saharaui Aminatú Haidar, de Las Palmas a la capital de la antigua colonia española, donde ella reside.

Pero esa masiva presencia policial no ha sido, como en anteriores ocasiones, para impedir su entrada, sino para decirles que no sufrirían restricción alguna durante su estancia, pese a que “por razones de seguridad” no debían salir del hotel, según ha explicado el diputado de Compromís, Joan Josep Baldoví, en conversación telefónica. “El problema es que los activistas saharauis no quieren venir hasta aquí a visitarnos porque temen a los policías que están dentro y fuera del hotel. Así que no tendremos más remedio que salir a su encuentro”, ha avisado.

La delegación está integrada por Jokin Bizdarratz (PNV), Jon Iñarritu (Amaiur) y Joan Josep Baldovi (Compromís) y encabezada por Joan Josep Nuet, de IU-La Izquierda Plural. Ningún diputado del PP, del PSOE ni de CiU se sumó a ella pese a que participan en el Intergrupo Parlamentario de Amistad con el Sáhara Occidental.

En un primer momento dos diputadas populares se apuntaron al viaje, pero después se dieron de baja. La visita a El Aaiún fue aprobada por el intergrupo parlamentario en respuesta a una petición que formuló la activista Aminatú Haidar. La reunión con el colectivo saharaui de defensa de los derechos humanos, que preside Haidar, figura en la agenda de la delegación española. Los parlamentarios tienen previsto, además, entrevistarse con la asociación saharaui de víctimas de violaciones de derechos humanos, que encabeza el activista Brahim Dahan, y con los responsables de la Minurso, el contingente de la ONU desplegado en la antigua colonia. “Queremos vernos con todas las partes”, explicó Nuet, “y por eso solicitamos también cita con el wali [gobernador] de El Aaiún, Khalil Dkhil, pero este nos pidió que tramitáramos la entrevista con él a través del Ministerio del Interior en Rabat”. No lo hicieron.

El cambio de actitud de Rabat —que, por primera vez, autoriza una visita no pactada de antemano con los ministerios de Exteriores e Interior marroquíes— hace presagiar que en los próximos meses otras muchas delegaciones parlamentarias europeas, nacionales y autonómicas van a intentar a su vez visitar ese territorio hasta ahora vetado.

A lo largo de este mes la diplomacia marroquí ha sufrido dos reveses con relación al conflicto del Sáhara. La Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo aprobó, el 24 de septiembre, un informe sobre los derechos humanos en ese territorio y en el Sahel en el que pide para el “pueblo saharaui (…) la libertad de expresión y el derecho a manifestarse de forma pacífica”.

También “condena” la expulsión por Rabat, en marzo pasado, de cuatro diputados de la Eurocámara que querían visitar el Sáhara, entre ellos el español Willy Meyer.

La semana anterior el Departamento de Estado remitió al Congreso de Estados Unidos otro informe crítico sobre las iniciativas del Gobierno de Marruecos con relación a los derechos humanos en el Sáhara.