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Portazo de Barcelona a ‘Isabel’

El veto a grabar la serie histórica en el Tinell desata una polémica política

Plaza del Rey y fachada del Palacio Real Mayor, en Barcelona. EFE

Isabel, la soberana castellana que reunificó los reinos, ha desatado una tormenta política cinco siglos después. El Museo de Historia de Barcelona (Muhba) ha vetado la grabación de la serie histórica de Televisión Española en el Tinell. La productora, Diagonal TV, asegura que el organismo municipal ha negado la entrada de las cámaras “por desacuerdo con la versión histórica de la serie”. La entidad pública niega que exista un trasfondo ideológico en una decisión que desde la oposición ha sido catalogada de censura y de ataque a la libertad de expresión artística.

Rigor histórico

Barcelona ha hecho lo contrario que Granada. La ciudad andaluza no puso ningún obstáculo para que las cámaras rodaran en la Alhambra, y especialmente en el Patio de los Leones, objeto de un reciente y muy costoso proceso de rehabilitación. Allí donde ha sido posible, los productores de Isabel intentan grabar en los escenarios en los que se produjeron los acontecimientos. Los guionistas se mueven por un principio: el rigor histórico, aunque la serie que emite los lunes TVE (cinco millones de espectadores en la primera temporada) no es un documental sino una ficción, como subraya su director, Jordi Frades.

Desde esta perspectiva, los historiadores dan el visto bueno a la manera en la está narrado el agitado reinado de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. En el arranque de la segunda entrega, el decano de la Facultad de Ciencias de la Documentación de la Universidad Complutense, José María de Francisco Olmo, dijo: “Está muy bien tratada en su argumento histórico, ha seguido las fuentes y crónicas existentes y cuenta la mayoría de los hechos que se produjeron en esos convulsos años”.

El portavoz socialista en el Ayuntamiento de Barcelona, Jordi Martí, sostiene que denegar o autorizar permisos de rodaje en Barcelona “en función de posicionamientos históricos es censura”. En la misma línea, el líder de ICV-EU, Ricard Gomà, ha criticado al Gobierno municipal por “censurar expresiones de la ciudadanía en función de si se ajustaban a sus afinidades”. En el otro extremo ideológico, la Fundación Denaes para la Defensa de la Nación Española, de marcado tinte conservador, ha denunciado ante la Fiscalía al director de Patrimonio, Museos y Archivos del Ayuntamiento de Barcelona, Josep Lluís Alay, por “presunta prevaricación de autoridad pública”.

La polémica tiene un toque de tragicomedia. Los productores de Isabel tenían previsto instalar las cámaras en la plaza del Rey y en el Palacio del Tinell, sobre cuyos muros se colgarían estandartes y banderas de la corte castellana y aragonesa. “Teníamos que rodar allí porque en la plaza del Rey fue objeto de un atentado Fernando el Católico”, afirman fuentes de la productora, que aseguran que contaban con todos los permisos del Ayuntamiento y de la Guardia Urbana. Los problemas han surgido en el Museo de Historia del Ciudad. Su director, Joan Roca, ha dicho que se ha limitado a aplicar la normativa sobre el patrimonio. “No tengo nada en contra de que se rueden escenas en la plaza, lo que no se puede hacer es cubrir o redecorar los elementos de un bien protegido, como pueden ser los muros o los balcones”.

Pero esta declaración de principios choca con la realidad, ya que a menudo se ruedan series y películas en edificios que también forman parte del patrimonio de la ciudad. Y choca, de manera frontal, con la opinión del propio alcalde de Barcelona, Xavier Trias, que no ve ningún problema en que las cámaras de Isabel se instalaran en los salones del Tinell. Ha admitido que él hubiera concedido el permiso. Y la oposición socialista no ha tardado en recordarle que el museo es de titularidad municipal y que el alcalde bien podía haber levantado el veto. “Si Trias piensa que Isabel se puede rodar en el Tinell, que dé la orden”, dijo Martí.

Pero los productores ya han comenzado a buscar otras localizaciones. “Seguramente se grabará fuera de Cataluña. Tendremos que poner un rótulo especificando que el atentado a Fernando fue en la plaza del Rey de Barcelona”, dice Diagonal. Tampoco está decidido dónde se rodará el encuentro de Colón con los Reyes Católicos. Hay dos versiones. Para unos, el navegante fue recibido en el monasterio de Sant Jeroni de la Murtra. Para otros, en el salón del Tinell. El museo de Historia sostiene que el encuentro no se celebró en el Tinell y que fue el rigor histórico lo que le llevó a denegar el permiso para rodar en ese edificio.

La Academia del Cine Catalán lamenta el portazo de Barcelona a Isabel porque es un escaparate de la ciudad para millones de espectadores, no solo en España sino en los países a los que ha sido vendida la serie.

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