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Bárcenas: “No me gusta que la mano izquierda sepa qué hace la derecha”

EL PAÍS desvela la declaración del extesorero del PP antes de entrar en prisión el 27 de junio

 Atlas

Quizá la frase que mejor resume la conducta del extesorero del PP Luis Bárcenas sea la que pronunció ante el juez el pasado 27 de junio, en una declaración que motivó su ingreso en prisión. Le preguntaba su abogado por sus cuentas en Suiza, donde ocultó una fortuna de hasta 47 millones, y por el papel que en su alambicada estructura patrimonial tiene Rosalía Iglesias, su esposa. “Mi mujer ni firmó ni, la pobre… no ha tenido conocimiento de nada […] la existencia de estas cuentas no se conocía en mi casa, yo siempre he sido muy prudente, no me ha gustado que la mano izquierda sepa lo que hace la derecha”, declaró.

La persona que durante veinte años llevó las riendas de la gerencia y la tesorería del Partido Popular insistió, durante la declaración que realizó hace un mes y medio, en que su esposa ignoraba todo lo relacionado con sus negocios y no firmaba nada que tuviese que ver con Suiza. “Ella no ha ido al banco jamás, ni a firmar documentación y a pesar de lo que se dice en algunos de los dossieres que tienen [en el juzgado], ella efectivamente me puede haber acompañado dos o tres veces, pero no al banco”.

El extesorero explicó con estas palabras el motivo de que su esposa ignorase sus operaciones: “Es que esto no se sabe si es un banco, unas oficinas… porque normalmente la banca privada en Suiza lleva esto a la discreción. Mi mujer me acompañaba al banco, le presentaba a la persona en cuestión y yo pasaba a un despacho donde tenía la reunión, ella me esperaba en una sillita tomando un café”.

El tren de vida de Bárcenas era muy elevado pese a que en un momento de su declaración admite que no suele “gastar mucho”. Cuando el juez le pregunta por una cuenta a nombre de su mujer con 175.000 euros, él asume su titularidad y dice lo siguiente: “Como a mí el dinero no me gusta que esté ocioso nunca…, yo creo que de esa cantidad dejé liquidez, una cantidad razonable en cuanto a gasto por año”.

Durante el interrogatorio da pinceladas sobre la extraña relación laboral que le mantenía unido al Partido Popular, que le pagó un abultado salario hasta enero de 2013 y que después explicó que se trataba de un "despido en diferido" por el que cobraba 23.000 euros al mes. Ese vínculo laboral le dejaba mucho tiempo libre para recorrer el mundo. “Yo he viajado mucho desde el año 2003 […] yo lo que he pretendido recientemente es reincorporarme porque a pesar de seguir estando muy bien retribuido en nómina del PP hasta el mes de enero [de 2013], como tenía mucho tiempo y ninguna limitación en ese sentido he intentado reincorporarme a una actividad en la que creo que tengo conocimientos, experiencia y relaciones”. Esa actividad no es otra que la “agroindustrial”, como representante en Europa de su amigo Ángel Sanchis, también extesorero del PP, y de su inmensa plantación de limones en Argentina. De hecho, Bárcenas se presenta en suiza como un ejecutivo independiente dedicado a la actividad inmobiliaria y al márketing de las relaciones públicas, y nunca menciona su cargo público de senador o el de gerente del Partido Popular.

El interrogatorio gira alrededor de sus cuentas en Suiza y la procedencia de los fondos. Durante su declaración ante el juez Pablo Ruz y horas antes de su entrada en prisión, Bárcenas asegura en todo momento que él no ha viajado con dinero en efectivo a paraísos fiscales. Ni a Suiza ni a Gibraltar: “Yo en Gibraltar he estado dos veces. El paso es estrecho con la Policía, con un maletín para pasar dinero no tiene ningún sentido, no. Yo no he viajado jamás con dinero a ningún sitio, con dinero en efectivo, a depositar dinero en ningún sitio”. Sin embargo el juez sí tiene constancia de que Bárcenas ha realizado una serie de ingresos en efectivo en Suiza. Éste responde que “son cantidades que se me entregan a mí en Suiza consecuencia de operaciones de carácter comercial”.

Minutos después su cónyuge, a quien el juez Pablo Ruz de la Audiencia Nacional también toma declaración ese día, corroborará ese extremo: “Lo he acompañado en muchísimos viajes… decía que tenía que hacer una gestión y algún momento yo me he quedado con mi hijo dando un paseo o le he acompañado, a ningún banco, o sea a unas oficinas, en las que me presentaba a unas personas y yo me quedaba en una salita esperando a que terminase”.

Iglesias continúa su relato negando conocer nada de las empresas de su marido y explica que el elevado nivel de vida que ambos llevaban no le extrañaba porque siempre, desde el inicio de su relación, había sido así: “No soy tonta ni muchísimo menos, pero en mi casa, en la familia que nosotros hemos formado, hay una distribución de papeles […] yo he conocido a mi marido con un tipo de vida, con sus negocios, con su puesto dentro del Partido Popular, haciendo un tipo de vida que no ha variado nunca”. Después le preguntan si firma papeles sin leerlos: “Pues sí”, responde.

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