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El PP acusa a toda la oposición de “apadrinar y ser rehén” de Bárcenas

Alonso, presionado en un debate de gran tensión, ataca a todos los portavoces

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En la legislatura 2004-2008, la que peores recuerdos le trae a Mariano Rajoy, una imagen hizo más daño al PP que ninguna otra: su soledad parlamentaria. Desde 2008 luchó contra ella y buscó pactos. Pero ayer esa foto, esa sensación de aislamiento, eso sí, con mayoría absoluta, volvió al Congreso con mucha fuerza en medio de una tensión que no se vivía hace años. Todos los grupos, incluidos aliados habituales como CiU o PNV, pidieron que comparezca Rajoy por el caso Bárcenas. Y el PP, presionado, respondió con un no y un furibundo ataque contra todo y contra todos, en el que su portavoz, Alfonso Alonso, llegó a plantear que toda la oposición ejerce de “abogados defensores” de Bárcenas, “apadrina a un delincuente”, y es “su rehén”.

Rajoy no hablará en el Congreso hasta septiembre.

Y todos los diputados se quejaron amargamente de esa decisión. “No mordemos a nadie, solo queremos preguntar”, resumió Alfred Bosch (ERC). Cayo Lara (IU) recordó un tuit de Soraya Sáenz de Santamaría en 2010: “Solo quien tiene algo que esconder en el Gobierno trata de ocultar la verdad en el Parlamento”, escribió entonces la vicepresidenta.

“Entiendo que muchos del PP lo están pasando mal, pero dejar pasar el tiempo no sirve. Bárcenas no desparecerá”, dijo Pedro Azpiazu (PNV). “Votar hoy no es antidemocrático, es traicionar a la ciudadanía”, clamó Pere Macías (CiU). “Son libres, voten en conciencia. ¿Creen que algún votante del PP votaría hoy en contra de que Rajoy se explique?”, remató Irene Lozano (UPyD).

Bárcenas es un delincuente, pero es su delincuente", dice Rubalcaba al PP

La tensión se cortaba. Pero fue el líder socialista Alfredo Pérez Rubalcaba quien logró, con un discurso durísimo en tono pausado, que toda la sala se quedara en silencio, incluso los diputados del PP. Rubalcaba hizo de portavoz del PSOE —algo reservado para grandes ocasiones— y recordó los cuatro años del caso Gürtel, los ataques del PP a la policía, la fiscalía, los jueces.

“Durante estos años el PP ha mentido sistemáticamente. Y es la mentira la que nos trae aquí. Se trata de dilucidar si es verdad o mentira lo que dice Bárcenas”, explicó Rubalcaba. “Rajoy ligó su suerte a Bárcenas. Cada mañana se levanta pensando en un posible ataque de sinceridad de Bárcenas. Y ha llegado ese ataque de sinceridad”, continuó.

“Cospedal dijo que la mentira no se documenta. Pero la verdad sí. Es gravísimo. He leído la prensa internacional y esto es un desastre. Porque quien hace las acusaciones gozó de la confianza del presidente durante años”, insistió Rubalcaba, para rematar con una carga de profundidad sobre la resistencia de su rival: “No sé si Rajoy puede soportar la carga de la sospecha. Pero el presidente del Gobierno no debería hacerlo. ¿Se imaginan al primer ministro británico o a la canciller alemana en un caso así? Correrían al Parlamento. No dejen que crezca esa idea tan consagrada en España de que el que calla, otorga”.

El rapapolvo parlamentario era de tal calibre que los diputados del PP seguían la reunión con caras de preocupación, esperando que su portavoz hiciera frente a la oleada. Y lo hizo con especial dureza. Alfonso Alonso, un hombre cercano a Soraya Sáenz de Santamaría que siempre ha destacado por su perfil moderado y dialogante, sacó su lado más duro en el momento más difícil para el PP. Estaba muy preparado y arrancó el ataque desde la primera frase.

“Parece que a Bárcenas le han salido nuevos abogados. Ha hecho de la mentira su forma de vida y le siguen como autómatas”, espetó a toda la oposición. “Nosotros somos libres, ustedes son rehenes de la estrategia de Bárcenas”. Y empezó a repartir a todos. A IU, por no pagar la Seguridad Social. Al PSOE, por los ERE, “la mayor trama de corrupción de la democracia”. A UPyD, por el “pasado” de Rosa Díez, que no estaba. Subió el tono, casi a gritos, y a Alfred Bosch (ERC) le espetó: “Usted dice que no es patriota español. No es patriota salvo el día que le pagan la asignación constitucional. Ese día sí ha cobrado y se lo pagan todos los españoles”. Y a Jon Iñarritu (Amaiur): “Me habla de financiación ilegal. ¿Y la financiación criminal del tiro en la nuca o la extorsión?”. Ahí metió la alusión a ETA. El PP aplaudía a rabiar.

La tensión era de tal nivel que el PP se enfadó hasta con el presidente, el popular Jesús Posada, por conceder réplicas. Varios portavoces acusaron al PP de cobrar sobresueldos mientras los populares gritaban “¡Nosotros, no!”. Rubalcaba remató: “No han entendido nada. Bárcenas es un delincuente, pero es su delincuente. Los de los ERE es un tema repugnante, pero el presidente allí ha comparecido”. Alonso, enfadado, pidió que dejen al PP limpiar sus trapos sucios y admitió la corrupción en su partido: “Al PP le preocupa cómo limpiar una trama de corrupción que sí ocurrió en el PP. Claro que nos parece repugnante y lo queremos cambiar. Pero colaborando con los jueces y no montando escenas en el Parlamento”. Una sesión durísima y de extrema tensión, que terminó con los 28 votos del PP imponiéndose a los 24 de los demás partidos.

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