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POSICIÓN COMÚN ANTE EL CONSEJO EUROPEO

El 90% del Congreso apoya a Rajoy para que exija a la UE otra política económica

PNV, CiU y UPyD se unen a PP y PSOE para respaldar a Rajoy ante la cumbre europea

Mariano Rajoy irá este jueves a Bruselas con el mandato del 90% del Congreso para que exija un cambio de política económica en la Unión Europea que sirva para fomentar el crecimiento y apartar la austeridad que ha sido prioritaria en los últimos años. Por primera vez, el actual presidente del Gobierno acudirá a un Consejo Europeo con una resolución aprobada en el pleno con los votos de PP, PSOE, CiU, PNV, UPyD, Coalición Canaria y UPN, es decir, 317 votos posibles sobre los 350 que forman la Cámara.

“No es un pacto de Estado, sino una sencilla proposición no de ley”, como ha recordado desde la tribuna la diputada de UPyD Irene Lozano, pero sí es el primer acuerdo amplio de la legislatura. Tampoco tiene un valor real porque no es una norma o una decisión ejecutiva. Pero, según los firmantes, supone un espaldarazo para exigir en Europa que el Banco Central Europeo inyecte fondos en la economía de los países miembros de la UE, que se facilite el crédito a las pequeñas y medianas empresas y a los autónomos y que se apruebe un plan de empleo juvenil convenientemente dotado como para ser efectivo.

El acuerdo crea una expectativa sin muchos precedentes ante esa cumbre, por lo que el portavoz del PP, Alfonso Alonso, lo ha etiquetado desde la tribuna como “una posibilidad cierta de iniciar la recuperación”.

También sirve para dejar patente la coincidencia entre Gobierno y oposición en el malestar por la premiosidad con que la Unión Europea pone en marcha medidas de estímulo de la economía, algunas de las cuales aprobó hace meses, y sale del bucle de la austeridad.

Al Gobierno, no obstante, le faltado tacto este martes para dar más valor al pacto con el resto de grupos. Ninguno de sus miembros ha estado presente en el Hemiciclo mientras los dos partidos mayoritarios intercambiaban invocaciones al consenso desde la tribuna de oradores. Lozano (UPyD) ha puesto de manifiesto, por eso, que la canciller alemana Angela Merkel comparece en su Parlamento cuando se debate sobre Europa, mientras que en España ningún ministro acude siquiera como espectador a ver el debate sobre lo que se presenta como un pacto de Estado.

Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba formalizaron con una foto el acuerdo hace una semana y este martes, en una negociación cruzada —con participación del secretario de Estado Íñigo Méndez de Vigo, el diputado socialista Juan Moscoso y el portavoz del PP, Alfonso Alonso—, los dos grupos mayoritarios han sumado al PNV, CiU y UPyD. Eran proclives a entrar en el pacto y lo han hecho con la incorporación de algunas de sus aportaciones, que sirven para precisar aún más el texto que han votado finalmente diputados de siete grupos políticos.

A los nacionalistas les aceptaron que se inste a Rajoy a defender un aumento de la capacidad de inversión del Banco Europeo de Inversiones (BEI) para la emisión de bonos proyecto, o de otro tipo de bonos, así como para ampliar los fondos para pymes, microempresas y trabajadores autónomos, y para el fomento de proyectos de I+D+I.

A UPyD se le aceptó una mayor precisión sobre la inversión en empleo juvenil, educación e investigación y desarrollo, aunque no lo que consideraban “lo más importante”: que ese gasto se excluya de los objetivos de déficit, tal y como ya aprobó el Parlamento Europeo.

“Queríamos que las propuestas reflejaran la necesidad real de la economía española por la falta de financiación de las pymes y así queda reflejado”, ha manifestado el número dos de CiU en el Congreso, Josep Sánchez Llibre, para explicar su adhesión al pacto.

“Es importante decir a Europa que hay que reorientar la política económica; no solo la política de austeridad es suficiente para salir de la crisis”, ha remachado Pedro Azpiazu, del PNV.

Han quedado fuera del acuerdo Izquierda Plural y los partidos del Grupo Mixto, salvo Coalición Canaria, UPN y FAC, por cuestionar la forma y el fondo de la proposición no de ley aprobada.

El fondo, porque, según José Luis Centella (IU), el texto es continuidad del pacto que en 2011 firmaron PP y PSOE para cambiar la Constitución e incluir la reducción del déficit según exigía la troika (UE, FMI y BCE). Y la forma, porque “se confrontan dos modelos sobre las políticas que tiene que llevar a cabo Europa: la del bipartidismo o las políticas de crecimiento”.

En la tribuna ha defendido el acuerdo con vehemencia la portavoz del PSOE, Soraya Rodríguez, con el argumento de que “España no puede permitirse ni un minuto más de austeridad”. Le escuchaba una poblada bancada socialista, que ha recibido la consigna de acudir mayoritariamente al debate y disipar así las posibles dudas en las filas del PSOE ante el acuerdo. Para hacerlo, Rubalcaba ha acudido por la mañana a la reunión del grupo parlamentario con el objetivo de explicar a sus diputados y senadores el acuerdo.

Según dijo a puerta cerrada, él también tiene dudas, pero aseguró que tiene “el derecho y la obligación” de llegar a acuerdos y, por eso, les pidió que “defiendan el pacto con la firmeza de quien se sabe algo más que un grupo de 110 diputados”.

Su tesis es que es una “apuesta estratégica a medio plazo”, coherente con la historia del PSOE, que pretende ser un partido de Gobierno y no de oposición. Explicó con detalle que en el Gobierno de Rajoy ha habido un giro hacia las tesis que ha defendido el PSOE en los últimos meses, para priorizar el crecimiento a la austeridad.

Solo hubo una intervención crítica, la del expresidente de Castilla-La Mancha José María Barreda, y otra de prevención, la del exalcalde de San Sebastián Odón Elorza. Este último expresó sus dudas sobre la acogida que tendrá el pacto entre las bases socialistas y cuestionó, por ejemplo, la foto de la semana pasada en La Moncloa del presidente del Gobierno y el líder de la oposición.

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