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Rajoy rechaza el pacto de Estado por el empleo que piden sindicatos y oposición

El presidente asegura sobre la falta de acuerdo: “No pasa nada. El Gobierno sabe lo que hay que hacer”

Los dos principales sindicatos del país, CC OO y UGT, lo dejaron muy claro después de reunirse durante casi tres horas en La Moncloa con Mariano Rajoy. “Hemos ofrecido un gran consenso nacional en una situación de emergencia. El presidente ha dicho que considera poco probable un escenario para un gran pacto”, dijo Ignacio Fernández Toxo (CC OO). “Veníamos con la intención de buscar un gran acuerdo por el empleo. Rajoy considera que no hay condiciones, lo lamentamos profundamente”, remató Cándido Méndez (UGT).

Las posiciones parecían muy claras, pero, por si acaso, el propio Rajoy, que de forma absolutamente inusual compareció tras la reunión y aceptó cuatro preguntas, lo explicó aún más detalladamente. ¿Por qué no ve ambiente para un pacto de Estado que ha pedido hasta el Rey?, le preguntaron. Y el presidente explicó que no cree en la idea del pacto de Estado —“no hay que darle tanta importancia a las palabras”, repitió al hablar de este concepto—, sino en acuerdos puntuales sobre cuestiones concretas. Y eso es precisamente lo que trabajó este jueves con sindicatos y patronal. Joan Rosell, presidente de la patronal CEOE, que compareció por la tarde, echó un capote a Rajoy y dijo que él tampoco ve “fácil” un gran pacto de Estado. En la reunión no había dicho ni sí ni no, y hace dos semanas varios empresarios, en un acto del Instituto de la Empresa Familiar, sí pidieron un gran pacto. Rajoy explicó que el PSOE está rechazando todas las leyes que él propone, y en ese ambiente ve difícil el acuerdo. De hecho, no aclaró si llamará al líder de la oposición a La Moncloa.

El presidente reunió por primera vez desde que llegó a La Moncloa a sindicatos y patronal de forma conjunta y pública. Rajoy y los líderes sindicales se habían visto en dos ocasiones, pero sin anunciarlo. El Gobierno no aprovechó esta cita —muy relevante políticamente porque muestra un cambio de estrategia del Ejecutivo, y más tras la comparecencia de Rajoy— para ofrecer nada concreto a sindicatos y patronal. No hay giro, ni grandes planes contra el empleo. Pero La Moncloa sí quería buscar una nueva imagen de diálogo social. Y pactó con los agentes sociales un comunicado conjunto que leyó Rajoy, en el que se plantean mesas de trabajo para buscar acuerdos sobre pensiones, por ejemplo. Además, el presidente se mostró satisfecho de que haya acuerdo para moderar salarios y beneficios, el llamado pacto de rentas.

Además, como todos coinciden, eso sí, en que las grandes decisiones para salir de la crisis se toman en Europa, Rajoy y los sindicatos pactaron una especie de posición común para dar la batalla allí, algo que el presidente ya tiene con el líder de la oposición. El presidente insistió en que solo Europa está en recesión frente a otras zonas del mundo con otras políticas monetarias, con lo que confió en que haya cambios y aplaudió las últimas palabras de Mario Draghi, presidente del BCE, sobre la posibilidad de desarrollar políticas para que el crédito llegue a pequeñas y medianas empresas.

Rajoy no había comparecido nunca en solitario después de que alguien visitara La Moncloa. Solo lo ha hecho de forma conjunta con sus homólogos, como es habitual. Ni Rajoy ni nadie de La Moncloa ha comparecido jamás tras las visitas de presidentes autonómicos, al contrario de lo que era habitual en anteriores Gobiernos, y ni siquiera salió después de la única visita del líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba. De ahí lo excepcional de su rueda de prensa de este jueves, que evidencia el deseo de La Moncloa por dar relevancia al diálogo social. El giro del Ejecutivo frente a la dureza de 2012 es patente, no solo en los gestos sino también en su política de resistencia a las presiones de Bruselas para que endurezca sus reformas. El intento de frenar el hundimiento en las encuestas es evidente, aunque sin duda aún quedan muchas medidas impopulares por tomar.

La cita, en cualquier caso, mostró las diferencias entre las centrales y el Ejecutivo. Los sindicatos llegaron a la reunión con un documento de 12 páginas donde, en tres apartados, detallan el punto de partida que, según su visión, debe tener el pacto de Estado. En él reclaman protección “mediante prestaciones económicas” para los que están en peor situación en la crisis. Para UGT y CC OO, este era uno de los puntos más importantes de su documento. Y aunque el Gobierno ha rechazado su propuesta global, al final del encuentro estaban satisfechos de que Rajoy hubiera aceptado crear una mesa de diálogo sobre este punto.

Con el documento —en el que, como explicó Fernández Toxo, habían dejado de lado “posiciones maximalistas [en referencia al rechazo de la reforma laboral] para favorecer la negociación”—, los sindicatos también buscaban mostrar que hay alternativas a las políticas económicas que lleva adelante el Gobierno. “Se trata de aprovechar el margen que deja Bruselas. Hay quien pide en el PP [en referencia a Esperanza Aguirre] aprovechar la holgura para bajar impuestos. Nosotros pedimos que se utilice para contener la sangría de destrucción de empleo y proteger a aquellas personas, que son muchas, que están en peor situación”, apuntó Méndez.

Tanto UGT como CC OO llegaron a la cita siendo conscientes de que Rajoy vería su propuesta con mucho escepticismo. Y aunque no les gustó que el Gobierno rechazara su propuesta, sí reconocen que hubo un cierto avance respecto a lo sucedido en el año anterior —“cuando nos enteramos de la reforma laboral por teléfono”, recordó Cándido Méndez.

Y ese paso lo veían en el comunicado, que constituyó prácticamente el tronco central de la intervención inicial de Rajoy. Por supuesto veían el avance en la apertura de varias mesas de negociación, que supone una recuperación del diálogo social.