Política

Mas exporta su plan soberanista utilizando una diplomacia informal

Diplocat iniciará en París una serie de actos sobre el derecho a decidir de Cataluña

Artur Mas junto al viceprimer ministro del Reino Unido, Nick Clegg, en una cumbre de gobernantes celebrada en Londres. / jordi bedmar

El último viaje de Artur Mas fuera de la Unión Europea se saldó en noviembre con un notable fracaso desde el punto de vista político, al regresar a Barcelona desde Moscú sin que ningún miembro del Gobierno ruso se dignara a recibirle. La Generalitat de Cataluña restó trascendencia al asunto recordando que el viaje tenía una matriz eminentemente comercial y que los contactos políticos no estaban en la agenda ni eran prioritarios. Sin embargo, las luces de alarma se encendieron en el Gobierno catalán al constatar las crecientes dificultades a las que se viene enfrentando Mas para abrirse puertas de despachos políticos que en otros momentos eran accesibles al presidente de una de las autonomías más dinámicas de España.

El proceso soberanista de Cataluña y las presiones del Ministerio de Exteriores para poner sordina a los viajes de Mas en el exterior resultaron clave en el ninguneo al que fue sometido el presidente catalán. La Generalitat ya ha reaccionado al boicoteo de Exteriores y, ante la falta de capacidad y recursos para poner en marcha un cuerpo diplomático convencional que difunda fuera de España las bondades del proceso soberanista catalán, ha propiciado la puesta en marcha una iniciativa diplomática alternativa.

Diplocat es el resultado de esta operación. Se trata de un consorcio público privado que, bajo el auspicio del Gobierno catalán, pretende difundir mediante la denominada diplomacia pública el actual contexto político que vive Cataluña. Se trata de influir desde abajo con una suerte de diplomacia del boca a oreja en el que participen catalanes instalados en todo el mundo que quieran difundir el proyecto soberanista.

El consejero de Presidencia, Francesc Homs, presentó el organismo en febrero definiéndolo como un organismo del siglo XXI al tiempo que lo contrastaba con la diplomacia de “moqueta” y “cubertería” con la que identifica la diplomacia tradicional de los estados, “del siglo XVIII”. No tuvo inconveniente en dejar claro que para Diplocat “el proceso [soberanista] en el que estamos inferidos los catalanes será principal”. Apostilló que “toda la política exterior catalana debe ir vinculada al progreso económico y al mismo tiempo al proceso que estamos poniendo en marcha”.

El organismo tiene un presupuesto de un millón de euros anuales

Diplocat fue objeto de atención la semana pasada al publicar EL PAÍS un argumentario elaborado por este organismo en el que se busca explicar las razones del proceso soberanista catalán y defender el “derecho a decidir”. El documento, destinado al público anglosajón, dibuja una España “caótica” desde el punto de vista de su organización territorial y enumera una larga lista de agravios que estarían detrás del sentimiento independentista de una parte significativa de los catalanes. El argumentario provocó el malestar de partidos como el PP porque critica duramente la política cultural, educativa y de infraestructuras española y porque vaticina que no hay diálogo posible para dar salida a las aspiraciones del Gobierno catalán.

El secretario general de Diplocat, Albert Royo, defiende al cien por cien el contenido del argumentario porque se trata de un “documento explicativo y objetivo de la situación de Cataluña”. Considera que en ningún caso perjudica la imagen de España porque explica “cosas que son por todos conocidos”. “En toda España hay voces que certifican que el actual modelo territorial no funciona”, explica.

Royo, ex secretario de Cooperación y Exteriores de la Generalitat durante el tripartito, explica que quiere hacer de Diplocat un organismo de diplomacia pública como tienen otros países. Y cita, entre otros, el Clingendael holandés. “La diplomacia pública, a diferencia de la clásica, se comunica directamente con los ciudadanos o colectivos concretos”, explica. Una de las labores de Diplocat será producir argumentarios como el que ya ha trascendido para que el Gobierno catalán o el propio Diplocat los pueda remitir a entidades que trabajan en la promoción exterior del proceso soberanista.

Además de los argumentarios, Royo explica que Diplocat estimula contactos con la comunidad académica y cultural y entidades de la sociedad civil, con programas de intercambio, conferencias y debates. La primera será en París, en la universidad Sciences Po, con el periodista Josep Ramoneda y la presidenta de Òmnium Cultural Muriel Casals. “Es una diplomacia que nos funciona muy bien en el actual contexto porque es mucho más económica que la clásica”, concluye. Diplocat tiene un presupuesto de un millón de euros anuales.

Royo: “No somos ni un centro de inteligencia ni de contraespionaje”

El organismo trabaja coordinadamente con las estructuras gubernamentales de la Generalitat en el exterior: cinco delegaciones políticas y una cuarentena de oficinas comerciales. Royo insiste en eliminar cualquier halo de misterio sobre Diplocat. “No somos un centro de inteligencia ni de contraespionaje”, dice irónicamente en referencia a las acusaciones que el director del CNI, Félix Sanz Roldán vertió sobre ellos en la Comisión de Fondos Reservados del Congreso. Sanz afirmó, a puerta cerrada, que el organismo catalán se dedicaba a identificar a agentes del CNI en el exterior.

En breve, Diplocat pondrá en circulación un nuevo argumentario. En este caso, sobre las fórmulas legales que podrían amparar la consulta catalana.

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Periodista de El País. Sección política.

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