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Del rojo intenso al azul descolorido

Treinta años después, el PSOE madrileño está hundido, y el PP, en caída libre

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Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid.

La Comunidad de Madrid nació a la España de las autonomías hace 30 años, en pleno auge socialista. La unión de la izquierda (entonces PSOE más PCE) gobernaba en la capital y dominaba en las localidades más pobladas de la periferia. El cinturón rojo, formado por grandes ciudades industriales del sur donde residía un millón de personas, parecía blindar a la Comunidad de Madrid contra partidos conservadores. Treinta años después del nacimiento de esta autonomía, el PP tiene la mayor hegemonía política conocida nunca en la historia de Madrid.

Casi el 80% de los 179 municipios madrileños tienen hoy un alcalde del PP. En el parlamento autonómico, la mayoría de este partido es absoluta desde 1995, con la única excepción de las elecciones de mayo de 2003, que tuvieron que repetirse en octubre por la espantada que perpetraron dos diputados socialistas para impedir que el PSOE recuperara el poder que había perdido ocho años antes. Fue un resplandor socialista apagado casi antes de nacer.

En los últimos comicios municipales de mayo de 2011, el PP estrenó cartel electoral en grandes ciudades donde nunca había gobernado, como en Getafe; o cambió de líder en ciudades donde había perdido el gobierno recientemente, como Alcorcón; o se inventó al candidato en ciudades convertidas en símbolos de corrupción del PP, como Boadilla del Monte. Daba igual que el elegido fuera vecino del municipio o no lo hubiera pisado en su vida. El resultado fue victoria y alcaldía.

De los seis municipios del cinturón rojo (Getafe, Leganés, Alcorcón, Móstoles, Fuenlabrada y Parla), la izquierda ya solo mantiene en sus manos los dos últimos, y por los pelos.

El PSOE lleva perdidas casi dos décadas buscando la fórmula que le devuelva a los tiempos en que los gráficos electorales pintaban de rojo el centro de España. Para recuperar el poder, ha recurrido a candidatos de distinto pelaje, carismáticos o cariacontecidos, vinculados a la política madrileña o no, independientes o socialistas de toda la vida, amigos del presidente del Gobierno o exministros. Y todo ha ido a peor. Han caído tan bajo, que en la última encuesta que hoy publica EL PAÍS sus expectativas son parecidas a las de IU, algo que no ocurre en ninguna otra autonomía.

Esa debacle coincide con la mayor crisis de expectativas que vive el PP en los últimos 20 años, probablemente motivada por el declive de este partido en toda España, fruto de su fracaso contra la crisis en 16 meses de gestión en la Administración central. En este tiempo solo han podido anunciar por decreto malas noticias: recortes sociales, subida de impuestos, más paro y larga depresión.

En esas circunstancias, y si los resultados que arroja el sondeo se repiten en las urnas, Madrid se convertirá en una comunidad autónoma con cuatro partidos fuertes representados en el Parlamento autónomo. Uno de ellos, UPyD, recién llegado a la política madrileña, tendrá en sus manos no solo el poder regional, pues con sus votos podrá dar o quitar mayorías absolutas, sino también parte del poder municipal.