Política

Entre el nepotismo y el acoso sexual

El exregidor condenado por el ‘caso Nevenka’ se alía con el PSOE para desalojar de la alcaldía de Ponferrada, el próximo viernes, a su antiguo lugarteniente

Ismael Álvarez (a la izquierda) con Emilio Cubelos, de Independientes Agrupados de Ponferrada, y el socialista Samuel Folgueral. / ana f. barredo  (EFE)

Carlos López Riesco (Ponferrada, 1965) llegó a la alcaldía leonesa de Ponferrada después de que su antecesor, Ismael Álvarez (Ponferrada, 1950) dimitiera de su cargo tras ser condenado a una multa por el acoso sexual al que durante años sometió a la también concejal Nevenka Fernández. Era el año 2002. Y ambos pertenecían al Partido Popular (PP).

López Riesco fue siempre el delfín de Álvarez, su segundo. Ahora no se hablan. Tampoco comparten partido. Álvarez quiso regresar a la política en las elecciones municipales de 2011. López Riesco se negó a que encabezara la lista popular y Álvarez decidió crear su propio partido, Independientes Agrupados de Ponferrada. Irrumpió así en el Ayuntamiento con casi 6.000 votos y cinco escaños, suficientes para arrebatar la mayoría absoluta al PP.

El actual alcalde ponferradino, Carlos López Riesco (PP). / a. f. barredo (EFE)

Dentro de unos días, Álvarez puede tomarse su particular revancha: el PSOE ha decidido contar con sus votos para aprobar una moción de censura contra López Riesco. Los socialistas, sabedores de los recelos que presenta en muchos sectores su acuerdo con el otrora apestado político, han exigido como condición para esta alianza que Álvarez deje después su acta de concejal si la moción triunfa. Él se ha comprometido a hacerlo. Si todo resulta según lo acordado, el socialista Samuel Folgueral será el nuevo alcalde.

López Riesco dejó en poco tiempo de echar de menos a Álvarez. Medró políticamente. Le fue bien. Compaginó la alcaldía de una ciudad de 68.000 habitantes, la sexta más importante de Castilla y León, con su escaño en el Congreso, donde fue diputado entre los años 2008 y 2011. Mientras tanto, en el Ayuntamiento y sus aledaños municipales se sentía como en casa. Allí podía cruzarse con su hermana, su prima o su cuñado. Si la moción de censura que se votará el próximo viernes sale adelante, el despacho de alguno de ellos podría mudar.

López Riesco tiene a numerosos familiares en el Ayuntamiento

Junto a López Riesco trabajan su hermana Alicia y su prima Sheila Riesco de Castro. Según afirma el propio alcalde por teléfono, Alicia es la secretaria municipal del grupo popular. Asegura que fue contratada en los tiempos en los que Ismael Álvarez estaba a la cabeza del grupo. “Es la única que cobra del grupo municipal”, dice. Sheila Riesco de Castro, su prima, es “funcionaria” del Consistorio también desde los tiempos de Ismael Álvarez, según el actual alcalde.

Como representante del Ayuntamiento, López Riesco preside el Patronato de La Fundación Hospital La Reina, una clínica “benéfico asistencial” que tiene conciertos con la sanidad pública, mutuas de trabajo y aseguradoras privadas. Su director médico es Pedro Abella López, cuñado de López Riesco. Según explica el alcalde, “lleva trabajando allí más de 20 años”. Su otro cuñado, José Erboa, marido de la secretaria del grupo municipal, también cobra de la Fundación. Es “técnico”, explica el regidor ponferradino. Además, Pedro Abella figura en el Registro Mercantil como administrador de la empresa Arabo Bierzo, dedicada a “actividades sanitarias”.

De esa misma empresa fue administrador hasta 2005 Rafael José López Riesco, hermano del regidor. La esposa de este y cuñada del alcalde, Ana Puente, no tiene relación con la Fundación, pero sí con la empresa Aquagest, que presta el servicio municipal de agua y alcantarillado. En 2010 el acuerdo con la empresa se renovó durante 38 años más, un tiempo muy superior a la duración habitual de estas contratas. Según relata el alcalde, Puente es “administrativa” en esa firma.

Cuando dejó su cargo como alcalde en 2002, Ismael Álvarez abandonó también la empresa pública Pongesur. López Riesco, hoy todavía en la entidad, asegura que está ahora en “proceso de disolución”. En los años en que Álvarez estuvo fuera de la política, le dio tiempo a mantener sus negocios hosteleros en torno a la sociedad Bierzo Plaza S.L y a ampliar su campo de actuación a las construcciones y promociones inmobiliarias. Creó, a través de sus hijos Álvaro y Pablo, las empresas Alameda Desarrollo y Alameda Construcción, en 2005 y 2007, respectivamente.

El exalcalde dejará su acta de concejal si prospera la moción de censura

En 2010, cuando ya había anunciado su interés por volver a la arena política, coincidió con Carlos López Riesco, este como alcalde, en la inauguración del hotel Celuisma, en la Torre de la Rosaleda. Los dueños de la cadena hotelera Celuisma fueron investigados a finales de los años 80 por presuntos delitos de blanqueo de dinero procedente del narcotráfico.

Uno de los hijos de Ismael Álvarez, Álvaro Álvarez Rodríguez, figura como apoderado en una empresa de limpieza de edificios cuyo administrador único desde 2001 es Vicente Manuel Diz Varela. La esposa de Carlos López Riesco, Julia Seco Sotelo, comparte su despacho como procuradora con la empresa de asesoría Irago, S.L, según relata ella misma. El mismo Diz Varela que comparte empresa con el hijo de Álvarez es también administrativo en esta entidad. El otro puesto similar lo desempeña Ramiro Seco Sotelo, cuñado de López Riesco.

El alcalde actual y su antecesor en el cargo, Ismael Álvarez, se distanciaron hace años. Existen reproches explícitos y sibilinos reflejados en las actas de los plenos municipales. El viernes próximo, el partido que lidera Ismael Álvarez, condenado por el caso Nevenka, puede desalojar a López Riesco y al PP de la alcaldía. Y el PSOE puede hacerse con el bastón de mando gracias a sus votos. Si la moción de censura se aprueba e Ismael Álvarez cumple la palabra dada al PSOE, dejará el acta de concejal. Se avecina, pues, la siguiente batalla entre dos antiguos amigos que ahora no se quieren ni ver. Y mucho menos en el sillón consistorial.

La quiebra de un modelo

La transformación estética de Ponferrada se inició durante el periodo en el que Ismael Álvarez fue alcalde (1995-2002). Pasó de ser una ciudad gris, sucia, donde el color lo marcaba las chimeneas de la central térmica de Compostilla, a escasos kilómetros de Ponferrada, a una urbe con avenidas amplias, aceras repavimentadas y rotondas ostentosas.

Era la época del boom inmobiliario. El Ayuntamiento creó en el año 2000 la empresa Pongesur, S.A., destinada a la promoción inmobiliaria. Se proyectó entonces la urbanización La Rosaleda con miles de viviendas, un bulevar, su correspondiente centro comercial y la torre más grande de Castilla y León, con 27 pisos de altura. Hoy la torre de la Rosaleda está casi vacía. Las empresas de la región desplegaron enormes proyectos urbanísticos. El desarrollo pivotó sobre el ladrillo y los créditos baratos, esa melodía constante de los años de la burbuja.

La constructora Begar fue una de la que más obras ejecutó en la Rosaleda. Quebró en 2010. Solo un par de años antes, gestionó operaciones con el Ayuntamiento superiores al millón de euros anuales. Su presidente, José Luis Ulibarri, está imputado en el caso Gürtel. Otras entidades, como CRS, S.A., hicieron igual recorrido: del Ayuntamiento al concurso de acreedores.

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